La nueva humanidad

EL ORDEN SOCIAL- IV 

    Dentro de la estructura social que inevitablemente compondrá la nueva humanidad, es preciso hacer mención al núcleo principal de toda sociedad, constituido por la familia. 
 
    La familia, así como su planificación, ha de ser objeto de especial preocupación a la hora de cimentar las bases de ese núcleo familiar, que si bien no cambiará sustancialmente, en sus aspectos más personales, intimidad, relación amorosa y fraterna, etc., si tendrá profundas modificaciones en otros aspectos que eliminarán problemas latentes en la familia humana actual. 
 
    Este es el hecho de los problemas generacionales, problemas que no tendrán cabida en la familia de la nueva humanidad, puesto que la relación padres- hijos estará cimentada en el cariño y la comprensión total y profunda del camino a seguir por ambas partes. El sentimiento de emancipación de los hijos respecto a los padres, que tantos problemas está creando en la sociedad actual, será pues eliminado de principio, ya que los padres comprenderán en su momento cual es la función que sus hijos van a desempeñar, y respetarán sus decisiones. De tal forma que, llegado el momento cada cual deberá escoger su propia realización ante la vida, sin coacciones ni imposiciones por parte de los padres, pero aceptando y comprendiendo las experiencias y enseñanzas recibidas de los padres por parte de los hijos. 
 
   El equilibrio familia-sociedad será muy importante, y al mismo tiempo la protección social hacía la familia será la máxima posible. Un aspecto importante que es preciso destacar es que el núcleo familiar no estará encerrado en sí mismo como ocurre actualmente, es decir, la convivencia entre todos los miembros de la nueva humanidad será tan grande e importante que a pesar de respetar la intimidad familiar, todas las personas estarán abiertas a la auténtica fraternidad, formando de esa manera una auténtica familia planetaria, que no tendrá fronteras de ningún tipo y que fomentará al máximo la relación auténtica y sincera entre todos. Por supuesto, no es preciso remarcar que motivado por la inexistencia de las diferentes clases sociales, tampoco habrán diferentes clases familiares ni de ninguna forma distinciones de raza. Todos seremos parte integrante de un nuevo planeta llamado Tierra, que iniciará con nosotros una nueva etapa, caracterizada por la unión entre los hombres y la relación fraterna. 
 
   Por supuesto, es preciso indicar que el orden familiar, habrá que incluirlo totalmente dentro de la práctica del amor evangélico. Al no existir problemas de relación padres-hijos, ni tampoco de educación, la orientación social será tan importante que robustecerá el núcleo familiar, impidiendo el que la ignorancia acerca de la vida siga vigente. 
 
    La práctica del amor evangélico en la familia contará con una mayor atención de la que hasta añora se le viene dedicando. 
 
    No olvidemos que el estado de la nueva humanidad en su relación entre los hombres intentará que esta práctica se generalice en todos los rincones del planeta. Y para empezar a conseguirla, será necesario implantarlo en la familia de forma permanente e inmutable. Tanto es así que incluso desde el momento de la concepción de un hijo, pasando por su nacimiento y su infancia en la familia, hasta que se convierta en joven, el ambiente que reine en su familia deba ser por encima de todo bajo los dictados del amor que predicó Jesús. 
 
    De esta manera, y con la educación apropiada, el niño llegará a su etapa de joven con la conciencia clara de su realidad como persona, con un papel a desempeñar en la vida y con ganas de realizarse en la misma, a través de su esfuerzo y dedicación. 
 
    Si bien será necesario adoptar en la familia las bases imprescindibles, que luego se generalizarán en el conglomerado social, no es menos cierto que desde todos los puntos de vista posibles habrá que apoyar la planificación familiar. Habrá que construir un nuevo sistema de educación, basado fundamentalmente en la educación del espíritu y su desenvolvimiento en la vida, sin que esto signifique menosprecio ni olvido hacia otras áreas de educación y conocimientos materiales, ciencias y artes, que también contarán con la máxima atención de padres y educadores. Pero este tema es objeto de un artículo más extenso que desarrollaremos otro mes. 
 
H.H. 
 
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    La educación corrige las cualidades que nos dió la naturaleza, y la cultura fortalece el ánimo; cuando faltan los principios morales, los vicios degradan nuestras naturales prendas. 
 
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