Editorial

LA TERCERA HIPÓTESIS DEL ALMA

Cuando se habla del alma humana pueden contemplarse como principales tres opiniones al respecto de la misma acerca de su naturaleza. Por denominarlas de algún modo las catalogaremos cómo la fisicalista, la religiosa y la que presenta la filosofía kardecista.

La primera hace referencia evidente a la que mantienen los naturalistas que, a pesar de admitir la existencia de la misma desde el siglo XIX, consideran el alma como un epifenómeno derivado de las conexiones neuronales. Según esta hipótesis el alma es resultado del trabajo que nuestro cerebro efectúa en distintas áreas, como ocurre igualmente con los centros cerebrales encargados del habla, de la visión, del tacto, de la cognición o de la emoción.

Bajo esta definición se descarta cualquier origen o naturaleza del alma que no sea material, física u orgánica. Tuvo que llegar Carl Gustav Jung, el padre de la Psicología analítica en el siglo XX para refutar esta tesis de la psicofisiología y darle un nuevo sentido al origen del alma como algo diferente a la materia física.

“Me han acusado de defensor del alma, no fui yo, sino Dios mismo quien la defendió”

Carl Gustav Jung

A pesar de ello, algunos neurobiólogos siguen afirmando que la “concepción monista” del alma es la única posible a la luz de los conocimientos actuales, como un conjunto de procesos derivados de los átomos cerebrales que se entrelazan de forma aleatoria en la red neuronal y son capaces de expresar conciencia, individualidad, libertad, belleza, creatividad, amor, odio, etc..

Una segunda hipótesis sobre el alma es aquella que vienen manteniendo la mayoría de las religiones. Es la “concepción dualista”, en la que cuerpo y alma se encuentran entrelazados desde el nacimiento hasta la muerte. Posteriormente a esta última, el alma sigue destinos diferentes en función de la religión que adoptemos.

Además, algunas religiones dualistas coinciden en creer que el alma no es pre-existente, sino que nace con el cuerpo. Esta idea es la que por ortodoxia aceptan las religiones cristianas en su mayoría, y es equivocada por dos motivos principales. El primero de ellos es que no fue así desde el principio. En el cristianismo primitivo el alma humana estaba considerada “vieja y preexistente al nacimiento”, procedente de un viaje milenario a través de reencarnaciones múltiples que la forman y le otorgan su naturaleza e individualidad propia.

Y el segundo motivo es histórico, el hecho de que la reencarnación era un obstáculo para la dominación política de los cesares en el siglo IV (Concilio de Nicea) momento en que comenzó a marginarse el auténtico y primitivo mensaje del cristianismo, llegando al anatema definitivo de las vidas múltiples del alma en el II Concilio de Constantinopla del 553.

“El mundo de los espíritus, entre los que hay que incluir las almas de los hombres, es la primera manifestación o comunicación del Padre llevada a cabo a través del Logos. Todos fueron creados ab aeterno e iguales; y como la bondad no les pertenece por naturaleza, tendrán que decidirse a ella mediante el recto uso de su libertad.”

Orígenes de Alejandría (S. III d.C.) -Padre de la Iglesia

Ya Orígenes en el siglo III afirmaba la pre-existencia y la reencarnación del alma humana en un proceso de evolución hasta llegar de nuevo a Dios ya purificada y evolucionada. Posteriormente surgen distintos filósofos a lo largo de la historia que explican a su manera la naturaleza del alma. Uno de los más significativos fue René Descartes en el siglo XVI, padre del racionalismo filosófico afirmaba que “la glándula pineal” es el lugar del cerebro en el que el alma humana se manifiesta.

Para Descartes y su famoso “pienso, luego soy”, la prueba de la existencia del alma es irrefutable, e incluso a través de ella y del concepto de la perfección es posible argumentar la existencia de Dios.

No obstante el dualismo de las religiones y el monismo de los que no creen en el alma como el auténtico yo trascendente del ser humano, tiene sus concepciones debilitadas de principio. Nadie puede entender cómo de un principio material aleatorio y en movimiento -como un grupo de átomos- puede surgir la conciencia. De hecho, aunque los neurobiólogos se empeñan en buscar hipótesis y alternativas, todavía hoy, en pleno Siglo XXI, no existe respuesta definitiva en base únicamente a los principios de la materia física.

Y por otro lado el dualismo tiene su punto débil en la conexión entre el principio espiritual (alma) y el cuerpo (materia). Pues si la primera no es de naturaleza material, no existen en las leyes que conocemos de la física y de la biología elementos de contacto que permitan suponer que la primera es la que dirige al cuerpo físico y que éste no es más que el vehículo del que se sirve para manifestarse en esta realidad tridimensional.

Es por ello que hacía falta la conexión que proporciona “la tercera hipótesis”, y que no es otra que la existencia de un cuerpo intermedio entre el cuerpo y el alma, un cuerpo de naturaleza “semi-material” que permite la unión entre el cuerpo y el alma mediante la simbiosis molecular de aquellas partes que les son comunes a la materia física y a este cuerpo energético.

