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UNA DESPEDIDA TEMPORAL: DIVALDO PEREIRA FRANCO

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Una despedida temporal: Divaldo Pereira Franco
Divaldo Pereira Franco firmando el el libro de honor del Grupo Villena

“Cuando naces, todos los de alrededor sonríen y tú lloras; Vive la vida de tal forma que al morir, todos los de alrededor lloren y tú sonrías”.

Proverbio Iraní

Hoy, 13 de Mayo ha desencarnado en Salvador de Bahía (Brasil) Divaldo Pereira Franco. Retorna a la patria espiritual de la que todos procedemos con un bagaje singular que precisamos destacar.

En primer lugar, toda su vida, casi un siglo (98 años) fue dedicada a la vivencia y coherencia espiritual de la doctrina espírita codificada por Allán Kardec. Resaltamos la palabra coherencia porque llevó a su propia vida los principios esenciales del Espiritismo incorporándolos con autenticidad y nobleza.

Principios como el consuelo y el amor al prójimo que desplegó en miles y miles de conferencias inspiradoras y consejos espirituales por infinidad de países durante más de 50 años, Indicaciones, sugerencias y esclarecimientos espirituales para aquellos que iban buscando respuestas a sus angustias y dolores morales y espirituales más profundos.

Conocimientos como los recibidos por el plano espiritual por su mediumnidad e inspiración en sus más de 250 libros psicografiados que quedan como legado complementario del Espiritismo kardeciano. Sabiduría que han revelado la profundidad de la doctrina espírita así como su relación con la ciencia de vanguardia, sentando las bases de nuevos proyectos de investigación y avance para la confirmación definitiva de la inmortalidad del alma por parte de la ciencia. Un peldaño más en el puente en construcción entre la ciencia y el espíritu.

La forma de comportarse, el ejemplo plenamente coherente y concordante con la conducta recomendada por el Maestro Jesús en su código moral nos permite afirmar que la vida de Divaldo ha sido ejemplo y modelo de un trabajador incansable en la obra espiritual de los planos superiores que dirigen el proceso evolutivo de esta humanidad.

Por todo ello, vaya desde aquí nuestra mayor gratitud y reconocimiento por su labor. No nos cabe duda alguna que su retorno a la patria espiritual ha sido colmado por las bendiciones y retribuciones de aquel que recoge lo que siembra: luz y amor.

Y tampoco albergamos inquietud respecto a su estado presente y futuro, pues conociéndole, sabemos con certeza de que se habrá incorporado de manera inmediata a los grandes trabajadores de esta obra espiritual, que desde el otro lado, siguen inspirando, potenciando y ayudando el despertar de esta humanidad en estos momentos del transición, oscuridad y sufrimiento en los que son tan necesarios los ejemplos de luz, amor y entrega al prójimo.

¡Misión cumplida Divaldo!. Hasta pronto, pues todos aquellos que queremos avanzar en el crecimiento espiritual tendremos tu ejemplo como huellas luminosas a seguir e incorporar en nuestro día a día. La esperanza del reencuentro en el mundo espiritual hace de esta despedida algo temporal. Siempre en el recuerdo y permanentemente en el corazón.

Con afecto y gratitud: “Grupo Villena”

Palabras de Divaldo Pereira en el libro de honor del Grupo Villena.

Una despedida temporal: Divaldo Pereira Franco por: Redacción

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