Tan sólo en la Paz de Dios podrá sosegarse el mundo y sentirse feliz la humanidad, caminar sin temor hacia el futuro.
Desde lo más hondo de mi corazón, a Dios le suplico por la Paz del mundo; porque no haya guerras, odios ni rencores y todos los pueblos se fundan en uno.
Porque la victoria del Bien sobre el mal se haga realidad de una vez por todas y puedan los hombres quererse y amarse, y abrazar la luz en vez de las sombras.
Para que la antorcha del Espiritismo proyecte sus haces de luz y de amor sobre los caminos de la intolerancia, del mal y las sombras, de la negación.
¡Basta ya de guerras, de luchas y enconos, de orgias de sangre, dolor y crueldad; de supersticiones, sofismas y engaños que al mundo le imponen las fuerzas del mal!
¡Basta ya, Dios mió, de tanto dislate, de tanta injusticia, locura y terror, y venga a nosotros fu reino de Paz, de amor y concordia, justicia y perdón!
Ten piedad, Dios mió, de este mundo ingrato que a espaldas camina de la luz del Bien y cifra en las sombras del materialismo sus ansias de gloria, de dicha y placer.
Abrenos del alma las puertas al Cielo para de Tu influjo recibir la luz y ver los caminos de la Vida Eterna, donde desde siempre nos esperas Tú.
Para comprender de Tus Justas Leyes el equilibrado plan universal y no rebelarnos ante el sufrimiento y los sinsabores de la adversidad.
Danos la Templanza y la Caridad para hacernos fuertes ante el enemigo y vencer las sombras de la imperfección, que al paso nos salen en nuestros caminos.
Para que Tu Reino de Amor y de Paz se haga realidad en la faz del mundo y podamos todos querernos y amarnos, sin odio y sin traumas yendo hacia el futuro.
Porque en Ti, Dios mió, sólo en Ti radica la felicidad del género humano, y mientras que el mundo no lo reconozca seguirá sufriendo, gimiendo y llorando.
Llevará en tinieblas la pesada cruz de su imperfección y sus desatinos, huérfano de amor y de caridad, sin ver de los Cielos la luz y el camino.
Anhelos de paz por: José Martínez






