Desperté antes del alba. Quise ver amanecer asomada a mi ventana dando en mi rostro el frescor de la incipiente mañana.
Había vuelto a soñar y era asaz un sueño extraño; era invierno; hacía frío… y calor; era verano.
Blanca nieve y suave aura: Sol que abrasa y viento frío. Tierra seca y pedregosa… Caudaloso y claro río…
Bellas flores perfumadas que al instante se agostaron… finas y verdes raíces de aquella tierra brotaron.
Todo en mi sueño era raro. En aquel extraño mundo, espinas y verde hierba pisaban mis pies desnudos.
Al pronto, todo cambió. Las nubes se disiparon.
Del sol que estuviera oculto sus rayos reaparecieron; las hojas que se secaron de nuevo reverdecieron.
¡Pero no fue un milagro! Nacer, crecer y morir y volver a renacer… la Ley que dios ha creado.
Y es así cuando se muere.
Un espíritu que ocupa un cuerpo viejo y cansado vuelve a ser tal como fue al pasar al otro lado.
Desperté antes del alba; no quería despertar; sentí tristeza en mi alma, ¡ya no volveré a soñar!
Un sueño que lo fue por: Mª Luisa Escrich
Guardamar, 31 de julio de 2023
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