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JUAN DAMASCENO: HISTORIA DE UN SER EXTRAORDINARIO

Juan Damasceno Bisbal

En esta ocasión vamos a hablar de un ser excepcional, casi olvidado, excepto para aquellos de su región natal que han oído comentarios sobre él. Un hombre extraordinario (*). Su nombre: JUAN DAMASCENO BISBAL CLIMENT (1883-1939).

Nació en la población de Catadau, provincia de Valencia, un 24 de marzo de 1883, en una humilde familia de agricultores. No sabemos nada de su infancia, sólo que se dedicó a las tareas del campo para ayudar a sus padres, con lo cual no pudo ir a la escuela, nunca aprendió a leer ni escribir, aunque esta circunstancia no le impidió desarrollar su misión con total solvencia. Ya adulto se casó y tuvo tres hijos.

Hombre de gran magnetismo, pues decían las gentes de su pueblo que todo aquello que plantaba crecía, aunque fuese una rama seca. Irradiaba paz, serenidad y mucho amor. Cuentan la anécdota de que cuando algún caballo se desbocaba, algo propio de la época y en aquel ambiente rural, simplemente con ponerse delante los calmaba.

Además de eso, Juan Damasceno poseía extraordinarias facultades, como es la facultad de curación, pues realizaba todo tipo de sanaciones algunas consideradas por las gentes como milagrosas, otras indicándole al paciente el tratamiento concreto a cada caso, que cuando lo seguían escrupulosamente, siempre daba un resultado plenamente satisfactorio. Esta práctica de la curación le supuso varias detenciones y el ser encarcelado por las autoridades de la época. También fue notable su clarividencia, pues le permitía conocer, con los ojos del espíritu,  la vida, circunstancias, y muchos detalles personales de aquellos que se le ponían delante y a los que pretendía ayudar.

Recorte del periódico ABC; 29 de abril de 1927. Sección: Crímenes y Sucesos; página 33.

Otra característica destacable fueron sus dotes proféticas, capaz de vislumbrar acontecimientos próximos así como futuros para la humanidad, como más tarde veremos en alguno de sus testimonios. Sin embargo, lo que más sobresalía era su modestia y sencillez. Humilde donde los haya, no aceptaba bajo ningún concepto cualquier retribución o regalo a cambio de sus admirables curaciones. Cualidades y hechos que le granjearon el respeto, la admiración y el reconocimiento de muchísimas personas que se beneficiaron de sus consejos y ayuda espiritual.

Uno de los hechos más significativos y que más le marcó fue, cuando el mundo espiritual le indicó la necesidad de marchar a Francia para completar su desarrollo mediúmnico y su preparación. Por circunstancias que no sabemos, sobre el año 1925 tomó la decisión de marchar, primero a Valencia y posteriormente a Francia sin avisar a su esposa e hijos. Allí se reunió con su hermano para trabajar; al mismo tiempo, aprovechó para frecuentar un Centro Espírita en donde participaba en los trabajos mediumnicos, seguramente para completar su formación ya que nunca ofreció detalles de aquella experiencia.

Un tiempo después volvió a Catadau para reunirse con la familia, su esposa fue reticente a perdonarle porque  creía que la había abandonado. Fue un momento muy duro, especialmente para Juan Damasceno porque adoraba a su esposa e hijos, pero como comentábamos anteriormente, debieron de ser unas circunstancias y una decisión muy difícil, tremendamente meditada para tener que hacerlo de esa manera. Este hecho demuestra, hasta qué punto un espíritu de tal categoría debe de anteponer la renuncia y el sacrificio en aras de una misión espiritual. Afortunadamente su familia le perdonó y se mudaron en el año 1928 a vivir a Valencia, donde transcurrió prácticamente el resto de su vida.

