VIEJO AMIGO

0
73
Viejo amigo

Viejo amigo

Cuando yo era muy niña
mi madre siempre decía
que mi ángel de la guarda
llora si me porto mal:
A lo largo de mi vida
¡cuánto te habré hecho llorar!

Cada vez que tomo un cuerpo
tú te pones a mi lado;
y no sé cuál es tu nombre,
pero siempre estás conmigo.
No importa cómo te llames;
te llamaré viejo amigo.

Compañero de jornadas;
cuidar de mí no te cansa
y te estoy agradecida.
Te prestaste generoso
a ser mi amparo y mi guía,
dándome paz y reposo.

Que el alma presa en el cuerpo,
como un ciego en un desierto,
es un alma desvalida.
¡Tiéndeme tu mano amiga!
Ayúdame a levantarme
cuando me veas caída.

Y cuando llegue el momento
de abandonar este mundo
(compañero de jornada),
tú cerrarás esta puerta
y a los ojos de mi alma
abrirás una ventana.

Sé que tendré que volver;
tengo, aún, mucho equipaje,
mucho trabajo que hacer.
Y cuando llegue el momento
me dirás: ¡Amiga mía!,
subamos de nuevo al tren.

No te asuste el nuevo viaje;
afróntalo con valor.
Cuanto más se hunde el cuerpo
en la sima del dolor,
el espíritu se eleva
a lo alto: ¡Hacia Dios!

Viejo amigo por: Mª Luisa Escrich

Guardamar, 2018

 

Publicidad solidaria gratuita

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies