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EL ESPIRITISTA ANTE EL FENOMENO OVNI

 
 
 Durante los últimos años, se ha hablado mucho sobre platillos voladores, avistamientos de OVNIS, de si pueden ser naves procedentes de otros mundos y si van tripulados o no; es decir, sobre la posible llegada y presencia de seres extraterrestres en nuestro planeta. 
 
La gente de la calle reacciona de muy distinta manera ante estas noticias, aceptándolas o rechazándolas; pero ¿cómo puede o debe reaccionar el espiritista? ¿Debemos ignorar este tipo de fenómenos, o por el contrario, debemos interesarnos por ellos e intentar averiguar lo que pueda haber de falso o de verdadero?. 
 
 Bajo mi punto de vista y creo que es el de la mayoría, el espiritista debe preocuparse por todas aquellas cuestiones que puedan ser de interés para el ser humano. El mismo Allan Kardec, fué el primero en señalar, que en la Codificación no está dicho todo; que el espiritismo es una doctrina abierta, y que deberán estudiarse todas aquellas nuevas realidades que con el tiempo se presenten a la humanidad. 
 
 Para analizar cual tiene que ser nuestra actitud respecto al fenómeno que estamos tratando, quisiera hacer una comparación con ciertos sucesos extraordinarios, que hace poco más de un siglo también sorprendieron a la humanidad. Me estoy refiriendo a los primeros fenómenos mediúmnicos o manifestaciones del más allá, iniciadores de lo que sería después la filosofía espirita. 
 
 Estos fenómenos fueron en su momento motivo de   incertidumbre. Muchas especulaciones se hicieron sobre ellos, pero la luz sólo llegó cuando un hombre valiente y honrado se decidió, con el corazón en la mano y contando con la ayuda espiritual, a esclarecer el asunto. 
 
 Pues bien, al igual que las manifestaciones espiritistas y los fenómenos mediúmnicos suscitaron en el siglo pasado el interés de la opinión pública, actualmente el fenómeno OVNI está atrayendo profundamente la atención de la sociedad. Se pueden tener distintas opiniones sobre el fenómeno, como se tuvieron en su momento con las primeras manifestaciones espiritas, pero lo que no se puede negar es que el fenómeno existe, que es un hecho, sea cual sea su explicación. 
 
 ¿Qué actitud hubiéramos aconsejado que tomara la sociedad del siglo pasado ante los fenómenos mediúmnicos y las manifestaciones del más allá?. Pues la que tomó Allan Kardec y los pioneros del espiritismo: investigar el fenómeno para descubrir cual era su verdad y qué nos quería decir. ¿Y cuál debe ser el comportamiento y la actitud, que en la actualidad, debemos tomar los espiritistas ante el fenómeno OVNI?. Pues, en buena lógica y siguiendo el mismo principio, interesarnos por él e intentar encontrar cual es su significado y qué se oculta tras todo ello. 
 
 Podemos hacernos la pregunta, de si en todo este fenómeno tendrá algo que ver la Divina Providencia. Gracias a los conocimientos espirituales que nos ofrece la doctrina, todos sabemos que nada ocurre por casualidad; y por tanto, cuando algo nuevo se nos presenta, debe tener un porqué y un para qué, un significado; y al hombre consciente y responsable le corresponde resolver el enigma. Si la humanidad, no se hubiera esforzado en intentar responder los interrogantes, que las circunstancias nada casuales, le iban presentando, el hombre no habría llegado a las relativas cotas de progreso y adelanto en que actualmente se halla. Nada hubiera avanzado la filosofía, la ciencia, la cultura y nos encontraríamos todavía en el más atrasado estado de primitivismo e ignorancia. 
 
 Si la Divina Providencia, en determinado momento, presenta ante la humanidad un nuevo motivo de preocupación, es para que los hombres reflexionen sobre él y se enriquezcan con la luz que la resolución del mismo les aporte. 
 
