Poesía

AQUELLA NOCHE

-¿Por qué no cuentas, mamá,

aquella historia tan linda

que cuando era pequeña

siempre solías contar?

 

-Escúchame atentamente:

no es una historia cualquiera;

ocurrió hace dos mil años

y aún no se borró su huella.

 

Era una noche muy fría;

hacía viento y nevaba;

nadie andaba por la calle;

estaba la calle helada.

 

Pero a pesar de aquel frío

y de la fría nevada,

se respiraba en la noche

una suave y dulce calma.

 

En un humilde portal

de una casa, allá en Judea,

mientras el pueblo dormía

vino a posarse una estrella.

 

Pasada la media noche

de aquel día veinticuatro

se produjo para el mundo

el más hermoso milagro.

 

Aquella noche de invierno

del mundo, todas las flores,

derramaban su perfume:

esencias de mil olores.

 

El céfiro acariciante

besaba su frente pura

y el olor de aquellas flores

le envolvían con ternura.

 

Aquella noche brillaba

mucho más pura la luna,

lanzando rayos de plata

iluminando la cuna

 

en donde vino a nacer,

enseña de amor profundo,

aquel que habría de ser

la luminaria del mundo.

 

¡Fue en el pueblo de Belem!

 

Mª Luisa Escrich.

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