Yo quiero coger la luz. ¡Vano intento!, porque cuando abrí las manos no había nada adentro.
Yo quise coger la luz. ¡Vano intento!, porque la luz no se coge: ¡la luz se gana sufriendo!
Intentar coger la luz siempre será vano intento, porque la luz no se coge: ¡la luz la llevamos dentro!
Manos vacías por: Maria Luisa Escrich
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Guardamar 2016






