LAS INSTRUCCIONES

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Las instrucciones

Las instrucciones

¿Somos espiritistas porque creemos en los espíritus sin más, o por el contrario, lo somos porque hemos abrazado sus postulados?

Creer en los espíritus no basta, y a este respecto ellos son muy claros cuando dicen «amaos e instruíos». En el Evangelio según el Espiritismo se habla del castigo y del perdón, y nos ha enseñado que la más grande virtud que debe poseer el verdadero cristiano es la capacidad de perdonar todas las ofensas que puedan hacernos; y la doctrina espírita lo destaca muy claramente.

La Caridad más hermosa es el Amor. Así es, cuando se ama de verdad, el espíritu encarnado no puede desarrollar ni odio ni rencor, que son los antagonistas del Amor; y nos la señala como la más hermosa porque implica algo muy difícil de cumplir, y que lo define así:

No es menester amar y perdonar tan solo a los que nos aman, familiares, amigos, conocidos…, es menester hacerlo con todos, especialmente con los enemigos…

 La Caridad, tal y como debe ser ejercida, nos la resume como el compendio de todas las virtudes. Pero nos dice mucho más que lo de «amar y perdonar», que es lo que tenemos aprendido.

En esa maravilla que es el Evangelio podemos advertir esas «instrucciones» que, a veces, no las prestamos la suficiente atención. Nos dicen: ¡Practicad la Caridad! En la caridad debéis buscar la paz del corazón, el remedio contra las aflicciones de la vida. Sed buenos y caritativos, esta es la llave de los Cielos.

El alma no puede elevarse en las regiones espirituales sino por la consagración al prójimo, dejando atrás la horrible plaga del egoísmo…

 Yo quisiera que se fijase más la atención y que hubiera más fe en las lecturas evangélicas, pues se abandona este libro, y se ha hecho de él una palabra vacía, una carta cerrada; se echa al olvido ese código admirable, y vuestros males provienen del abandono voluntario que hacéis de este resumen de las leyes divinas. Leed, por tanto, esas páginas ardientes de la devoción de Jesús, y comentadlas.

¡Hombres de bien, de firme y buena voluntad! Uníos para continuar la gran obra de la Caridad; vosotros hallaréis la recompensa de esa virtud en su propio ejercicio; no hay alegría espiritual que ella no dé desde la vida presente. Estad unidos; amaos unos a otros según los preceptos de Cristo (resumen de un consejo de San Vicente de Paúl).

Son muchas las lecciones que hemos recibido de los hermanos de la otra orilla, pero no son suficientes. Debemos perseverar en el estudio y discernimiento; por mucho que aprendamos, siempre quedará mucho más por aprender. Sin duda cometeremos errores, pero a través del estudio aprenderemos a verlos y a poner en marcha nuestra voluntad firme para enmendarlos. Y nunca olvidemos que contamos con la ayuda de nuestros hermanos, y sobre todo con la Misericordia Divina.

Es muy largo el camino que ya hemos recorrido, aunque, como bien sabemos, es mucho más lo que queda por recorrer; pero hace ya mucho tiempo que estamos recibiendo la Caridad del conocimiento proveniente del mundo espiritual, y lo que hemos aprendido implica para nosotros una enorme responsabilidad, porque hemos tenido la inmensa fortuna de conocer lo que en verdad es Dios; lo que desea de nosotros; lo que nos ofrece…

Nos ha mostrado su inmenso amor, poniendo ante nosotros la realidad de un mundo de amor, un mundo que será nuestro verdadero hogar cuando dejemos el cuerpo material. Todo lo que se nos ha dado a conocer no podemos cometer el error de olvidarlo; no podemos alegar ignorancia. Seguir aprendiendo depende de nuestra voluntad en el estudio.

Las Instrucciones por: Mª Luisa Escrich

© 2021, Amor, Paz y Caridad.

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