Mensajeros de las estrellas

LOS EXTRATERRESTRES Y LA MEDIUMNIDAD

Es gratificante y esperanzador  saber que, como hemos ido explicando a lo largo de los meses, existan hermanos espirituales encarnados en otros mundos,  que no sólo nos puedan visitar sino que además colaboren en el crecimiento y desarrollo espiritual de este planeta. Es un trabajo coordinado y armónico, sutil, así como muy eficaz, y en el que no se inmiscuyen mucho más que los hermanos espirituales desencarnados en nuestros asuntos, tanto sociales como personales, ya que nuestro grado de evolución y desarrollo espiritual todavía no nos permite aceptar de un modo general su presencia y labor.

Efectivamente, ocurre lo mismo que con la vida en el mundo espiritual, que participa y colabora en nuestra evolución pero que tampoco se manifiesta genéricamente de una forma ostensible para no perturbar a las conciencias; comparable a como ocurre en la escuela, es decir,  en cada edad una enseñanza distinta y cada vez más compleja pero asumible y perfectamente entendible para el alumno. Mucha luz para quienes estamos acostumbrados a la oscuridad nos podría ocasionar perturbaciones y conflictos innecesarios. Por lo tanto, en cada momento de la historia y en cada época ideas renovadas, lo cual no nos exime de un esfuerzo en el análisis honesto para superar los prejuicios y sustituir viejas ideas anquilosadas por otras nuevas. Lo que hoy parece una quimera y apenas se le presta atención se convierte con el tiempo en una idea común aceptada por la mayoría. Siempre claro está, cuando ha superado todos los filtros de la lógica, racionalidad y experiencia.

Ahora bien, cuando hablamos de participación y colaboración por parte de estos seres venidos de otros mundos nos podemos preguntar: ¿De qué clase de trabajos estamos hablando? ¿Los extraterrestres cumplen funciones distintas a los seres superiores desencarnados o son las mismas?

En primer lugar hemos de destacar la ventaja que supone poseer un cuerpo físico por estos auténticos “hermanos mayores en la evolución”. Sin embargo, como hemos comentado en otras ocasiones, a través de la facultad natural para ellos, de desdoblamiento, pueden abandonar temporalmente su cuerpo, bien desde las naves o en otros lugares para acudir en estado espiritual y cumplir con su cometido en la Tierra.

Una de las funciones, poco conocida por la mayoría de las personas, es su colaboración con los espíritus superiores en el desarrollo de las facultades mediúmnicas de los encarnados. Hemos de tener en cuenta que el hecho de que posean cuerpo físico les facilita la labor puesto que su vibración es más densa que la de los desencarnados, sus fluidos energéticos son distintos, lo cual les permite actuar con mayor afinidad y eficacia en el desarrollo de las mismas, sea videncia, psicografía, mediumnidad parlante o de incorporación, etc. Esto sólo ocurre en algunos casos y como complemento al trabajo del protector, que es, en definitiva, quien tiene el compromiso y la responsabilidad principal de su protegido en el desenvolvimiento y trabajo posterior del futuro médium.

Además, los extraterrestres, también ayudan al mundo espiritual en la orientación y dirección de los grupos espirituales, ya que participan de nuestras dificultades, nos comprenden perfectamente y son sabedores de las circunstancias de cambio de ciclo que envuelven a la humanidad en la actualidad porque ellos lo vivieron hace siglos.

También hemos de tener en cuenta que los seres espirituales superiores que tutelan a personas con facultades mediúmnicas, aun pudiendo tener una gran elevación  y experiencia, en muchos casos hace mucho tiempo que no han encarnado, con lo cual sus fluidos muy sutiles, en algunas ocasiones, necesitan verse reforzados, por otros, como pueden ser los de estos hermanos extraterrestres, más densos, lo cual no significa que sean inferiores, el matiz está en sus vínculos con una materia física que momentáneamente han dejado en otro lugar lo que les hace más próximos a nosotros.

Como vamos viendo todo se enlaza en el universo, todo el mundo cumple con una función, el más adelantado ayudando al menos evolucionado, formando un conjunto armónico, no quedando ninguna pieza inútil ni al azar. En definitiva, toda una lección para comprender que todos podemos  en el crecimiento espiritual de la humanidad, desde nuestra pequeñez, insignificancia y enormes limitaciones.

También es de destacar que pueden intervenir  en las manifestaciones mediúmnicas en todas las facetas; parlante, de videncia, de escritura, etc. Sus mensajes son de un contenido moral elevado ya que proceden de mundos, como mínimo, de regeneración.

Recordemos el ítem a la pregunta 188, del capítulo IV del Libro de los Espíritus, donde Allan Kardec aclara: “Las condiciones de longevidad no son tampoco en todas las partes las mismas que en la Tierra y la edad de los individuos no se puede comparar. Una persona que falleció algunos años atrás, al ser evocada manifestó que había encarnado seis meses antes en un mundo cuyo nombre  nos es desconocido. Interrogada acerca de la edad que tenía entonces en ese mundo respondió: No puedo precisarla, porque no contamos el tiempo como vosotros. Además la forma de vida no es la misma: nos desarrollamos aquí con mucha rapidez. Por tanto aunque no haga más de seis de vuestros meses que yo me encuentro aquí, puedo deciros que en lo tocante a la inteligencia tengo treinta años de edad que contaba en la Tierra.”

Como podemos comprobar con el anterior extracto, las manifestaciones extraterrestres son perfectamente posibles. No obstante, no necesariamente manifiestan su origen ni condición.A veces también para evitar la curiosidad o estimular la imaginación que pudiera distraer el contenido de su mensaje, pues su finalidad, por encima de todas es la regeneración moral del hombre, contribuir en su crecimiento espiritual, colaborando codo con codo con los seres superiores responsables directos de esta Humanidad.

Para finalizar transcribimos unas palabras del gran médium brasileño Francisco Cándido Xavier a propósito de Los Discos Voladores donde afirmaba lo siguiente: “La dureza de nuestro corazón se constituye en un obstáculo para un contacto definitivo y estrecho con los extraterrestres. Una evolución intelectual, iluminada por el Amor Fraterno, conforme a las enseñanzas de Jesús, debidamente practicadas, nos colocaría en condiciones de recibir a los seres superiores de otros campos cósmicos del Universo, comprender y asimilar las lecciones de progreso que nos pudiesen prestar”.

José Manuel Meseguer Clemente

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