HABLAR SOBRE LA MUERTE

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Hablar sobre la muerte

¿Hablamos los espiritistas de la muerte con naturalidad y abiertamente, como corresponde a quienes la conocemos? Creo sinceramente que los espiritistas aún no nos hemos dado cuenta de la trascendencia tan grande que puede tener hablar de la muerte con libertad.

A veces, cuando en alguna ocasión se ha suscitado una conversación en la que se aludía a ella, se hacía un silencio, como si mencionar el nombre pudiera provocarnos, cuanto menos, un problema de orden espiritual.

Cuando en el último Congreso Iberoamericano de Espiritismo, en abril del 2018 celebrado en Vigo, se habló precisamente de este tema, recordé lo que me ocurrió a mí hace algún tiempo hablando con unos compañeros. Conversábamos acerca de la degradación del cuerpo a medida que se van sucediendo los años, y en otras circunstancias, como una enfermedad degenerativa, y yo me puse como ejemplo de esa ley natural, debido a mis muchos años. Comenté con toda naturalidad cómo se acortaba mi tiempo, y lo hice, además, en un tono tranquilo, que es como en realidad me siento.

Mi sorpresa fue considerable cuando me dijeron que no debería hablar de ese modo, dado que nuestras vidas están en manos de Dios y que la muerte llega cuando Él lo decide. ¿Acaso se puede poner en duda la voluntad divina por el mero hecho de decir que vas acercándote, precisamente, al cumplimiento de su divina Voluntad? Lo verdaderamente importante es estar preparado para cuando Él lo decida, y una de las maneras de estar preparado es, precisamente, aceptando desde un principio que ha de llegar el momento; y esa preparación no se hace de la noche a la mañana, sino que debe comenzar reconociendo que, desde el mismo instante que llegamos al mundo, emprendemos una carrera, más o menos larga en el tiempo, que nos acerca al final.

Hablar de la muerte desde pequeños ciertamente es liberador, porque se destruye el mito de la “dama enlutada”, portadora de guadaña segadora de vidas, y se erradica el terror ancestral que envuelve a todo ser humano. Cuando se la cambia por un tránsito hacia otra dimensión donde el alma inmortal continúa viviendo, el miedo desaparece, como no puede ser de otra manera, ante la certeza de una existencia infinitamente superior a esta.

Debemos ser conscientes, y ya lo sabemos, que todo esto hay que ganárselo, para lo cual hay que adquirir los valores morales sin los que nada es posible; pero eso, como también sabemos, los vamos logrando con el conocimiento y el trabajo individual y colectivo. Y es precisamente que dentro del conocimiento se debe encuadrar lo que llamamos muerte; lo que se ha creído y cree que es, y lo que verdaderamente es.

Que hablemos de la muerte haciendo énfasis en la ‘muerte física’ puede ser revelador para aquellos que nos escuchen, dando lugar al convencimiento de que ‘después’ de… entraremos en otra dimensión en donde el alma sigue su progreso, cumpliéndose así la Divina Ley.

Hablar sobre la muerte por: Mª Luisa Escrich

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