MENSAJE DEL OTRO LADO

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Mensaje del otro lado

Mensaje del otro lado

No voy a decir mi nombre:
Daré testimonio cierto
de cuanto me acaeció
tanto vivo como «muerto».

Mientras estuve encarnado
llevé una vida vacía.
No quité la suya a nadie;
atenté contra la mía.

«Eres joven», me decía,
«tu existencia será larga;
exprime tu juventud,
la vida hay que disfrutarla».

Todo goce de la Tierra
no renunciaba a vivir;
me fui hundiendo en un abismo
del que no pude salir.

Todas las malas pasiones
a mi cuerpo se aferraban.
Mi conciencia me advertía,
pero yo no la escuchaba.

Mi vida descontrolada
fue minando mi salud;
una grave enfermedad
pudo con mi juventud.

Yo no quería admitirlo,
pertinaz justificaba
que un espíritu obsesor
día y noche me acechaba…

no hubo espíritu obsesor.
Justificación errada;
fue mi propio desatino
lo que mi cuerpo mataba…

tendido sobre la cama
estaba mi pobre cuerpo;
atónito lo miraba,
comprendí que había muerto.

Transgredir la Ley de Dios
siempre conlleva castigo;
pero no castiga Dios,
de esa verdad soy testigo.

Son nuestros remordimientos
los que aplican el castigo;
es imposible escapar
a los ojos de uno mismo.

De lo bueno y de lo malo
nada se queda en la tierra,
todo lo recoge el alma
quedando adherida a ella.

Cuando llegamos aquí
con claridad comprendemos
que todo lo acumulado
con nosotros lo traemos.

Contemplamos con vergüenza
todo cuanto mal hicimos,
y nuestra propia vergüenza
es nuestro peor castigo.

Os dejo mi testimonio
de por qué tanto he sufrido.
Si maltratáis vuestro cuerpo
pagaréis como suicidio.

Yo pido perdón a Dios.

¡Soy un ser arrepentido;
liberadme del dolor;
si entra en vuestros designios,
perdóname, oh, Señor!

Mensaje del otro lado por: Mª Luisa Escrich

(*) Poesía leída en la Clausura del III Congreso Espírita ConCiencia. Organizado por SEDE. Celebrado en Calpe los días 5, 6 y 7 de Diciembre del año 2021.

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