La ciencia ha realizado aportaciones interesantísimas sobre la existencia de este cuerpo intermedio. En concreto mencionaremos tres importantes investigaciones que confirman la existencia de este cuerpo que conecta y permite la vida. En primer lugar tenemos las investigaciones del Dr. Harold Saxton Burr en la Universidad de Yale (USA) y sus Campos electrodinámicos: “campos de energía que envuelven los cuerpos de los seres vivos y que se reflejan en las funciones vitales, psíquicas y anímicas de los organismos, ejerciendo control sobre los mismos”. En segundo lugar el Ingeniero Hernani Guimaraes Andrade nos explica sus experimentos de los “Campos Bio-magnéticos” que dan origen al M.O.B. (Modelo organizador biológico) que Hernani identifica con el peri-espíritu, y que es el auténtico principio director de la formación de la vida como explicamos abajo.

Y por último tenemos las últimas investigaciones del bioquímico por la Universidad de Cambridge, Rupert Sheldrake, sus “Campos Morfo-genéticos” y su “Resonancia Mórfica” (Memoria en la naturaleza). La célula se ve condicionada a través de las mitocondrias por el campo de energía que estas proporcionan merced a un sistema auto organizado, influido por lo sucedido en el pasado (resonancia). Y todo lo que suceda en el futuro en un sistema similar será influido por el presente.

“Existen en la naturaleza unos campos llamados Morfogenéticos, los cuales son como estructuras organizativas invisibles que moldean o dan forma a tales cosas como plantas o animales, que también tienen un efecto organizador en la conducta. Contienen información recopilada de toda la historia y la evolución pasada, algo a la manera del “inconsciente colectivo” de Jung”.

Dr. Rupert Sheldrake

Los tres investigadores confirman la existencia de una “substancia inmaterial”, estructurada en campos energéticos, que proporciona la energía electro-mágnética que permite y desarrolla la vida de la célula. Esa substancia -inmaterial- es perfectamente identificable al peri-espíritu o cuerpo electromagnético, semi-material, que permite y moldea la vida.

A este cuerpo se le ha denominado de muchas formas, hay quien lo llama cuerpo astral, otros lo bautizan como psicosoma, psinergia, bio-plasma, doble etérico, periespíritu, etc. Su realidad y constitución está fuera de toda duda, pues es un doble perfecto del cuerpo físico de características electromagnéticas. Ha sido fotografiado (kirlian, ectoplasmias, etc), medido, pesado, etc., dando prueba así de su densidad molecular en la parte material que le corresponde.

Es el cuerpo que transmite la energía del alma al cuerpo físico. En él residen las causas de los fenómenos anímicos, psicológicos, espirituales, médiumnicos y energéticos que dan vitalidad al cuerpo humano. Es el mismo cuerpo en el que trabaja la acupuntura china desde hace cinco mil años restaurando el equilibrio energético de la persona enferma. El mismo cuerpo que recibe las energías del magnetismo, y que manifiesta el deterioro celular o glandular del cuerpo físico antes de que este se somatice. El mismo cuerpo que mediante unos centros de energía, que los orientales denominan chakras, mantiene el tono vital y equilibrio energético en el cuerpo físico.

Es además el modelo organizador biológico de la célula huevo, de forma que cuando se produce la fecundación, el alma del que quiere reencarnar se aproxima, y el periespíritu que la acompaña se une molecularmente a la célula biológica y comienza a dirigir -como un molde- las características vitales, celulares, energéticas y fisiológicas que el feto irá desarrollando durante sus nueve meses de formación. Precede así no solo al fenómeno de la recapitulación embrionaria, sino a todo un complejo desenvolvimiento de las características psicológicas y espirituales particulares del alma que reencarna, que impregna en el periespíritu, y por ende en el cuerpo biológico en desarrollo, su propia identidad ancestral.

Cuando se comprende esta trilogía del hombre: Espíritu (alma), Periespíritu (cuerpo intermedio) y Cuerpo físico, se entiende perfectamente el papel del alma en esta tercera dimensión, la forma en como actúa, cómo se desenvuelve, como plasma sus características y propia personalidad, etc. Es la prueba evidente de la inmortalidad que nos llega mediante la herencia y la memoria biológica, psicológica y espiritual.

Esta es una evidencia de la pre-existencia del espíritu y de su futuro inmortal, al comprobar así cómo el alma no nace con el cuerpo sino que es mucho más vieja que él, atesorando cada ser diferentes características heredadas, de ahí que no haya nadie igual a otro, que cada uno seamos individuales y únicos.

La filosofía y doctrina espírita codificada por Allán Kardec presentó esta comprensión del alma desde el triple aspecto de la naturaleza humana en el siglo XIX, y es la respuesta a multitud de interrogantes sobre la vida, sobre los procesos anímicos, el inconsciente, las experiencias de vidas anteriores, las regresiones de memoria extra-cerebral, etc.

Las investigaciones detalladas no son más que el principio, es de esperar que en un breve periodo de tiempo la demostración empírica del alma humana bajo los parámetros de la ciencia (observación y experimentación), atraiga el interés de aquellos responsables de estudiar al hombre en su conjunto, de forma holística e integral, a fin de esclarecer las concepciones erróneas sobre el alma y su innegable naturaleza inmortal.

La tercera hipótesis del alma por :  Redacción
2018 © Amor, paz y Caridad

 

(*) Alma y Espíritu son la misma cosa. Denominamos así a la primera cuando se encuentra encarnada en la tierra con un cuerpo físico, mientras que el segundo es la propia alma liberada del cuerpo después de la muerte.

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