IV Jornadas Espiritas del Mediterraneo

CRÓNICA DE UN ENCUENTRO

En el fin de semana, días 14, 15 y 16 de marzo, con un tiempo primaveral que anunciaba la retirada del invierno, tuvo lugar en Alfás del Pí (Alicante) la celebración de las IV Jornadas Espíritas del Mediterráneo. Evento que contó con la participación de varios grupos de la zona así como asistentes individuales. Sin duda los elogios siempre son bienvenidos cuando los acontecimientos cumplen con los objetivos para los que están proyectados.

No ocurre así en este caso, pues después de los años anteriores, el propósito no era tanto en esta ocasión impartir ideas o conocimientos sino compartir vivencias y experiencias que a todos nos enriquecieran todavía más a través del aprendizaje y la diversidad de opiniones y métodos de trabajo.

Podríamos destacar varios hechos importantes que han acontecido; pero me quedaré sólo con uno a través del cual fueron canalizándose todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y vivencias que durante este intenso fin de semana vivimos todos aquellos  que pudimos acudir.

Este hecho relevante no fue otro que el de LA PARTICIPACION ACTIVA DE TODOS LOS ASISTENTES. Mediante la técnica improvisada, simpática y atrevida de la “mano alzada”; fueron desfilando uno tras otro todos los asistentes al evento. A todos los pudimos escuchar, de todos pudimos aprender, con todos nos pudimos emocionar.

Sin barreras de edad ni de preparación, jóvenes, mayores, neófitos, expertos, y así todos. Incluso los más reticentes a manifestarse en público pudieron romper las amarras de la timidez gracias al ambiente que allí se vivió y que obedecía sin duda a dos premisas importantes: Libertad y Amor, presentes durante todo el tiempo que duraron las jornadas.

Libertad para expresar las ideas sin ningún complejo, sin cortapisas, sin las formalidades de rigor de otros eventos que impiden la manifestación espontánea de los sentimientos de las personas. Y amor, porque desde el primer acto  y el primer minuto hasta el cierre final de las jornadas, fue este el sentimiento que prevaleció por encima de todos.

Un sentimiento que afloró de forma simple y espontánea, cuyo catalizador fue la amistad sincera, el comentario instructivo, las experiencias y conocimientos compartidos; todo ello aderezado con la base de la alegría y la jovialidad que se permiten espíritus afines, imperfectos sí, pero afines en el compromiso y la voluntad de querer mejorar día tras día, con auténticas ansias de progresar para poner al servicio de los demás las bondades y ejemplos recibidos de esta maravillosa doctrina de amor al prójimo.

Así pues amigos, fue la fraternidad, sentida y realizada, la simpatía y el afecto mutuo el que nos permitió experimentar momentos de felicidad interior extraordinarios.

Sirva pues la experiencia de estas jornadas para redescubrir de forma ya definitiva que “sólo por el amor” encontraremos dentro de esta doctrina la auténtica realidad que auto-iluminará nuestra alma; preparándonos para retos de mayor enjundia y equilibrando nuestro espíritu al encontrar definitivamente el auténtico sentido de nuestro trabajo en la tierra.

Con amor fraterno.

Grupo Villena

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