ELLA BUSCABA

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Ella buscaba
¡Ella buscaba, buscaba…!
Aquello que deseaba
era de Dios el calor,
poner en Él su esperanza
dejar atrás el dolor,

darle nueva vida al alma,
ansiaba encontrar a Dios
pero al cuerpo estaba atada.
Se sintió desfallecer…
Y elevó a Dios su plegaria.

Saca de mi cuerpo el alma,
que libre pueda volar…
Si a mi cuerpo estoy atada
¿cómo te voy a encontrar?
¡Y me siento tan cansada…!
¡Y escuchó Dios su plegaria!

Cerró sus ojos cansados.
Se fue hundiendo poco a poco
en un profundo sopor.
Un velo ocultó su mundo,
todo se desvaneció…

Como molinos de viento
que con sus aspa girando
la elevaban hacia el Cielo,
se sentía liberada  
alejándose del suelo.
 
¡Y volaba, y volaba
sobre un mundo tan hermoso
como nunca imaginara!
Un mundo pleno de Amor,
el mundo que ella buscaba…

¡Dónde está el trono de Dios!
Padre del Cielo y la Tierra,
con denuedo te busqué.
Por fin te he encontrado,
ya no te puedo perder…

Pero si a mi cuerpo vuelvo…
¡no me olvides a volver!

Y escuchó Dios su plegaria.
Y ella oyó la voz de Dios
como fuente de agua clara
dentro de su corazón…
¡pero dolorida el alma!

Vuelve a tu cuerpo, hija mía,
no pierdas en Mí tu fe.
Aquel que me busca y halla
librando dura batalla,
jamás se vuelve a perder.

Vuelve a tu cuerpo, hija mía;
y puesta en Mí tu esperanza,
sin perder en Mí tu fe,
cuando cumplas mis designios
a tu puerta llamaré…

La luz del amanecer
devolvió a su cuerpo el alma…
¡Qué doloroso es volver!
Pero Dios gobierna el mundo,
quién se va y quién se queda
¡solo lo decide Él!         

Ella buscaba por: Mª Luisa Escrich                           

Guardamar, enero de 2024 
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