¿COMO PUEDO DESARROLLAR LA INTUICIÓN?

0
18

¿Cómo puedo desarrollar la intuición?

Con anterioridad ya hemos visto que hay tres cualidades en las que nos apoyamos de forma más consciente para conseguir acertar en nuestras decisiones: La experiencia, el raciocinio o el análisis y la observación. No obstante, todos tenemos una capacidad a la que no solemos dar la importancia que tiene porque no terminamos de comprender su verdadero valor: la intuición.

En el transcurso de nuestra vida vamos a encontrar situaciones que tienen una solución difícil, dudas por resolver, preocupaciones ante hechos acaecidos, temores ante el futuro y numerosos problemas que están dificultando que mejore en su constante evolución. Durante ese tiempo, con mucha posibilidad habremos pasado momentos de cierta inquietud en los que, encontrándonos como perdidos, de pronto ha surgido una intuición que nos ha sacado de apuros, que mediante una idea, impresión, presentimiento, etcétera, nos ha ayudado a salir airosos.

En primer lugar es conveniente aclarar, con el fin de no confundirla, que la intuición no son los pensamientos habituales que surgen de nuestra mente o de las de esas otras que nos rodean y que podemos recibir por sintonía, sino algo más profundo y elevado. La intuición es la facultad que nos ayuda a percibir íntima e instantáneamente una idea o verdad que nos capacita para comprender las cosas al instante, que nos da la clarividencia que necesitamos, ayudándonos a tomar las mejores decisiones en el momento.

Por un lado tenemos la intuición natural de nuestro propio ser, de lo más íntimo o Yo superior, y que se manifiesta según el grado de evolución de cada uno: nuestra propia intuición. Por otro, aquella que proviene del exterior, de otros seres que nos rodean, que tienen intenciones positivas por su elevada naturaleza, con los que podemos conectar al igual que ellos con nosotros.

Hacemos estas aclaraciones por su gran importancia, pues necesitamos ser precavidos ante aquellas ideas o pensamientos que nos vienen, por simple afinidad o intereses determinados, y cuyo origen está afincado en el plano negativo, ya que en este caso nada bueno va a aportar a nuestro trabajo y nuestra vida. Podremos identificarlos por la naturaleza de su contenido, para no confundirlos con la verdadera intuición que siempre tiene un sentido altruista. Asimilar estas diferencias significa apoyarse en lo positivo y apartar lo negativo, para aprender a tomar las mejores decisiones en cada momento.

¿Podemos desarrollar esta intuición que tanto nos puede beneficiar? ¿Es posible apoyarse en ella para solucionar las dificultades que surgen en determinados momentos? ¿Nos gustaría disponer de esta importante orientación en la vida? ¿Cómo podemos utilizarla, identificarla y desarrollarla? No hay duda de que, al igual que el resto de capacidades del ser humano, esta también se puede mejorar con las condiciones y el trabajo adecuado.

El primer aspecto a tener en cuenta para ello es la confianza que se debe tener en uno mismo, pues este es un punto muy importante para alcanzar los estados más proclives para recibir las intuiciones que podemos estar necesitando, tanto nosotros mismos como personas cercanas a nosotros . La falta de confianza resta mucha fortaleza interior en todos los sentidos y también termina afectando a esta de forma negativa.

La intuición es una función muy importante en la que podemos basarnos para orientar nuestra vida y que viene en apoyo de nuestras decisiones. Tener esa intuición orientadora sobre el trabajo a realizar, sobre la solución de un problema, es la idea precisa que nos faltaba y que nos aclara el porvenir. Cuanto más la ejercitemos y aprendamos a escucharla más se expandirá. Si cuando se manifiesta no le prestamos atención cada vez tendrá menos presencia, pero si la atendemos y le damos cabida cada vez será mayor su manifestación.

Vamos a definir algunos elementos a desarrollar que intervienen en su progreso.

Dedicación . Como cualquier otro aspecto de la vida que queramos desarrollar, el tiempo que dediquemos a ello termina siendo fundamental. A veces pretendemos que ocurra lo imposible, no estar en condiciones para hacer algo y que esto se desarrolle. Nuestra dedicación y la orientación que demos a esta es sumamente importante para tener buenas intuiciones, tanto propias como inducidas por otros seres de naturaleza superior cuyo trabajo consiste en desarrollar el equilibrio y el bien común.

¿Cómo vamos a encontrar la solución de ese problema que nos preocupa mientras estamos pensando qué programa vamos a ver luego en la televisión o qué vamos a cenar? ¿Cómo vamos a captar las intuiciones de orientación si nuestros pensamientos están continuamente divagando y centrados exclusivamente en los aspectos más superficiales de la vida?

