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LAS FALACIAS DEL NEOATEíSMO

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Las falacias del neoateísmo

“Están los ateos fanáticos cuya intolerancia es del mismo tipo que la de los fanáticos religiosos y proviene de la misma fuente. Son como esclavos que todavía sienten el peso de sus cadenas que se han quitado con gran dificultad. Son criaturas que no pueden soportar la música de las esferas”.

Albert Einstein – Nobel de Física

Continuando el tema abordado el mes pasado, sigamos a continuación con algunas de las falacias que los nuevos ateos no paran de divulgar. Son pocos, pero hacen mucho ruido. Y basándose en sus posiciones y capacidad de publicar, intentan propagar a toda costa y de forma virulenta sus postulados y deficientes argumentos demostrando su debilidad científica y sus distorsionados e insustanciales argumentos filosóficos.

Comencemos por la primera de las falacias que intentan consagrar como una realidad:

1ª) La ciencia es contraria a la religión y son irreconciliables

Ya abordamos este tema en el artículo anterior; no obstante, lo volvemos a recordar porque es un “mantra” inoculado en las mentes de los estudiantes de ciencias que lo aceptan como una evidencia,  sino únicamente un supuesto derivado de los prejuicios que todavía alimentan muchas posiciones de científicos que no son capaces de realizar un análisis de los hechos obviando sus creencias personales (todas respetables) que les condicionan profundamente. Un análisis profundo del mismo nos lleva a admitir que tanto la ciencia como la fe o la espiritualidad se necesitan mútuamente para una comprensión integral de la realidad del universo y del único ser que lo puede comprender, que es el hombre.

“Los nuevos ateos pretenden una oposición entre ciencia y fe, con argumentos que demuestran su ignorancia científica y sus prejuicios religiosos”

2º) Los científicos serios son todos ateos

Una segunda falacia del ateísmo militante en este siglo XXI es aquella que afirma que los científicos son todos ateos. La realidad demuestra lo contrario. Baste un sólo dato. El 90% de los premios Nobel en mas de cien años de la existencia de este galardón son teístas (creen en Dios), y aunque profesen distintas religiones, todos ellos creen, afirman y confirman la existencia de Dios.

Y es curioso, se da el caso de que muchos de ellos eran ateos en sus inicios como investigadores, pero en el desarrollo de su trabajo y descubrimientos científicos en distintas áreas (biología, astronomía, cosmología, física, matemáticas, etc.) observaron y comprobaron la existencia del diseñador inteligente detrás de las causas primeras y se hicieron teístas por la evidencia científica, no por revelación divina. Sobre esto opina así uno de los genios de la física del siglo XX, Werner Heisenberg:

“El primer sorbo de estudio de la ciencia te convertirá en ateo, pero en el fondo del vaso, Dios te está esperando”

3º) Aquellos que creen en Dios son mentes débiles o crédulos

Al confundir, interesadamente, la religión como un rasgo de debilidad propio de mentes no formadas y excesivamente crédulas, los nuevos ateos pretenden ningunear, desprestigiar o limitar las opiniones de aquellos que se postulan como creyentes, sean científicos, filósofos, religiosos o cualquier persona con formación o sin ella.

Precisamente consiguen todo lo contrario, porque analizando la historia, siempre han existido ateos y creyentes. Curiosamente los grandes genios de la ciencia, los grandes filósofos, los maestros espirituales, los avatares, los conductores de pueblos, y en definitiva, aquellos hombres que han dejado huellas imborrables en la evolución y el progreso de la humanidad han sido profundamente creyentes en Dios, no necesariamente en el Dios que la religión de sus tiempos les presentaba, pero sí en la causa primera de donde todo nace.

Desde Newton a Einstein pasando por Tesla, desde Sócrates a Kant pasando por Tomás de Aquino, desde Galeno a Collins pasando por Mendel, desde Euclides a Gödel pasando por Pascal, desde Moises a Jesús, y así sucesivamente en todas las disciplinas de la ciencia, la filosofía y la religión. Considerar estas luminarias de la humanidad a lo largo de la historia como mentes débiles por creer en Dios, califica precisamente a aquellos que así lo afirman como “pigmeos intelectuales”, y por tanto su opinión debería ser escasamente valorada.

“Para mí es impensable que un ateo real pueda ser un científico. Nunca he conocido ningún hombre inteligente que no creyera en Dios”.