Creó una empresa de abonos y fertilizantes de mucho éxito, su popularidad recorrió todos los rincones de la comarca. Sin embargo, en lugar de centrarse en aumentar sus beneficios, primó, por encima de todo, la vocación de servicio a sus semejantes, y una buena parte de lo recaudado con las ventas, lo invirtió en el perfeccionamiento de su trabajo para el bien común. El abono estaba compuesto por elementos cuya proporción y diseño estaban pensados para el beneficio exclusivo del agricultor, lo cual redundaba en la mejora ostensible de las cosechas y le supuso el reconocimiento profesional del colectivo agrario, aumentando su fama y popularidad.

Tuvo desapego a los bienes materiales, no obstante su generosidad, como fue demostrando a lo largo de su vida, pues solía decir: “Cuantas personas hay que cuando pasa un buen coche se quedan mirándolo con envidia. Pues bien, yo envidio a todos aquellos que están durmiendo debajo de un puente, pues los bienes de la Tierra no tienen importancia si no se saben aprovechar. En cambio, los sufrimientos nos abrirán  las puertas del Cielo”

Otra faceta extraordinaria fue el don natural de “marcar” nacimientos de agua, algunos de ellos desde su propia casa, a tenor de los numerosos testimonios recogidos.

Por otro lado y en base a su superioridad moral y espiritual, era capaz de persuadir a personas desesperadas o desviadas de su rumbo en la vida. Con mucha dulzura y amor pero con firmeza les explicaba su situación, a veces con detalles personales que les dejaban perplejos  sobre la mejor manera de realizar sus proyectos de vida. Este hecho le supuso el que tuviera muchísimos simpatizantes y seguidores, algunos considerados como verdaderos discípulos.

También cabe destacar, cómo comentábamos anteriormente, las curaciones que realizaba Juan Damasceno, algunas vinculadas a casos más o menos graves de obsesión. La mayoría de venganzas por malas acciones, algunas provocadas en esta misma vida. Pondremos un ejemplo significativo: Cierto día le llevaron un señor en un carro pues sufría parálisis en las dos piernas. Nuestro protagonista se lo llevó a su despacho y le dijo que tenía que confesar algo grave, pues percibió que había envenenado a su esposa y ella, en venganza lo quería matar. El hombre lo negó y Juan le dijo que si no confesaba y se arrepentía de su nefasta acción no podía hacer nada; lo siguió negando, con lo cual,  lo subieron otra vez al carro y se lo llevaron. A los pocos días volvió y confesó su falta grave pero ya con otra actitud. Pues bien, esta fue la importante “medicina” que le permitió restablecerse y salir de su casa por su propio pie. Lo que significa que, primero hacía falta el arrepentimiento del marido para que Juan Damasceno pudiera realizar un trabajo de persuasión y adoctrinamiento para convencer a la malograda esposa de que lo perdonara desde la otra vida.

Volviendo a sus dotes proféticas vamos a destacar algunas de ellas. Por ejemplo, vaticinó la guerra civil española que comenzó en el verano de 1936, y dentro de la misma explicó con bastantes detalles dramáticos lo que fue posteriormente la famosa batalla del Ebro, donde hubo numerosísimas víctimas.

Profetizó lo que posteriormente fueron las graves inundaciones que hubo en Valencia en el año 1957, en donde murieron 81 personas y cuantiosos daños materiales. Hay que recordar que Juan D. murió a principios de 1939.

Sobre el cambio de ciclo, sus visiones sobre la humanidad no eran nada halagüeñas; solía decir: “La humanidad no se redimirá por las guerras, pues las guerras no traen más que guerras. La humanidad se redimirá por medio del terror, pues llegará un día en el que habrán fenómenos de la naturaleza tan raros y horrorosos que el hombre se dará cuenta de lo impotente que es, y en ese momento, pondrá las rodillas en tierra y suplicará a Dios perdón y misericordia.”

No obstante, sobre la vida en la nueva humanidad decía: “Llegará día que trabajaran todos y tendrán casa para vivir, y con dos horas que trabajen tendrán suficiente para pasar y estarán todos contentos.”

Otra muy curiosa fue: “Harán una maquinita que las llevarán en las manos y ellas solas hablarán.” ¿A los amables lectores les suena esto de algo? Seguramente se refería a los móviles actuales.

