¿CÓMO SE REENCARNA? II

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¿Cómo se reencarna? II
De Ed Uthman from Houston, TX, USA - 9-Week Human Embryo from Ectopic Pregnancy, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2244170

¿Cómo se reencarna? II

Segunda parte: Proceso psicológico-espiritual

En cuanto al “proceso psicológico”, en la fase de reencarnación acontece un hecho relevante. La estructura psicologica del indivíduo pertenece al alma, no es material, y esta estructura le acompaña durante las distintas vidas en la Tierra, acertando o equivocando sus cualidades en base a sus actuaciones mediante el libre albedrío del que dispone. Personas equilibradas y armonizadas psicológicamente es difícil que tengan trastornos de comportamiento o conflictos existenciales, puesto que sus pensamientos y emociones están acordes con su sentido existencial y su propósito de vida.

No obstante, el hecho relevante, psicológicamente hablando, para el espíritu que reencarna, es la influencia del psiquismo materno durante el proceso.

“La conciencia de la madre durante el embarazo es la oportunidad de reactivar esquemas psíquicos pre-existentes en la psique del niño, como consecuencia de sus vidas pasadas.”

Dr. R.J. Wollger – Libro Otras Vidas, otras identidades.

Como bien afirma el doctor Wollger, la gestante permite al reencarnante reactivar su estructura psicológica ya preexistente en su inconsciente como resultado de sus experiencias pasadas. Y a pesar de que en el desarrollo posterior, en los primeros años de vida, el entorno, la educación, las relaciones familiares y sociales, la gestión de las emociones, etc., tendrán una importancia capital en el futuro de la persona sin embargo, la huella psicológica que el espíritu trae de vidas anteriores se encuentra tan indeleblemente grabada en su inconsciente que en cualquier momento puede condicionar comportamientos o acciones saludables o enfermizas, según haya sido su desarrollo y/o equilibrio psicológico y espiritual.

Las grandes aportaciones de Freud y Jung acerca del conocimiento del inconsciente del ser humano son confirmadas por la reencarnación en un doble aspecto. Por un lado, el inconsciente es una fuerza tan poderosa que, como afirmaba Freud, prácticamente el 95% de nuestra experiencia viene dirigida por el mismo, mientras que solamente un 5% de nuestra actividad se realiza de forma consciente. Esto significa que nuestro acervo y herencia ancestral, de vidas anteriores e incluso de experiencias prenatales o infantiles, condicionan nuestra estructura psicológica durante el resto de la vida, haciéndola equilibrada y dichosa o atormentada y enfermiza por los complejos, fobias, traumas y otras deficiencias psicológicas que se manifiestan en la edad adulta derivados de la herencia que cada uno lleva impregnada en su alma, y no en sus genes.

Por otra parte, el padre de la psicología analítica, Carl Gustav Jung, al proponer como arquetipos primordiales el inconsciente individual y el colectivo, no hacía más que poner de manifiesto la importancia de nuestra herencia psicológica individual y social en el comportamiento enfermizo o saludable de la psicología humana.

“Las vidas múltiples son parte de la evolución del psiquismo humano”

Carl G. Jung – Psicoanalista

Tal como vimos el mes pasado, el modelo organizador biológico (periespíritu) organiza y sustenta el desarrollo y argamasa celular desde el momento de la concepción; pues lo mismo acontece con el proceso psicológico. El periespíritu trae en sus alforjas las huellas de nuestro pasado psicológico; a saber, traumas, fobias, complejos, distonías, disfunciones, emociones perturbadoras potentísimas (ej. una muerte violenta), etc., que forman parte de nuestro acervo personal y todas pueden aparecer con el tiempo en la vida de una persona a partir del proceso reencarnatorio, condicionando nuestro carácter y marcando fuertemente nuestro proceso vital.

Precisamente, cada nueva vida supone una oportunidad extraordinaria para reeducarnos, superar los traumas del pasado, corregir y liberarnos de cargas malsanas como la conciencia de culpa (proveniente de actos delictuosos del pasado que quedaron sin sanción y que la conciencia personal revive), la baja autoestima, la tendencia a la melancolía o depresión, la falta de sentido existencial, etc. Solo una reeducación moral en los valores superiores de la vida (amor, perdón, caridad, etc.), dignificada por el trabajo y el servicio al prójimo que son los valores del espíritu, constituyen el antídoto y la terapia adecuada para enfrentar los retos psicológicos y espirituales adversos que conspiran contra nuestra paz, nuestra salud mental o emocional y la conquista de una vida plena y feliz.

