¿Es posible hablar de la muerte sin temer, e incluso hacerlo con la misma naturalidad con la que lo hacemos de la vida? Al fin, la vida y la «muerte» caminan juntas desde el mismo instante en el que el espíritu accede a la existencia material, y cuando eso ocurre comienza para el espíritu el trabajo de regeneración; a cumplir el proyecto de progreso, y les es concedido un tiempo para cumplirlo. Y cada día que pasa por la existencia en la materia es una oportunidad para el avance espiritual, eso lo sabemos, pero en lo que nunca pensamos es que cada día que pasa es un día menos en la materia, restada, según la creencia, por esa compañera inexorable que camina junto a nosotros a la que llamamos muerte.
Pero ¿qué es en verdad la muerte? Si fuésemos capaces de dejar de pensar en ella como un ente destructor y considerarla como un ángel libertador…; porque ¿qué es en realidad la vida? Hemos dicho que es la oportunidad para que el espíritu pueda cumplir su proyecto de alcanzar lo que nuestro Padre nos tiene reservado: ganar su Reino. Pero no es un camino fácil, es un camino de penalidades y sufrimiento.
Es, pues cierto que, al final de nuestro camino, cuando hayamos cumplido nuestro proyecto, ese ángel libertador nos restará el último día de nuestro camino material y nos conducirá al verdadero hogar, al lugar de donde partimos. Que es un ángel que ha venido midiendo nuestro comportamiento a lo largo de nuestra existencia, y según haya sido éste, así será la forma de su liberación.
Hagámonos dignos cumpliendo con fervor la oportunidad adquirida, esperando con tranquilidad el instante en el que ese ángel liberador dé con nosotros el último paso por la materia, introduciéndonos dulcemente en el mundo espiritual.
Lo sabemos. La muerte no existe; es simplemente la cesación de la vida, de esta vida, y el reencuentro con la del Más Allá; y es nuestro Padre Creador el que toma nuestro espíritu llevándolo al lugar que le tiene destinado según sus merecimientos. Él da la vida, y Él dispone de ella. Así pues, ¿dónde está la muerte?
De la muerte a la vida por: María Luisa Escrich
Guardamar, julio de 2025
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