 Sin embargo, algunos pueden objetar que es cuestión de los científicos el investigarlo y que nosotros debemos esperar que ellos nos den la respuesta. Pero a este argumento, hemos de contestar, que igual pudieron haber dicho los que fueron primeros espiritas, esos hombres sencillos pero valientes que se interesaron por el espiritismo; ellos también hubieran podido decir que era mejor esperar a ver que opinaba la ciencia al respecto. Todos sabemos ya lo que la ciencia dijo. ¿Qué hubiera sido entonces del espiritismo? ¿Quiénes lo hubieran llevado adelante? ¿Quiénes hubieran sido sus seguidores?. 
 
 Exactamente igual ocurre en la actualidad con la pregunta de si vienen o no naves extraterrestres a nuestro planeta. Todos sabemos también lo que hacen la ciencia y los gobiernos al respecto. Nada nos han esclarecido en estos años y a buen seguro nada nos esclarecerán en los venideros. Por tanto, nos toca a nosotros el hacernos la pregunta y el intentar descubrir la respuesta. 
 
 No obstante, hay quien puede pensar que se hace una comparación excesiva con las manifestaciones espiritistas. Desde luego que no es lo mismo, pero lo qué se pretende dejar claro es la actitud a tomar ante un hecho nuevo e importante. No se le debe de ignorar o esperar que otros nos lo solucionen, sino que debemos ser nosotros mismos los que nos preocupemos por descubrir cual es su verdad. 
 
 El espiritismo es una doctrina abierta, me atrevería a decir incluso que la más abierta de las que existen actualmente en la Tierra. Por ello los espiritistas, respaldados por un profundo conocimiento de la vida humana, su porqué y para qué, somos los más idóneos para investigar este fenómeno, para descubrir su trasfondo, para rechazar lo que de falso contenga y para aceptar lo que en él haya de verdadero. No cerremos nuestra mente, abrámosla a las nuevas realidades que los tiempos presentan a la humanidad. No dejemos que el espiritismo se estanque, ignorando y no dando respuesta a los problemas actuales. 
 
 Pero podrían objetar algunos:¿es que acaso tenemos los espiritistas posibilidades de investigar el fenómeno? ¡Desde luego que sí!. Si hay alguien en este mundo que tenga posibilidades de investigar el fenómeno OVNI y obtener una respuesta lógica y segura, ese alguien somos los espiritistas; pues contamos con una ayuda y una fuente de conocimiento que, bien utilizada, es superior a cualquier otra y nos puede proporcionar la información que precisamos: el plano espiritual. 
 
 Una última pregunta podemos formularnos: ¿por qué es importante saber lo más posible sobre el fenómeno OVNI? ¿No es acaso una mera curiosidad que en nada nos afecta a nosotros o a la marcha de la sociedad?. A esto debemos responder planteándonos la siguiente pregunta: ¿era importante para el hombre del siglo pasado, saber lo que se escondía tras esos curiosos fenómenos de las manifestaciones espiritistas?. Hoy responderíamos que sí, pues tras unos hechos intranscendentes en apariencia, se hallaba la respuesta tan ansiada por la humanidad del porqué de la vida humana. 
 
 ¿Podemos despreciar en nuestros dias el fenómeno OVNI como poco importante? ¿Sabemos acaso lo que se oculta tras él? ¿Cuál será su significado? ¿Podría él darnos la respuesta de lo que le sucederá a la humanidad en un presente inmediato?. 
 
 Como espiritas que somos, debemos intentar dar solución a este interrogante y separar la parte de fantasía que encontremos, de la parte de verdad que en él se oculte. 
 
 Recordemos por último esta profecía bíblica que lleva milenios esperando cumplirse: 
 
“EN AQUELLOS TIEMPOS…, SIGNOS EVIDENTES HABRAN EN LA TIERRA, Y EXTRAÑAS SEÑALES EN LOS CIELOS”. 
 
J.J.C.
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