Palabras de aliento

CONSIDERACIONES SOBRE LA FILOSOFÍA MATERIALISTA

          Filosofía materialista: concepción según la cual no hay otra realidad que la material, mientras que el pensamiento y sus modos de expresión no son sino manifestaciones de la materia y su evolución en el tiempo.

          Según esta filosofía nada hay en nosotros fuera de lo que vemos y experimentamos, aquello que podemos tocar; somos, por lo tanto, máquinas movidas por impulsos eléctricos, que en cualquier momento se puede cortar la corriente y, entonces, la muerte, el abismo, la nada; triste destino.

           Sin embargo, sé por experiencia que el materialista, por más que lo sea, cuando ve acercarse el final no puede por menos que reflexionar y se aferra a la posibilidad de que pueda haber algo más que la simple materia; que somos algo más que una máquina. Una máquina no expresa emociones, sensaciones, pasiones… una máquina no se conmueve con el dolor ajeno, con el dolor por la pérdida de un ser querido, no ama… Una máquina no siente calor ni frío, ni sed ni hambre; una máquina no se apasiona por nada ni por nadie. Todos esos sentimientos son algo más, algo que trasciende más allá del cuerpo físico y que podemos darle el nombre que se quiera: yo lo llamo “Alma”, y alma lo llaman cientos de millones de seres que lo han comprendido solo con reconocerse a sí mismos.

          Desde que el mundo es mundo, el ser humano ha tenido la intuición de esa trascendencia; los pueblos primitivos, cuando se despojaron de los primeros actos o acciones impulsivas, comenzaron a ver en la propia naturaleza señales que no comprendían y, por instinto (y también por miedo) las consideraron sobrenaturales y las llamaron “dioses”. ¿Por qué dioses? Dioses procede de Dios; ¿sabían, por intuición, de la existencia de un Dios Creador que provocaba todos aquellos fenómenos que no entendían, y que les causaba pavor y espanto?

          A lo largo de todo el desarrollo de la Historia del hombre en la Tierra, ha estado presente esa creencia: la creencia en algo superior a todo lo conocido y a lo desconocido: Dios, el alma, el más allá… una esperanza en una vida mejor, donde reine la paz, esa que el hombre no ha querido salvaguardar movido por el orgullo y la ambición.

          Yo creo en todo eso; y lo creo porque, si no existiera esa esperanza, no tendría sentido tanto trabajo, tanto dolor. Creo sinceramente que todo cuanto acontece en este mundo, todo sufrimiento, no son sino pruebas que debemos superar para ganarnos esa otra vida exenta del dolor de esta; esa vida en la que el ser humano ha intuido desde la más remota antigüedad.

          Me niego a no ser más que una máquina: soy un alma inmortal.

 

CONSIDERACIONES SOBRE LA FILOSOFÍA MATERIALISTA por:  Mª Luisa Escrich.

©2016, Amor Paz y caridad

 

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