TABLAS DE SALVACIÓN

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Tablas de salvación
Ilustramos este artículo con una imagen del cuadro: Cristo en la tormenta en el mar de galilea. Es una obra del pintor holandés Rembrandt, pintada hacia 1633, que se exhibía en el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston, Massachusetts, Estados Unidos

Tablas de salvación

Dosificar nuestras emociones, dominar nuestros impulsos, saber gobernar todas las vicisitudes que nos sobrevienen no es tarea fácil. Cuando nos atosigan los problemas, nos abatimos, nos entra el desánimo y, a veces, nos desesperamos y clamamos al Cielo; clamamos a Dios y a todos los santos; clamamos según nuestras creencias. Y así, nosotros, los espiritistas, clamamos a los hermanos espirituales para que nos ayuden, y en gran medida sin que por nuestra parte hagamos ningún esfuerzo. Nos aferramos a ellos como tablas de salvación; pero las tablas las tenemos que «fabricar» nosotros; somos nosotros los que hemos de hacer el trabajo y estar prevenidos por si tenemos que subirnos a ellas. Y cuando observan nuestros esfuerzos, acuden prestos, y son ellos los que nos proporcionan los remos y reman junto a nosotros. Así es como funcionan las relaciones entre los dos planos de la vida.

Son numerosas las ocasiones en las que somos sometidos a pruebas, a veces muy duras; y aún más duras cuantos más conocimientos tenemos. Y en alguna de esas pruebas se producen situaciones tensas en las que no sabemos reaccionar, imponiendo los impulsos más primitivos a la sensatez.

A veces es bueno recordar las consecuencias que se derivan de las relaciones entre encarnados y desencarnados; tenemos suficiente información al respecto, y por lo mismo sabemos que en esa relación material-espiritual estamos sometidos a buenas, y no tan buenas, influencias por parte de los espíritus que reconocemos como buenos, así como de aquellos otros que debemos considerar enfermos. Son estos los que están atentos a nuestro comportamiento para «entrar a saco» en nuestras relaciones cotidianas, abriendo brechas muy difíciles de cerrar: la única forma de evitarlo es modificar nuestra conducta, dominar las emociones negativas sin dejarse dominar por los impulsos. Esta es nuestra tabla de salvación, y subidos a ella, los buenos hermanos que nos asisten (tal y como ya hemos apuntado) pondrán los remos en nuestras manos y remarán con nosotros; y juntos avistaremos puerto…

Tablas de salvación por: Mª Luisa Escrich

Guardamar, 14 de febrero de 2022

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