Por ello, abordamos a continuación el “proceso espiritual” solamente en unos pocos aspectos, pues no podemos enumerarlos todos. En el momento de la reencarnación el espíritu pierde el olvido temporal del pasado, pero a nivel inconsciente sabe perfectamente cuáles son sus objetivos a desarrollar en la nueva vida que comienza. El espíritu reencarna y no es tan fácil, como podría suponer, alcanzar esta oportunidad. El maestro de galilea afirmaba: “Aquello que ates en la Tierra deberás desatarlo también en ella”. Hace referencia al hecho de que todo lo que hacemos mal debemos repararlo, previo arrepentimiento y con el pago íntegro de la deuda contraída o dulcificada por los actos de amor que la atenúan. Esto es la Ley de Causa y Efecto.

La ley del Amor permite rebajar para bien las consecuencias de los actos delictuosos cometidos en vidas anteriores. Por ello, todo proceso de reencarnación supone para el espíritu un acto de misericordia divina. Una bendición que Dios nos concede, no por nuestros méritos, sino por la necesidad que tenemos de progresar espiritualmente, restablecer relaciones de amor donde había odio, perdonar donde había sentimientos de venganza, auxiliar y ayudar al prójimo donde solo había egoísmo personal. Estas son las premisas a conquistar para el alma cuando se produce la reencarnación.

“Todos arrastramos cargas del pasado, y una nueva vida es una oportunidad para liberarnos de esa carga”

Por ello, sabedor de nuestra necesidad evolutiva y nuestra inferioridad moral e incapacidad, Dios coloca a nuestro lado un recurso extraordinario desde el mismo momento en que iniciamos el proceso reencarnatorio. Este recurso está lleno de amor hacia nosotros, y es un amigo, un espíritu protector o familiar que nos acompañará desde la concepción hasta la desencarnación.

La ayuda está garantizada incluso antes del proceso reencarnatorio; pues con mucha frecuencia, el guía que nos acompañará durante la vida física no es la primera vez que nos ayuda, siendo así que nos conoce mejor que nosotros mismos y participa y colabora en esa preparación preencarnatoria de la que hablamos en artículos anteriores, donde todo se planifica con vistas al mejor de los éxitos en la nueva experiencia humana que hemos de afrontar.

El proceso espiritual de reencarnación obedece al impulso que la ley del progreso y evolución creada por Dios otorga a toda su creación, a la vida, pues nada en el Universo se detiene, todo está en continuo movimiento y transformación. El espíritu humano fué creado para la felicidad, y como tal, bajo el libre albedrío que se nos ha concedido, las leyes espirituales que dirigen el proceso evolutivo y reencarnatorio impulsan de forma contínua al alma humana en la dirección adecuada de la plenitud y perfección relativa que todos alcanzaremos algún día.

En ese impulso, debido al primitivismo y a las conductas y decisiones equivocadas nos estancamos y refocilamos en los vicios y pasiones, perdiendo un tiempo precioso que la reencarnación restablecerá para nosotros mediante las pruebas compulsorias y de sufrimiento, que nos harán reaccionar y volver a nadar de nuevo en la corriente del río de la vida, aquella que está marcada por las Leyes del Espíritu creadas por Dios para beneficio del ser humano.

La misericordia divina alcanza la máxima expresión para el alma al otorgar la posibilidad de reencarnar para el hombre, y a pesar de las dificultades y obstáculos, todos, antes o después, llegaremos al destino prefijado por esa grandiosidad cósmica, ese amor y misericordia infinitos creador y fuerza suprema del Universo al que en nuestro lenguaje pobre e imperfecto denominamos Dios.

¿Cómo se reencarna? II por:Antonio Lledó

2020, Amor, Paz y Caridad

“Muchas actitudes de la vida de un adulto se encuentran en las reacciones fetales de supervivencia” Dr. J.L. Cabouli – Libro: La Vida antes de nacer

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