CELOS Y ENVIDIAS

0
11
(viene del nº anterior)
 
  ENVIDIAS.- Y, ¿qué decir de la envidia? Que es la más tonta de todas las imperfecciones y pasiones humanas; ya que, sin dar nada, quita hasta la tranquilidad de quien se deja invadir por ella. Alguien dijo: “La envidia es un vicio sin deleite, que atormenta cuando se disimula y desacredita cuando se conoce”.
El envidioso anhela todo aquello que en los demás puede ser motivo de ventura, alegría o bienestar, y sufre al ver a otros en el lugar que él no puede estar o no le corresponde.
  • en algunos, este sentimiento negativo llega a un grado tal, que viven atormentados al punto de desear mal a quienes son motivo de su envidia.
  Si alguien pudiere sernos motivo de envidia por sus cualidades personales o condiciones ventajosas, no le envidiemos, porque en nada nos beneficiará este sentimiento y sí nos perjudicará. Tratemos de emularle y superarle con fines nobles, pero no envidiarle. Pues, la envidia no ofrece ventaja alguna ni satisfacción, y solamente sufrimiento y perjuicios. Porque, el envidioso gasta energías psíquicas que, bien orientadas, podría serle de mucho provecho y bienestar.
  A este respecto, concluiré con una frase o pensamiento de Miguel de Cervantes Saavedra, reflejado en su magnífica obra “El Quijote” que reza así: “¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes! Todos los vicios, Sancho, traen un no se qué de deleite consigo; que el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabias”.
  ACCION DESARMONIZANTE.- Una mente turbada por la acción desarmonizante de los celos o envidias, así como por el rencor, malquerencias, etc. es una mente perturbada, carente de paz y tranquilidad.
  ¿Y cómo evitas que esas rémoras, hijas del egoísmo, no entren y se posesionen de nosotros? Pues sencillamente, observando y analizando nuestros pensamientos y sentimientos, a fin de identificarlos.
  • de inmediato, rechazar todo sentimiento que pueda ser motivo de celos, envidias, malquerencias, etc.; pues, demostrado está por la psicología experimental que, todo pensamiento y sentimiento que no se alimenta, se debilita y muere por inanición.
  Sólo amando podremos comprender las flaquezas humanas; sólo amando podremos comprender que los celos, envidias, rencores y malquerencias, son producto del egoísmo, que es carencia de amor. Vibremos en amor y comprensión hacia quienes puedan ser causa o motivo de celos, envidias, rencores, etc.; si no queremos ser víctimas de las consecuencias dolorosas, de los estragos que en la psiquis esos sentimientos ruines producen, convirtiendo la vida en un tormento.
 
(continuará)
SEBASTIAN DE ARAUCO
Publicidad solidaria gratuita