BIOÉTICA Y CONTROVERSIA MORAL

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Bioética y controversia moral

“Los principios básicos de la ética se pueden derivar de la Ley Moral, y son universales”

Dr. Francis S. Collins – Lider del Proyecto Genoma Humano

La disciplina que considera la moralidad de la medicina y la biotecnología se llama “bioética”. Y al respecto de la misma se desenvuelven una serie de dilemas de orden ético-moral que generan controversias y acalorados debates que deberían ser resueltos en las próximas décadas.

La mayoría de estos debates están sobre la mesa y preocupan a una gran mayoría de la sociedad, de aquí su palpitante actualidad. Algunos de ellos son aquellos que tienen que ver con la muerte digna, la eutanasia, el suicidio asistido, la eugenesia, la clonación, el aborto o la obtención de células de embriones humanos. 

Estos y otros muchos debates tienen principalmente dos enfoques de partida, el científico y el religioso. El primero no es unánime en cuanto a su aplicación, pues muchos científicos abogan por el “todo vale” con el fin de experimentar y desarrollar sin límites, sin tener en cuenta consideraciones éticas o morales que deben estar siempre presentes atendiendo a la bioética y sus principales premisas. Otros muchos científicos, sin duda una gran mayoría, así como las principales instituciones internacionales (ONU, OMS, etc.), son partidarios de poner líneas rojas que pueden ser marcadas por los cuatro principios bioéticos básicos, que a continuación detallamos:

1.- Respeto por la autonomía: toda persona debe tener libertad para tomar sus propias decisiones sin que se vea coartado desde fuera.

2.- Justicia: la obligación de tratar a todas las personas de forma justa, moral e imparcial.

3.- Beneficencia: el mandato de tratar a los demás en su mejor interés.

4.- No dañar: “Lo primero es no dañar” (Juramento Hipocrático).

Estos principios pueden ser fácilmente aceptados por todas las culturas y sociedades humanas sin distinción.

Respecto al enfoque religioso-espiritual, los preceptos de la bioética pueden ser fácilmente aceptados por la mayoría de las religiones. Y además, podríamos concordar en que estos postulados derivan de la Ley Moral que existe en el ser humano, y que se trata de principios de carácter universal. Sin embargo, a veces, y según sea el enfoque y la importancia que demos a cada uno de esos principios, pueden surgir conflictos que no contemplen todos ellos al mismo tiempo y sea necesario llegar a un consenso mediante un equilibrio ético.

Uno de los aspectos principales que genera controversia moral es el momento en que consideramos que comienza la vida. Esto se ve claramente en el tema del aborto. Hay quien considera que la vida humana solo empieza cuando el niño nace, y mientras está en el vientre de la madre no existe la persona, únicamente un feto con desarrollo biológico sin personalidad ninguna. 

Otros piensan lo contrario, es decir, desde el momento de la concepción ya existe en la primera célula o cigoto la presencia e influencia del ser que ha de desarrollarse biológicamente, pero que siente, se emociona, responde a los impulsos y vive con todo su derecho de ser considerado una personalidad en formación. 

Los conocimientos espirituales avalan esta última tesis, pues el conocimiento que nos ofrece la filosofía kardeciana y la presencia del alma inmortal a través del periespíritu (ese cuerpo energético intermedio entre el alma y el cuerpo biológico) en el desarrollo del embrión y del feto posterior es perenne y permanente. Tanto es así que, cuando hablamos de concepción, estamos equiparando esta con reencarnación, ya que en el proceso evolutivo del alma inmortal, esta es pre-existente a la formación del cuerpo físico. Es decir,  no hablamos de un alma creada ex profeso para el nacimiento, sino de un ser que ya ha vivido antes y posee sus propias experiencias milenarias procedentes de vidas anteriores mediante la reencarnación. 

A partir de aquí, la resolución del conflicto adquiere un nuevo contexto. No estamos hablando de un nuevo ser, sino de un alma inmortal milenaria que ha decidido volver a la Tierra a seguir aprendiendo y progresando en el largo camino de la evolución espiritual. Por supuesto que una personalidad anima a este nuevo ser, y por ello el aborto voluntario (no el involuntario) puede ser considerado un atentado contra la vida, y solo cuando está en peligro la vida de la madre puede estar exento de responsabilidad moral.

Desde este punto de vista espiritual y ético, las controversias morales se aclaran con mayor precisión. Por ejemplo, la eutanasia siempre es contraria a las leyes morales, pues la vida no nos pertenece (*), es un préstamo que Dios nos concede para nuestro avance y progreso. La muerte digna no es la Eutanasia (acortar la vida) ni la distanasia (prolongarla artificialmente mediante los recursos médicos de los que hoy se dispone), sino la “muerte natural” también llamada Ortotanasia.

Lo mismo podemos referir con respecto a la obtención de células embrionarias a partir de embriones procedentes de la Fecundación in Vitro (FIV) u otros métodos de congelación de embriones o mercado de óvulos. Aunque hay quien afirma que a pesar de la destrucción de embriones excedentes de una FIV, el deseo de una pareja de tener hijos es un bien moral tan fuerte que justifica este procedimiento. Actualmente, para obtener las células embrionarias (no confundir con células madre) es preciso destruir el embrión, y si consideramos que este ya alberga una personalidad inherente a la concepción, estamos ante una controversia moral de enorme repercusión. 

Algunas preguntas serían: ¿Es lo mismo destruir un embrión para experimentar con células embrionarias y conseguir una nueva vida, o, exagerando el ejemplo, destrozar a un niño de 4 años para experimentar o intentar sanar a otros? Desde el punto de vista espiritual, un cuerpo en desarrollo es el de un niño de 4 años y también lo es el de un feto o embrión. Ambos poseen alma humana que les permite la vida. ¿Dónde colocamos el límite?

Para terminar con los ejemplos y respecto al tema de la clonación, transcribo el párrafo del Dr. Francis Collins (Director del Proyecto Genoma Humano) en su libro ¿Cómo habla Dios? ”…científicos, éticos, teólogos y legisladores son unánimes al afirmar que la clonación reproductiva de un ser humano no se debe intentar bajo ninguna circunstancia. Dos son las razones principales: las fuertes objeciones morales de fabricar copias humanas de manera antinatural y las consideraciones de seguridad, pues la clonación de otros mamíferos ha demostrado ser ineficiente y propensa a los desastres, donde la mayoría de los clones han terminado en aborto o muerte infantil prematura. Los pocos que han sobrevivido al nacimiento han sido anormales, incluyendo a la famosa oveja Dolly”.

Como podemos comprobar, atender a las cuestiones de la ética y la moral son requerimientos de urgencia, que tanto la ciencia como la espiritualidad o la fe deben atender. Es preciso aguardar un mayor avance de la ciencia para lograr el equilibrio ético que no atente contra la vida ni la dignidad humana. Muy probablemente este avance terminará por llegar en pocos años. Sin embargo, las respuestas clarificadoras de la filosofía espírita nos llevan a conclusiones que elucidan dónde están los límites y cuál es el comienzo de la vida, así como su sentido e implicaciones éticas y morales.

Se hace necesario mas que nunca que la ética y la moral ocupen el lugar que les corresponde, tanto en la ciencia, la sociedad y la religión exenta de dogmas, reconociendo en el hombre una de sus características principales, pues además de un alma inmortal este es, principalmente, “un ser moral”.

Bioética y controversia moral por:Redacción

2019, Amor, Paz y Caridad

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