DIOS VIBRACIÓN UNIVERSAL

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Dios vibración universal

Dios, como espíritu, no tiene forma. Es vibración poderosísima que se proyecta al Cosmos y vibra en toda su creación. La forma es propia de los mundos físicos, en donde el Espíritu habita en sus formas primarias de evolución. Porque, todo en el Cosmos es espíritu en diversos grados de evolución. En sus fases primitivas, el hombre no podía adorar sino lo objetivo, aquello que pudiese ver y apreciar con sus sentidos; por ello, necesitó la imagen, imaginando un Dios a su semejanza, porque no podía concebir algo mejor. De aquí la creación del concepto de personalizar a la Divinidad. Actualmente, el Dios Cósmico que la ciencia nos deja entrever, ya no cabe dentro de las viejas concepciones religiosas.

Dios vibra en Amor y cuya vibración poderosísima transciende al Universo todo, animando toda manifestación de vida. Porque siendo el Universo su obra, su creación, está inmanente en ella. Y ese Universo del cual formamos parte, y que como humanos tenemos una limitadísima idea de su extensión, se manifiesta en dos aspectos básicos: espiritual y físico. En su manifestación espiritual grandiosa, la iremos conociendo a medida que vayamos penetrando en la ciencia espiritual. Y en su manifestación física es la que podéis apreciar en cada momento de nuestra vida, en los múltiples aspectos de vida manifestada y perceptible a vuestros sentidos.

Y para darnos una idea que se aproxime en algo a la realidad de lo que es el Universo en su aspecto físico, contemplemos con detenimiento el firmamento en una noche estrellada. Podremos ver tan sólo una parte, una pequeñísima parte de ese Universo, que es nuestra galaxia (Vía Láctea). Según los datos más recientes, la ciencia astronómica nos ofrece las siguientes cifras correspondientes a nuestra galaxia, o sea nuestro universo:

Estrellas grandes, medianas y pequeñas, más de 100.000 millones.

Estrellas gigantes y supergigantes, más de 10.000 millones (nuestro sol está considerado entre las pequeñas por los astrónomos).

Y esos millones y millones de estrellas o soles, que son otros tantos sistemas planetarios en diversos grados de evolución, estando cada uno de esos sistemas compuestos de un número de planetas o mundos que giran alrededor de su estrella o sol. Nuestro sistema está compuesto por nueve planetas descubiertos hasta ahora, que giran alrededor del sol.

Puede que para alguno parezca inverosímil las cifras citadas, de tantos millones de estrellas, que son otros tantos sistemas planetarios o solares en diversos grados de evolución. Y estos datos son, solamente de nuestra galaxia, nuestro Universo, el cual forma parte de un grupo de 17 galaxias, de la cual, la denominada Andromeda, es la más cercana a la nuestra. Pero, con el último telescopio instalado en el Monte Palomar (USA) y otros, se ha descubierto que hay muchos de esos grupos o supergalaxias, que son otros tantos sistemas galácticos y que los astrónomos estiman en cientos de galaxias cada uno, según pueden apreciar en los modernos telescopios.

Todo el Universo está lleno de sistemas planetarios. Y en todas las partes de ese Universo, del Cosmos, hay centros colosales de energía emanada de la GRANDIOSIDAD CÓSMICA para abastecer esos sistemas y mantenerles la vida en un constante movimiento y transformismo. Todo se transforma y evoluciona, impulsado por esa ENERGÍA-CÓSMICA-DIOS, energía que, en nuestro lenguaje humano conocemos como Ley de Evolución.

Y esos sistemas planetarios son mundos con vida en diversos grados de evolución, sujetos a la misma ley de todas las formas de vida física: nacimiento, desarrollo, madurez, vejez, muerte y desintegración.

Tened por cierto, como una verdad incontrovertible, que tan sólo en nuestra galaxia hay millones de mundos habitados: unos por humanidades más adelantadas y en otros más atrasadas. Y en alguno de esos, puede que nosotros hayamos vivido ya, antes de transmigrar o venir a este planeta Tierra.

Mundos existen en los cuales las artes y las ciencias han alcanzado tal grado de progreso que, sabios de nuestro mundo y los artistas orgullosos se avergonzarían al compararlas con las suyas.

Y en nuestro propio sistema solar hay un mundo en el que la vida es una ventura, un paraíso florido. Y al igual que nuestro planeta Tierra, ese mundo avanza en la inmensidad del espacio sideral, conduciendo a una humanidad dichosa y feliz, que ya ha sobrepasado la etapa del dolor y que disfruta ya de una vida de amor espiritual, amor fraterno en alto grado, y en donde se trabaja ya por el progreso de otros mundos.

Y desde principios de este siglo, espíritus pertenecientes a ese mundo vienen encarnando en el nuestro por amor, en misión de adelanto científico y moral.

Con lo expuesto comprenderemos la necesidad imperiosa de capacitarnos para un más rápido progreso espiritual, que es el objeto de la vida humana.

Y mediante el conocimiento de las leyes de la Vida, en sus aspectos humano y espiritual, y nuestro firme propósito de progreso, podremos ir ascendiendo en el empinado camino de la evolución, que conduce a la felicidad.

Dios vibración universal por: Sebastián de Arauco

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