CONCLUSIÓN

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Amable lector:
                 Hemos llegado al final de esta pequeña obra.
No te pido que aceptes esta serie de conceptos, entre los cuales hallaras algunos nuevos, para ti, y que puedan parecerte de dudosa veracidad. Te pido, si, que los sometas al análisis de la razón, en una actitud mental libre de preconceptos y prejuicios
.
Ten presente que los conceptos, al igual que las ideas, también evolucionan. La historia de la humanidad nos demuestra que los conceptos sostenidos hoy como verdad han reemplazado a otros del ayer. Y una buena lógica nos indica que los de hoy serán también reemplazados por otros mas amplios, a medida que la capacidad intelectiva y conceptual humana vaya desarrollándose. Como ejem­plo, solamente observa el concepto que hasta hace poco tiempo se tenia del firmamento, con ese cumu­lo de estrellas, como creación espontanea, simul­tanea e inamovible; concepto que la astronomía moderna ha demostrado como errónea, al comprobar un constante movimiento y transformismo evolutivo.
            En cada uno de los enfoques que componen esta obra, y dentro de ellos en cada uno de los capítulos brevemente tratados, hay un amplio campo a desarrollar.
Pienso que, muchos de los lectores quizas habrían deseado una mayor amplitud, una informa­ción mas completa sobre la vida en esta otra dimensión mas allá del trance llamado muerte. No es objeto de esta obra, ya que otras hay especia­lizadas en la descripción de la vida post-mortem. Mas, por el momento, tienes ante ti un conjunto de conceptos, que no son míos ni propiedad de nadie en particular, sino que son verdades emanadas de la sabiduría Cósmica a la humanidad toda, para su mas rápido progreso y evolución.
Por los argumentos expuestos en los capítulos anteriores, es fácil comprender que nuestra vida humana actual no es la primera ni la ultima: sino que, cada uno de nosotros tiene tras de si una larga cadena de vidas, una serie de experien­cias adquiridas, por medio de las cuales hemos evolucionado desde la condición del hombre primi­tivo al estado de nuestra personalidad actual, y continuaremos avanzando en el tiempo y en el espacio.
Como  habrá podido apreciarse, la reencarnación viene a ser un aspecto del que se vale la Ley Universal de Evolución para el desarrollo de las facultades que potencialmente existen en todo individuo. Cada una de las vidas que como humanos vivimos, dichosa o desdichada, es una fase del Ego, del Espíritu, que continua siendo el mismo en las diversas personalidades; en una nueva oportunidad de progreso en la escala ascensional.
(Continuara)
SEBASTIAN DE ARAUCO
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