Robert Millikan – Premio Nobel de Física en 1923

4º) La materia es lo único que existe

Esta es la base del edificio ateo que se desmorona a medida que transcurre el tiempo y los descubrimientos de la ciencia de vanguardia y los argumentos filosóficos llevan a las evidencias de que la materia no existe por sí misma. Derivado de la materia surge el reduccionismo y el materialismo científico que está siendo borrado a marchas agigantadas  a medida que la biología molecular y la física cuántica avanzan en sus nuevas investigaciones. El materialismo significa determinismo, y precisamente en esas dos disciplinas mencionadas el determinismo de unos genes ciegos fue fulminado con el descubrimiento del genoma en el año 2000 por Francis Collins, y en cuanto al determinismo en Física fue barrido del mapa por el principio de incertidumbre de Heisenberg, ya en el siglo pasado. El padre de la física cuántica Max Planck lo definió así:

“La materia no existe. Creo que la conciencia es fundamental. Creo que todo asunto deriva de la conciencia. Todo lo que hablamos, todo lo que consideramos como existente, es dictado por la conciencia”.

5º) La conciencia humana es una ilusión producida por el cerebro.

Esta es una de las mayores y más grandes falacias que mantiene el fisicalismo (materialismo). La neurología, desde hace muchas décadas llegó a la conclusión que la mente y la conciencia son independientes del cerebro, aunque estén íntimamente relacionadas con él. Prueba de ello son las experiencias fuera del cuerpo, las experiencias cercanas a la muerte, la telepatía, la clarividencia, la telequinesia y tantas otras evidencias ya probadas que certifican que la conciencia es independiente completamente del cerebro y procesa realidades más nítidas que la que el cerebro proyecta.

Aquellos que únicamente aceptan explicaciones peregrinas para los distintos estados de la mente o de la conciencia numinosa, como la definió Jung, se engañan a sí mismos y no presentan ninguna hipótesis alternativa lógica o respetable. La ciencia, desde Penfield, el padre de la neurocirugía hasta hoy, ya sabe que la conciencia es una realidad inmaterial superior a cualquier otra y que la mente es independiente del cerebro. Así también lo afirmaron científicos de la talla de Max Planck o Albert Einstein, entre muchos otros.

“La conciencia es independiente del cerebro, y fuera de él, hace a este último el procesador y regulador de los pensamientos.” Dr. Eben Alexander, Neurocirujano

6º) La naturaleza carece de propósito y la evolución no tiene objetivo.

 Esta es otra de las creencias principales del materialismo histórico que está obsoleta y totalmente desacreditada, a pesar de lo cual, todavía muchos aceptan el acaso o el azar como el proceso que origina la vida y da curso a la evolución.

Existe un claro propósito y significado en la evolución bológico-psicológica-espiritual del ser humano, y esto lo demuestran los hechos, no las palabras. Observamos cómo a lo largo de la historia el ser humano ha progresado en todos los ordenes, sociales, económicos, tecnológicos, educativos, etc. Hay quien afirmará que en el aspecto moral no lo hemos hecho al vislumbrar las calamidades, guerras e injusticias sociales que se observan a diario. Pero esto tampoco es cierto.  El ser humano ha progresado moralmente también, a pesar de que el mal, el egoísmo y el orgullo siguen predominando en muchos millones de seres encarnados en la Tierra.

Nos encontramos en un proceso de “crisis moral” de la humanidad como antesala de un estadio de transformación moral que ha de sobrevenir en unas décadas y que supondrá toda una revolución desde el punto de vista moral. El objetivo de la evolución es el progreso espiritual del ser humano, acercándose cada vez más a la dicha y la perfección, pero ello conlleva milenios de esfuerzo, crecimiento espiritual y desarrollo de las cualidades superiores del alma que Dios colocó en nuestra conciencia. Este es el propósito superior por el que Dios creó al ser humano como única especie que puede conocerlo y heredar el universo como hijo del mismo. Como mentes individuales somos el resultado de la Mente Divina, y el pensamiento cósmico de la divinidad impregna, organiza y dirige todo lo que existe.

“A los científicos, el Universo cada día se nos parece menos a una máquina y más a un sistema de pensamiento” 

James Jean, Físico Cuántico

7º) El Azar es el origen de todo (Vida, Conciencia, Universo)

Nada mas lejana de la realidad esta cuestión que desde el siglo XIX fue instalada en la mente de los científicos ateos como una evidencia, y que el tiempo se ha encargado de refutar. Al someter al azar, ciego e impersonal, el origen de todo lo que existe, y en un esfuerzo por negar cualquier evidencia de un creador al que llamar Dios, elaboran teorías e hipótesis peregrinas, cambiando a Dios por el Azar, o incluso, como en algún caso significativo por los “extraterrestres como origen de la vida” (teoría de la panspermia de Crick, el descubridor del ADN). Todo vale con tal de no aceptar una causa primera e inteligente capaz de crear y originar el universo y la vida.

