Editorial

ACTIVIDADES Y TIEMPO LIBRE

 
 
  Las condiciones que la sociedad actual nos brinda con respecto al bienestar y comodidad exte­riores son importantes y a tener muy en cuenta. La era de la industrialización e innovación tecnológica
, ha ofrecido al ser humano de hoy una serie de oportunidades y posibilidades con las que antaño no contaba. Estos nuevos ingenios posibilitan, al hombre disponer de tiempo para desarrollar facetas que en otros momentos solo podían cultivar las clases mas favorecidas. 
 
  Muchas personas que anhelan disponer de un tiempo libre suficiente para dedicarse a aquellas actividades que les gustan o con las cuales se sienten identificados: deportivas, culturales, sociales, religiosas y un largo etcétera. 
 
  Puede ocurrir que no se cuente con gran cantidad de tiempo libre y sea preciso decidir en qué actividades conviene dedicamos, haciendo de ellas una valoración no únicamente en cuanto al gusto personal sino también con respecto a la utilidad que se puede obtener de las mismas. 
 
  La gran cantidad de distracciones y acti­vidades que existen en la actualidad hacen preciso que seleccionemos aquello que más nos interese, valorando los beneficios o perjuicios que vamos a obtener. En  este sentido, el ocio, o tiempo de inactividad, debe ser ocupado en actividades productivas, nunca en aspectos que a priori nos proporcionen bienestar y que posteriormente vayan en detrimento de nuestra salud física o mental, o perjudiquen a otras personas. 
 
  La persona que se halla continuamente ociosa y no emplea su tiempo con acierto no tarda en acercarse a vicios y situaciones nada provechosas que le ocasionarán más de un problema. Por tal razón, es conveniente seleccionar el tipo de actividad a desarrollar y volcarse con la mayor ilusión en la realización de la misma, pues de este modo evitamos que aniden en nosotros pensamientos o sentimientos que nos infunden desánimo, apatía y comodidad, verdaderos causantes de infelicidad y desequilibrios. 
 
  Existen innumerables actividades que pueden ayudarnos a aprovechar mejor nuestro escaso tiempo, y nos infundirán mayor ánimo y entereza ante las difi­cultades diarias que se nos presentan. Incluso existen actividades altruistas que desarrollan nuestras cuali­dades interiores y ayudan además a otras personas. 
 
  No hay que dejar pasar el tiempo sin aprovecharlo plenamente. Hay muchas cosas que deseamos hacer pero que al exigir de nosotros un esfuerzo dejamos de realizarlas, en cambio malgastamos nuestros días en situaciones o aspectos que no nos ayudan a realizarnos interiormente. 
 
  No permitamos que la comodidad se adueñe de nosotros. Sepamos discernir lo que más nos conviene y alejémonos de aquellos aspectos que no nos benefician mas que momentáneamente. Busquemos nuestro engrandeci­miento espiritual en el fomento de trabajos y reali­zaciones que redunden en la mejora del ser humano en cualquiera de sus facetas: moral, social o cultural. Es ahí hacia donde hemos de encaminar todas nuestras miras. 
 
REDACCIÓN 


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