PENSAMIENTO SISTÉMICO Y ESPIRITISMO

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Pensamiento sistémico

Pensamiento Sistémico

“El Espiritismo, marchando con el progreso, nunca se desbordará, pues si la ciencia le demuestra que está equivocado sobre un punto, se modificará sobre ese punto, y si una nueva verdad se revelara, la aceptaría”

A. Kardec – El Génesis

Entre las llamadas Ciencias de la Complejidad, la Teoría General de Sistemas aporta su grano de arena a la visión avanzada de la Ciencia de este principio del Siglo XXI. Alejada del obsoleto mecanicismo, el reduccionismo científico y la visión materialista que presentan como único origen de la realidad la materia inerte e inconsciente, nuevos paradigmas de investigación se abren paso, descartando el absurdo del azar y de lo aleatorio como causa de todo lo que existe.

La visión positivista y materialista en los últimos dos siglos, además de fragmentaria e incapaz de explicar el origen de la vida y de la mente, se bate en retirada ante las evidencias que ya podemos constatar en distintas disciplinas científicas de permanente actualidad (física, biología cuántica, psicología traspersonal, etc.) en las que la energía y la conciencia, son las bases de la realidad subyacente y no la materia.

El principio aristotélico de que “el Todo es siempre mayor que la suma de las partes” es la base de esta nueva metodología científica. Lo que equivale a decir que “en cualquier sistema siempre son más importantes las relaciones entre las partes que su cantidad o naturaleza”.

El pensamiento sistémico, así como la dinámica de sistemas y la gestión dinámica, integran las herramientas de esta nueva ciencia, y son, sin duda, otra más de las evidencias científicas que el cambio de paradigma científico está desaguando en el conocimiento de la realidad y la investigación en este principio del siglo XXI.

Era de esperar que, al igual que otras muchas disciplinas científicas que son desarrolladas, antes o después pudiera establecerse un paralelismo del pensamiento sistémico con el resto de disciplinas científicas o filosóficas. Hoy, la teoría de sistemas está presente en los análisis, exploraciones y enfoques de casi todas las ciencias.

El Espiritismo, como una ciencia más de observación de la realidad, con un cuerpo argumental filosófico y de consecuencias ético-morales, no podía estar exento del paralelismo o puntos de contacto con la teoría de sistemas. Al aplicar la metodología del pensamiento sistémico, obtenemos un mayor conocimiento y comprensión de las causas para abordar cualquier problema que surja de la ciencia espírita.

El Pensamiento sistémico, en su relación con los principios esenciales de la doctrina espírita, tiene como conclusión evidente la repercusión moral que representa por sí mismo el sistema regulador de la conciencia del ser humano, del espíritu en sí, cuyo comportamiento, acción y libre albedrío, determinan su propia realidad presente y futura. Esto supone que el individuo, frente a sí mismo, debe aprovechar las energías y recursos que su inconsciente profundo (ESPÍRITU) arrastra desde épocas milenarias como consecuencia de las experiencias vividas.

Un inconsciente (siempre reflejado en nuestro periespíritu) que presenta también sus propios elementos de energías, y que, integrado en el sistema vivo que representa el ser humano, es a su vez un elemento integrador de otros subsistemas potentísimos como los automatismos, los reflejos condicionados, las experiencias positivas o traumáticas, las capacidades anímicas o mediúmnicas correspondientes a los fenómenos psíquicos, etc. La mayoría de estas cualidades tienen su origen en el atavismo ancestral de nuestra herencia espiritual; es decir, el archivo y los hábitos adquiridos de nuestras experiencias milenarias de vidas anteriores grabados en el alma humana.

Pero ¿de qué manera se relaciona y sirve esta nueva ciencia a la concepción que la filosofía y la ciencia espírita propone? Lo primero es establecer los puntos de contacto entre Espiritismo y Pensamiento Sistémico. Y en segundo lugar, ¿qué resultado obtenemos al aplicar la metodología de la Teoría General de Sistemas como complemento al apartado de la Ciencia Espírita?

Veamos. Las bases filosóficas esenciales del Espiritismo son la creencia en Dios, la inmortalidad del alma, la comunicabilidad con los espíritus, la reencarnación y la pluralidad de mundos habitados. La estructura que nos presenta la Teoría General de Sistemas en relación a este punto es la integración de los principios esenciales de la doctrina espírita en el Sistema Principal de la Realidad del Universo.

Este sistema no es más que la “realidad inaprensible, incognoscible e ilimitada que llamamos Dios”, y en él se integran como elementos o subsistemas la propia Vida, el Espiritismo (que integra las bases esenciales de la doctrina espírita) y el Espíritu o alma humana. Es al mismo tiempo el supra-sistema mayor que existe: la Verdad que podemos percibir, bajo el cual subyace la realidad de todo lo que existe en los demás elementos. No podemos confundir a Dios (Creador, Supra-sistema, Verdad Absoluta y Realidad inaprensible) con su creación.

“La inteligencia de Dios se pone de manifiesto en sus obras, como la de un pintor en su tela. Pero las obras de Dios no son Dios mismo, de la misma forma que el cuadro no es el artista que lo concibió y lo pintó”. Allán Kardec – L. E. ítem 16

En segundo lugar, las ventajas de aplicar las tres herramientas de la Teoría de Sistemas al estudio de la doctrina espírita son las siguientes:

1.- Pensamiento sistémico: Mayor conocimiento de las causas para abordar adecuadamente cualquier problema de la ciencia espírita.
2.- Dinámica de sistemas: Enfocar adecuadamente el problema, realizando las simulaciones necesarias, nos permite evaluar las diferentes alternativas.
3.- Gestión dinámica: Analizando el conocimiento del primer punto y los resultados del segundo obtenemos la mejor respuesta al problema.

La referencia a esta nueva investigación aplicada al Espiritismo la encontramos en la obra de João Gonçalves con igual título que este artículo, donde el autor, de forma honesta y original, presenta una nueva herramienta de contribución integral y holística para una mayor amplitud de la divulgación, comprensión y conocimiento de la de la Ciencia Espírita, siendo su intención “ofrecer un complemento a la ciencia Espírita, en dos aplicaciones prácticas (Espiritismo y Defensa de la Vida) y, al mismo tiempo, promover una nueva herramienta que el Espiritismo pueda usar para una mejor comprensión de la realidad”. Joao Gonçalves.

Estamos, pues, ante una nueva investigación innovadora, pionera. Y no nos cabe duda de que ayudará en el proceso de integración de la Ciencia y el Espíritu, que ya se vislumbra por parte de innumerables científicos en todo el planeta como paradigma esencial en la búsqueda de una ciencia espiritual que, a nuestro entender, tiene ya sus bases principales en la codificación espírita de Allán Kardec.

La línea a seguir respecto a la ciencia y el espiritismo es concordante y paralela con el mismo pensamiento del maestro de Lyon que encabeza este artículo, y con el del preclaro León Denís cuando afirmó:

“No venimos a decirles que debemos permanecer confinados en el círculo estricto del Espiritismo dejado por Kardec en el momento de su desencarnación, por más amplio que este sea. No; el propio maestro nos invita a avanzar por nuevos caminos, a aumentar su obra. Extendemos las manos a todos los innovadores, a todos aquellos de buena voluntad, a todos los que tienen en el corazón el Amor por la Humanidad”.

Homenaje a Allán Kardec por León Denís
Pronunciado el 11 de Septiembre de 1888, en el Congreso de París

Redacción

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