EL VERDADERO CAMBIO INTERIOR

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El verdadero cambio interior.

El verdadero cambio interior

Después de los numerosos temas tratados con la intención de disfrutar de una vida mejor, hemos venido comprendiendo que para ello es necesario realizar un cambio auténtico y real de aquellas características de nuestra personalidad que están impidiéndonos que así sea, mejorando nuestras capacidades para conseguir ese cambio interior que tanto necesitamos.

Avanzamos muy poco como sociedad porque casi siempre esperamos que sean los otros los que cambien, que sean los demás los que realicen ese esfuerzo, ya que esa es la postura más cómoda por nuestra parte y en el fondo es la que más nos seduce. Si todos esperamos el esfuerzo ajeno, ¿quién va a cambiar para mejorar la sociedad? ¿Alguien nos va a mejorar a nosotros?

El verdadero cambio interior debe comenzar por mí, aunque ello me suponga esfuerzo y signifique reconocer que algo no estoy haciendo bien, y esto no es tan sencillo como parece porque cuesta bastante. Cabe resaltar que ese cambio que tanta resistencia nos ofrece es precisamente el que nos realiza, porque se traduce en una mejor situación personal en la vida. Y precisamente por eso es tan transcendente y necesario hacerlo por nuestra parte.

Como las personas hacemos únicamente aquello que deseamos hacer y no hacemos lo que no deseamos, para transformar cualquier aspecto de nuestra personalidad es imprescindible querer hacerlo con absoluta firmeza y convicción, estar motivados y sentirnos comprometidos, lo que va a conseguir que el triunfo sea más fácil. Si no se desea es imposible trabajar para lograrlo, porque en ese principio emocional que no podemos obviar, por la transcendencia que tiene en el momento de actuar, está la clave del éxito o el fracaso. Querer cambiar debe traducirse en voluntad de hacer lo que queremos para lograr conseguirlo, planificando la proyección de nuestra vida.

Adentrarnos en ese mundo de posibilidades inmensas que es nuestro interior con todas sus potencialidades y recursos requiere sinceridad por nuestra parte y mucha objetividad, ya que es la única forma de reconocer cuáles son nuestras verdaderas necesidades y comprender cuáles son las trabas y dificultades que están impidiéndonos una mejor calidad de vida. Esas fuerzas pueden cambiar nuestra capacidad de vivir, de aquí la importancia de que seamos capaces de reconocerlas y comprenderlas lo mejor posible.

El cambio interior puede ser vivido como una aventura donde vamos descubriendo tanto entorpecimientos como necesidades y potencialidades, para conformar nuestro carácter hacia un mejor desarrollo de nuestra personalidad. Decimos lo de aventura por cuantas novedades podemos ir vislumbrando y comprendiendo, pero nunca va a estar exenta de realidades ni del trabajo que conlleva cualquier cambio debido al esfuerzo que es necesario para modificar nuestras tendencias más acentuadas.

Esa labor interior es de suma importancia porque sirve para innumerables aspectos, de los que vamos a detallar algunos.

Mejorar nuestra personalidad/carácter. El cambio interior consiste precisamente en mejorar nuestra personalidad, transformando las características que nos perjudican por aquellas otras que nos benefician. Nuestro carácter suele tener formas de ser que dificultan mucho el buen desarrollo de nuestra personalidad, ya que hay veces que nos deja anclados a egoísmos que entorpecen el comportamiento adecuado para que se manifiesten las cualidades positivas que pueden engrandecer nuestra vida. Mejorar nuestro carácter, nuestra forma de ser, es mejorar nuestra vida. Si alguien tiene dudas sobre ello, conviene meditar detenida y sinceramente sobre el tema, porque muy posiblemente que terminen desapareciendo.

Equilibrar nuestra vida. Al modificar las cualidades que más nos perjudican consiguiendo desarrollar aquellas otras que nos benefician vamos adquiriendo un mayor equilibrio interno, que se va a terminar manifestando en nuestros actos diarios, lo que ayuda y mucho a tener mayor satisfacción. Aprenderemos a vivir más concentrados en nuestros actos, siendo por tanto más conscientes de nuestras realidades, nuestros problemas y nuestros logros.

Todo ello genera un mayor estado de confianza en uno mismo. Cuando comprobamos que somos capaces de marcarnos unos objetivos y aplicamos la fuerza de voluntad para conseguirlos, ante nosotros se abre un mundo de posibilidades, ya que nuestra seguridad crece y experimentamos la sensación de la victoria. Entonces comprendemos que no hay ningún imposible en los cambios internos que deseemos realizar.

Tener más fortaleza. Afrontar los retos y situaciones difíciles que tenemos con comprensión, deseo de aprendizaje, ilusión y voluntad de superación nos dará esas fuerzas internas que necesitamos para conseguirlo. Realizar las cosas con entusiasmo pone en funcionamiento esas fuerzas psíquicas positivas que dan más vigor a todo lo que se hace en el día a día y generan un ambiente optimista a nuestro alrededor muy importante. Sentirse ilusionado ayuda a tener la fuerza suficiente para romper todas las barreras y superar los obstáculos que dificultan el desarrollo de la persona. Es una actitud positiva que sirve para movilizar nuestra fuerza interior.