La ideología del evolucionismo, íntimamente relacionada con el llamado “darwinismo social”, no es más que un constructo que persigue elaborar hipótesis peregrinas, en absoluto avaladas por las evidencias científicas, con el fin de negar el origen de una causa primera (Dios) en la creación, argumentando el papel del azar, el acaso y la casualidad en los procesos que han dado origen a la vida, la conciencia y la realidad que nos circunda.

“Considero altamente improbable que un orden así proceda del caos (azar). Tiene que existir un principio organizativo. Dios es para mí un misterio, pero es la explicación para el milagro de la existencia, de por qué hay algo en vez de nada”.

Allan Sandage, Premio Nobel de astronomía. New York Times, marzo 1991

8º) La memoria está dentro del cráneo y los recuerdos se almacenan en el cerebro y se borran con la muerte.

Otra de las creencias más extendidas, que no por ser afirmada por muchos, deja de ser falsa. Los avances de la neurología, la psiquiatría, la bioquímica cerebral y la biología cuántica demuestran todo lo contrario.

El cerebro no tiene capacidad para guardar recuerdos, emociones, experiencias y vivencias durante mucho tiempo. Es el inconsciente profundo el gran archivador de la memoria cerebral y extra-cerebral (impresiones, sensaciones, percepciones que no tienen que ver con la cognición cerebral). Y precisamente, en palabras del gran descubridor del inconsciente junto a Freud, máximo exponente de la psicología analítica que elaboró la teoría del inconsciente personal y colectivo, el eminente Carl Gustav Jung afirmó:

“El Inconsciente no tiene tiempo. No hay problemas acerca del Tiempo en él. Parte de nuestra Psique no está en el tiempo ni en el espacio. Estos son solo una ilusión, Tiempo y Espacio, y así en parte de nuestra Psique el tiempo no cuenta para nada”.

La psique y el inconsciente, donde se archivan los recuerdos y la memoria, ni tienen tiempo, ni se ubican en ningún lugar físico ni son materiales. Todo ello se confirma con muchas experiencias olvidadas que afloran con el paso de los años desde el inconsciente de muchas personas, y que estaban completamente olvidadas por ellas, hasta que el terapeuta o los acontecimientos excepcionales son capaces de recuperar recuerdos, memorias, olores, sensaciones y percepciones de años atrás, e incluso de vidas anteriores si fueron acompañadas de episodios emocionales traumáticos o eminentes.

Por ello mismo, la psique, que forma parte del alma, cuando morimos se lleva consigo los recuerdos, las memorias y las experiencias vividas con el cuerpo. Esto no sólo demuestra la falacia de esta creencia, pues los recuerdos siguen vívidos incluso después de la muerte del cuerpo.

9º) La medicina mecanicista es la única que funciona.

Esta es otra de las grandes creencias falsas que mantienen muchos componentes del neo-ateísmo y sacerdocio científico. Precisamente el siglo XXI está considerado como el siglo de las enfermedades mentales. La medicina mecanicista se ocupa únicamente del cuerpo, sin prestar atención alguna a la mente o las emociones. Porque para ella, todo aquello que no tenga que ver con los sistemas físicos del cuerpo no existe o es un subproducto del cerebro. Al tratar los síntomas únicamente de las enfermedades mentales sin ir a la causa que las produce, nunca llega a la solución completa del problema, tan sólo consigue aliviar y posponer el brote de la enfermedad mental-emocional hasta otro momento o episodio.

Como no conciben más que el cerebro como único agente sin tener en cuenta la mente inmaterial, tratan con fármacos los síntomas que afectan la bioquímica cerebral, sin percatarse que desde hace ya algunas décadas existen disciplinas como la psico-neuro-inmunología que abogan por el estudio integral de la mente-cuerpo en base a la influencia de las emociones en la bioquímica cerebral y a la existencia de una red psicosomática que se extiende por todo el cuerpo y que se ve afectada en todas las áreas de los órganos corporales independientemente del cerebro. Esa red psicosomática que la ciencia ya estudia es lo que nosotros denominamos periespíritu, un cuerpo intermedio electromagnético semi-material que está sirviendo de intermediario entre el alma inmaterial y el cuerpo físico, con sus centros y nucleos de energía que distribuyen no sólo los efectos de la bioquímica neuronal y las influencias de las emociones sino también los efectos del pensamiento, las creencias, los patrones, los hábitos del pasado y los reflejos condicionados que subyacen en el inconsciente.