Orientación. La intuición se presenta cuando nuestro esfuerzo está orientado hacia un objetivo noble, tenemos un deseo sincero y honesto de comprender algo, sin los condicionantes que supone desearlo como uno quiere, pues esto impide que se manifieste como realmente es porque puede ser diferente a la configuración nuestros deseos. Por nuestra parte es necesario que estemos debidamente preparados para saber identificarla, porque esta no siempre es tal como la deseamos o nos gustaría que fuera, sino tal como debe ser.

La intuición llega a la mente cuando esta está preparada, centrada, receptiva y en sintonía. Si a ello añadimos el deseo verdadero de superación, la intuición aparecería para ayudarnos. Si quiero orientación debo saber buscarla y, para ello, necesito prepararme, capacitarme, cultivando mi adecuación hacia aquello que quiero lograr. En la vida todo se consigue con trabajo y esfuerzo, nada viene gratuitamente.

Concentración. Es difícil que surja la intuición si no estamos concentrados en la cuestión, circunstancia, problema, etcétera, que deseamos comprender o solucionar. Nuestro pensamiento y nuestro sentimiento debe estar alineado hacia lo que queremos conseguir, ya que todo ello crea el ambiente y la situación propicia para que se presente y se desarrolle. Si el foco de nuestra atención está dirigido hacia cuestiones triviales y alejadas de lo que queremos comprender, es muy difícil la recepción de esa intuición clarificadora. Centrar siempre la atención en lo que se está haciendo y en lo que se desea es como poner la antena para recibir la señal adecuada y precisa en cada momento, lo que ayuda a su vez a vivir la vida con alegría y satisfacción.

Al estar centrados en aquello que queremos hacer o conseguir, sin ningún tipo de distracciones, estamos preparando nuestra mente para que el pensamiento tenga la sintonía adecuada para poder recibir esas intuiciones capaces de orientarnos hacia lo mejor, hacia las soluciones de los problemas o los retos que necesitamos para nuestra superación.

Buscar el silencio interior para eliminar esa constante invasión de ideas sin sentido ni control también ayuda a encontrar y desarrollar la intuición. Acallar ese ruido interior que embota la mente es muy conveniente porque permite que esta se aclare y sereno, que se ordene y se fortifique para tener más creatividad, lo que nos va a permitir ponernos en conexión con otros niveles más elevados.

Deseos de trabajo y progreso. Como la intuición surge cuando el ambiente y las circunstancias son propicios, el deseo de hacer las cosas bien y de progresar mejorando la propia personalidad atraen al Yo superior, a esas entidades dedicadas al bien y esas fuerzas del universo que buscan equilibrio y paz. El esfuerzo conlleva progreso, y este es uno de los mejores canalizadores de esa intuición que estimula el deseo de la práctica del bien común.

Cuando alineamos todos estos elementos dispersos en la vida hacia un objetivo común el resultado es el deseado, porque estamos poniendo todos nuestros recursos hacia la solución, consiguiendo que esta llegue. Si a ello le añadimos un deseo noble de trabajo, superación y ayuda, el efecto será positivo.

Si nuestros pensamientos son de ayuda y ese es nuestro deseo íntimo y real, a no dudar que tendremos numerosas intuiciones, incluso para ofrecerlas, y además hacerlo de la forma más correcta y adecuada, con lo que será más acertada y útil. A todos nos agrada más vivir en el acierto que en la equivocación.

Para dejarse guiar por la intuición es muy importante tener calma interior, eliminando esas disputas internas que a diario nos asaltan en los ambientes familiares, laborales, etcétera, ya que esos conflictos no dejan que aquellas se manifiestan en sintonía con nuestras necesidades. Las emociones negativas como la tristeza, el miedo, el estrés, la cólera o el egoísmo también bloquean ese canal intuitivo. Vivir con un equilibrio interno de paz y dentro del deseo altruista de ayuda al prójimo ayuda a pulir ese canal y, sobre todo, a conectar con esas otras mentes cuya realidad es la misma. Necesitamos calmar esos estados perjudiciales y aprender a orientar nuestras emociones hacia lo útil y altruista.

Hay que buscar los ambientes adecuados para aquello que queremos conseguir porque de esta forma estaremos facilitando que todos los elementos de la vida converjan y trabajen en nuestro favor.

Como desarrollar la intuición por: Antonio  Gómez Sánchez

© 2020 Amor, Paz y Caridad.

 

Puede escuchar al autor en su podcast:  Aprendiendo a vivir mejor

Otros artículos de esta sección:  Aprendiendo a vivir mejor.

Publicidad solidaria gratuita