Encontrar las soluciones a mis problemas a tiempo, antes de que sus dimensiones superen mis capacidades reales para afrontarlos, es algo que debo tener muy en cuenta. Cualquier situación que pueda causarme dolor es más sencilla de solucionar en sus orígenes, en sus primeros momentos, que no luego, cuando el problema ha alcanzado una dimensión que sobrepasa mis posibilidades de solución.

Armonizar nuestros actos. Vivir estados de paz y equilibrio da una estabilidad mental y emocional que permite observar y comprender los aspectos más importantes de nuestra vida y vivirlos adecuadamente en cada caso. Una mente despejada aporta claridad y creatividad al pensamiento, y un estado emocional positivo da armonía e impulso a nuestras acciones. Vivir con sensatez y mesura los diversos estados que nos acontecen da ese equilibrio que tanto satisface interiormente.

Adquirir conocimientos y sabiduría. El conocimiento siempre aporta claridad en el quehacer diario, es luz sobre la oscuridad, entendimiento ante la ignorancia. Conviene leer, informarse, investigar y, sobre todo, practicar el discernimiento ante todo lo que nos llega, pues no todo tiene ese sentido positivo que necesitamos. No se debe creer por creer sino analizar y comprender con el fin de aceptar, y utilizar aquello que nos pueda ser de verdadera utilidad.

El conocimiento se va convirtiendo en sabiduría a medida que lo vamos poniendo en práctica y experimentando por nosotros mismos. Saber que ante un cáncer de pulmón el tabaco me perjudica mucho, y seguir fumando solo es conocer las consecuencias de un acto; en cambio, dejar de fumar porque soy consciente del daño que me inflijo es la sabiduría que me va a ayudar de verdad. El conocimiento por sí mismo, sin el respaldo de la realización personal, no hace más que expresar la escasez de mis recursos personales.

Desarrollar la conciencia. Cuanto mayor sea nuestra comprensión sobre los acontecimientos y nuestra respuesta hacia ellos, mayor será nuestro grado de conciencia en la vida, lo que nos va a apoyar en cada paso que demos. El desarrollo de la conciencia atrae la intuición, y cuando se unen, la claridad y la comprensión de todo cuanto vivimos y nos afecta es tan grande que las dificultades se convierten en oportunidades y el sufrimiento se transforma en tranquilidad. La conciencia se desarrolla con nuestras mejoras internas, y estando presentes en lo que se hace, sus consecuencias y la comprensión profunda de las mismas.

Ante todo este reto que se nos presenta, lo más práctico es ir afrontando cambios accesibles y asumibles por cada uno de nosotros, en la medida de nuestra capacidad de comprensión de las cosas. No podemos olvidar que el avance siempre será progresivo y se va asentando según lo vamos asimilando. Lo importante es avanzar siempre y nunca desanimarse cuando nos enfrentemos a dificultades de mayor calibre, porque son precisamente estas las que más requieren de nuestras cualidades y, por tanto, las que más nos desarrollan.

Es importante tomar la decisión de mejorar nuestra vida porque ese acto y esa comprensión interna ya están consiguiendo que toda nuestra personalidad y nuestras potencialidades se alineen en nuestro favor para conseguirlo. Después ya iremos viendo y comprobando cómo vamos avanzando más de lo que imaginamos. Aquí no es importante la prisa sino la continuidad, porque es esta la que nos permite avanzar con la progresión y el ritmo adecuados. Vivir no es limitarse a dejar correr los acontecimientos sino esforzarse por cambiar los condicionantes de la vida que hay a mi alrededor.

Cuando comenzamos un reto determinado puede parecernos inalcanzable; mas, si verdaderamente ponemos en marcha nuestro deseo y movilizamos nuestro interior, en la mayoría de las ocasiones nos daremos cuenta de que la montaña se ha convertido en un pequeño grano de arena fácil de superar. Pero, en aquellos casos en que cuando comenzamos nos sigue pareciendo como algo inalcanzable para nosotros, probemos a dividirlo en etapas, en objetivos parciales más fáciles de conseguir, y veremos cómo una vez vamos alcanzando esos logros nuestra perspectiva y nuestra actitud serán más positivas. Con el tiempo iremos comprendiendo que un cambio tan sencillo, como es mantener una actitud positiva hacia todo lo que nos ocurre, va a mejorar nuestra vida de forma importante.

La vida tiene bellezas ocultas que debemos aprender a ver. Si la miramos con pesimismo solo veremos la parte negativa de las cosas, lo que nos impide observar los maravillosos valores ocultos que portamos en nuestro interior. Acostumbrados a sacar conclusiones de las simples apariencias, nos quedamos en la parte externa y juzgamos con fundamentos equivocados. En todas las cosas, en cada persona están esas bellezas ocultas, valores íntimos que descuidamos, no vemos y no potenciamos. Valorar a las personas en su justa medida, desarrollar nuestros mejores valores, sentirnos parte de la vida y vivir afrontando aquellos acontecimientos que nos suceden con una actitud positiva nos dará el equilibrio y la armonía que necesitamos para vivir mejor.

Antonio Gómez Sánchez

© 2020, Amor, Paz y Caridad.

Puede escuchar al autor en su podcast:  Aprendiendo a vivir mejor

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