UN MENSAJE DE SAN LUIS

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Un mensaje de San Luis

No os asustéis por ciertos obstáculos y por ciertas controversias. No atormentéis a nadie con ninguna insistencia; la persuasión solo llegará a los incrédulos por vuestro desinterés, por vuestra tolerancia y vuestra caridad para con todos, sin excepción. Guardaos sobre todo de violentar la opinión ni con palabras ni con demostraciones públicas.

Cuanto más modestos seáis, más conseguiréis haceros apreciar. Que no os haga obrar ningún móvil personal y encontraréis en vuestras conciencias una fuerza de atracción que solo el bien proporciona. 

Los espíritus trabajan por orden de Dios para el progreso de todos, sin excepción; vosotros, espiritistas, haced lo mismo.

Libro de los Médiums, un mensaje de San Luis

¿Y cómo podemos hacer ese trabajo? 

Repasemos de nuevo las palabras de San Luis, empezando por la primera, y observaremos cómo a lo largo de nuestra vida hemos chocado con la incomprensión y la intolerancia; cómo muchos, muchos hermanos de camino se empecinan en mantenerse en la idea de que nada hay más allá de lo que ven, de lo que saben (o creen saber), pensando que lo saben todo, que no hay más verdad que su verdad, y se niegan a reconocer que puedan estar equivocados. Y esa actitud conduce a la incomprensión y la intolerancia, generando controversias que, en general, no resuelven nada. Estas actitudes son comunes en todos los órdenes de la vida: la política, la economía, la naturaleza misma, el deporte, la religión… El ser humano, ni en el pasado ni en el presente, ha conseguido ponerse de acuerdo en ninguno de estos órdenes debido a, precisamente, la intolerancia y la incomprensión, y el futuro seguirá siendo incierto en tanto no modifiquemos nuestras actitudes, respetando el parecer de cada uno; comprendiendo a los demás siendo tolerantes con las imperfecciones ajenas, recordando que las nuestras lo sean, quizá, mucho más.

Aquí llegamos de nuevo a la pregunta inicial. Repasemos atentamente el resto del mensaje del hermano Luis. A nosotros, los espiritistas, nos gustaría que nuestra querida doctrina entrara en la conciencia de todos, y debemos ser nosotros los primeros en comprender que cada cual tiene su momento, que la evolución de cada espíritu es individual, y la preparación para comprender aún no pueda estar madura. Así pues, actuemos tal y como San Luis nos aconseja, que se aviene perfectamente con lo que ya se nos ha dicho más de una vez: convenced con el ejemplo. Hablar y callar cuando sea preciso; ejercer la Caridad callada; que nuestras acciones cotidianas sean el reflejo de que aquello que nosotros poseemos, despierte el deseo de poseerla, y de ese modo ocurrirá lo que San Luis nos asegura: nuestro comportamiento nos dará tal fuerza de atracción, que no necesitaremos la palabra para convencer.

                                     Un mensaje de San Luis por: Mª Luisa Escrich

Guardamar, 1 de diciembre de 2023

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