Este es un ejemplo, pero existen igualmente la medicina alternativa de distinto signo: medicina china, homeopatía, etc., que han venido funcionando siempre como alternativa a la medicina mecanicista. Los intereses espurios de las grandes farmacéuticas luchan ferozmente por desacreditar este tipo de medicina en los medios de comunicación, a pesar de que se sabe que para muchas personas esta medicina alternativa obtiene resultados y sanaciones que la medicina mecanicista tradicional no sólo no consigue sino que empeora el estado del paciente con drogas farmacéuticas que lo anulan y lo condicionan físicamente.

El sentir es un puente para la espiritualidad y a través del sentimiento podemos vivificar nuestro pensamiento, volverlo vivo, magnético, dinámico y creativo. Con ello adquirimos profundidad en los procesos de vida, de salud y enfermedad, llegando a una realidad holística necesaria para nuestra evoución. De aquí que la Doctora Candance Pert, Psicofarmacóloga y pionera de la Psico-neuro-inmunología afirma:

«Cuando sentimos, curamos»

10º) Si no lo puedo entender ni explicar, el tiempo lo hará

La incapacidad de una explicación de los nuevos avances y descubrimientos de vanguardia hace que muchos investigadores que se denominan ateos renuncien a investigar y a buscar una salida airosa, antes que admitir la existencia de un creador. Esta salida no es otra que “echar balones fuera” y dejar que el tiempo “se encargará de demostrar que el materialismo es cierto”.

Con ello no solo reconocen su incapacidad para sostener sus teorías y su deficiente argumentación sino sus prejuicios y actitud poco científica que les lleva a renunciar a la búsqueda de la verdad, les lleve a donde les lleven sus conclusiones por miedo a encontrar aquello que se niegan a aceptar.

“Si no hubiera Dios, no habría ateos”

G. Chesterton

11º) La “fe atea” en su afán de negación por un creador termina creyendo cosas inverosímiles.

Este es el ejemplo de notables científicos, como el descubridor de la cadena del ADN Francis Crirk, ateo convencido en su tiempo que intentó por todos los medios atribuir en un principio al azar la aparición de la vida. Conforme iba progresando en sus investigaciones se percató de que la molécula del ADN era tan compleja e imposible de replicar que por fuerza “una mente inteligente” debería haberla diseñado. La negación de aceptar a un Dios como creador de la molécula de ADN le llevó a la elaboración de una teoría llamada “Panspermia”, en la que aseguraba que la molécula de ADN no procede de la Tierra y que muy posiblemente inteligencias venidas desde otro mundo la colocaron en la Tierra para la aparición de la vida.

Como Crirk, otros muchos científicos de primer nivel se han rendido a la evidencia a medida en que iban progresando y profundizando en sus investigaciones. Algunos han seguido elaborando hipótesis inverosímiles con tal de no aceptar la existencia de una Causa Primera (Dios), que es el gran diseñador y mente superior que origina la vida.

La propia reputación de muchos de estos científicos ateos ha quedado en entredicho al elaborar teorías extravagantes e imposibles de constatar, que son mucho más difíciles de aceptar que la simple y evidente aceptación de una Mente Superior que ha creado todo lo que existe.

Los neo-ateos no encuentran salidas pero se apoyan en su propaganda, intereses y el residuo del pensamiento positivista del XIX. La actitud del neo-ateísmo es profundamente acientífica. Por ello, investigadores que militan como activistas de propaganda de este “falso sacerdocio científico” que se arroga la exclusividad de la verdad única para la visión de la ciencia que ellos contemplan, están cada vez más desacreditados al dejarse llevar por estas creencias y falacias que hemos mencionado, muchas de las cuales surgen de los prejuicios y la soberbia intelectual.

“Triste época la nuestra, es más fácil dividir el átomo que destruir un prejuicio”.

Albert Einstein

Como conclusiones podemos afirmar que hoy día, en pleno siglo XXI, ni la filosofía,  la metafísica, las matemáticas, la lógica, la física, la mecánica cuántica, la biología molecular, la cosmología, la astrofísica y otras tantas disciplinas científicas aceptan ya el materialismo ateo como única explicación integral, válida, racional y científica de los orígenes de la Vida y del Universo.

Las falacias del neoateísmo por: Antonio Lledó Flor

2025, Amor, Paz y Caridad

“Donde no quedan ideales que apunten al camino, la escala de valores desaparece y con ella el significado de las acciones y sufrimientos, y al final solo se extiende la negación y la desesperación… por eso la religión es la base de la ética y la ética la presuposición de la vida”. 

Werner Heisenberg – Nobel de Física

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