A veces se lamentaba: “Cuantas veces se llena el salón de mi casa y yo no quisiera, pues ya les he enseñado el camino. Algunos lo siguen pero otros no, y tienen más responsabilidad, ya que se les ha enseñado pero lo quieren ignorar.” Es el problema que ha existido en todas las épocas, personas de fe, pero una fe cómoda, a veces fanática, sin razonar ni comprometerse a un cambio real en sus vidas. Dándole vueltas siempre a las mismas enseñanzas, repitiendo las mismas lecciones una y otra vez sin unas consecuencias prácticas. Nuestro amigo Juan Damasceno también padeció este problema.

Al final de su vida, cuando ya estaba enfermo, declaró: “Yo Vine a señalar un camino, y ese camino ya está marcado, por lo tanto, mi misión ha terminado.”

Este es, en definitiva, un breve resumen de la vida de Juan Damasceno Bisbal, que aunque llegaron a salir algunas noticias suyas de distinta naturaleza en la prensa de la época, ha quedado en un olvido inmerecido; como tantos otros trabajadores espirituales, verdaderos seres abnegados, con un camino trazado por Dios para auxiliar a los hombres que  les acompañaron; espíritus atrasados y muy necesitados, como somos la mayoría. Efectivamente, este hombre fue especial, de una elevación extraordinaria. Renunció a su gloria espiritual merecida para mezclarse con el atraso, la ignorancia y a veces con la mala voluntad, simplemente por amor, en una época muy difícil y en un país convulso, lleno de agitaciones sociales que desembocaron en una guerra civil  cruenta. Sin embargo, ahí queda su legado. Murió el 30 de enero de 1939. Muy pronto se va a cumplir el 75º aniversario de su desencarnación. Desde aquí nuestro más sincero reconocimiento y homenaje.

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(*) Cabe añadir como anexo a esta reseña biográfica de Juan D. Bisbal, lo siguiente. En la sección sobre la mediumnidad, en el magnífico artículo dedicado a las Misiones Especiales, se hablaba de un tipo de trabajo exclusivo de espíritus de una categoría espiritual muy elevada. A este tipo de espíritus se les denominan “Peregrinos del Sacrificio”. Y explicaba: “Se ofrecen voluntariamente venir a un planeta para hacer una misión de tales características que sólo espíritus de su talla, de su elevación moral, pueden cumplir con total garantía de éxito, con la gran ventaja de que logran no sólo realizar su misión, sino ayudar a que muchos otros que vienen amparados en él y unidos en una misma misión conjunta, puedan también cumplirla gracias a la guía, la orientación y los conocimientos que de éste reciben.”

Y añade: “…para poder cumplir una misión de tal envergadura, que tiene un alcance de carácter mundial, estos espíritus traen junto a su fuerza personal, facultades espirituales innatas excepcionales, que le ponen en una comunicación fiel y limpia con el plano espiritual positivo, que le llevan a conocer de tal modo toda la parte negativa que hay en el planeta que es prácticamente imposible que se pueda ver engañado o enmarañado…”; “Son espíritus que han adquirido ya tal grado de espiritualidad, de perfección en muchas virtudes que sólo desean llevar a feliz término la misión que el Padre les ha encomendado….”; “Por estas razones el Padre confía plenamente en ellos, porque sabe hasta qué punto son capaces de renunciar a sí mismos y sacrificarse por los demás….”. Este es el caso, desde mi punto de vista, de JUAN DAMASCENO BISBAL CLIMENT.

José Manuel Meseguer Clemente
 © 2013 Amor, paz y caridad
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3 Comments

  1. 19 febrero, 2014 at 10:09 —

    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

  2. 19 febrero, 2014 at 10:21 —

    Buenos días, me ha dado una gran alegría haber encontrado información sobre Juan Damasceno,he buscado por todas partes y nadie me explico nunca nada sobre él. ¿Podrían poner más información de su vida, sus anécdotas, curaciones, etc? me gustaría mucho saber de esta persona.
    Gracias.
    María.-

  3. 19 febrero, 2014 at 10:23 —

    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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