Inquietudes

ESPIRITUALIDAD EN LA VIDA COTIDIANA

Espiritualidad en la vida cotidiana engloba a toda una serie de afirmaciones que son el resultado de la propia existencia del ser humano, en sus manifestaciones de todo lo que le representa, tanto a nivel interno como externo.

Quiere esto decir que inevitablemente lo uno acompaña a lo otro, es decir, la vida sin el ser, sin el espíritu, no tendría esa manifestación del hombre, el cual está comprometido con su espiritualidad. Ésta es esa serie de cualidades que lo hacen magnánimo, grande en sus cometidos morales y éticos.

La espiritualidad vive insertada en la conciencia de toda persona y es recíproca a sus actos, maneras, compromisos, manifestaciones, ademanes, palabras, pensamientos, sentimientos, emociones, que hacen a cada persona ser único en sus caracteres, durante su vida en el plano físico, material. Y partiendo de éstas premisas que son genéricas en todos, vamos a ahondar en lo que al título de este artículo se refiere.

Y al pensar en espiritualidad quizás pensamos en lo abstracto, en lo inalcanzable, en lo que no tiene nada que ver con nosotros, sin embargo, ésta nos recorre cada centímetro de nuestro ser e incluso antes de nacer. Porque como bien sabemos, somos espíritus antes que materia. Y la espiritualidad vive desde tiempos inmemoriales, como esa semilla que poco a poco va germinando para que con el tiempo se convierta en lo que guarda dentro de sí, amor, puro amor. Mientras que eso se produce, vamos viviendo con ignorancia y sufrimiento  lo que a cada uno de nosotros nos corresponde vivir, sentir, pensar. Cada cual a su ritmo de despertar espiritual, de despertar de la conciencia; de esos frutos del espíritu que nos aportarán dicha y gloria, paz y amor fraterno entre todos nosotros. Porque queramos o no, vamos abocados a ello. El Universo es la pura manifestación de la Gran Revolución y Evolución en todos los planos o manifestaciones de cualquier aspecto de la vida.
Espiritualidad en la vida cotidiana, significa que tengo presente lo que soy, lo que hago, pienso y digo. Con todas sus repercusiones en todos los planos que alcanza. Espiritualidad es lo que nos diferencia de los demás seres que están en planos inferiores de existencia. Espiritualidad es esa maquinaria perfecta puesta al servicio del hombre, para que poco a poco, la vaya perfeccionando, hasta que sea capaz de crear orden a su alrededor. Justicia moral, equilibrio social, y por tanto, una nueva forma de vivir sin la ignorancia que ahora tenemos.
Espiritualidad es ser consciente de que tenemos una responsabilidad para con cada uno de nosotros y para con los demás. Es esa chispa que vibra alrededor de cada uno de nosotros, brindándonos la oportunidad de acercarnos más a eso que somos, espíritus. Necesitamos entrenarnos en el abandono de todo aquello que nos hace inferiores como por ejemplo el orgullo, el egoísmo, la ira, el resentimiento, el miedo, la falta de perdón, etc. Y comenzar a realizar una profunda y verdadera reflexión acerca de lo que somos y como vivimos en nuestras sociedades. En nuestros hogares, en relación a lo demás y en relación a nosotros. Tenemos que ser firmes en nuestros propósitos de mejora interior, para que así, nuestro espíritu pueda manifestarse y dar lo mejor de cada uno de nosotros. Porque sólo así, seremos capaces de cambiar el orden de nuestras vidas. Sólo así, saldremos del sufrimiento y entraremos en una nueva vía de entendimiento, confraternización, verdadero afecto, e interés por los demás, ya que somos hijos del mismo origen. Y en nuestra conciencia está grabado el sentimiento de amor, listo para darlo, para manifestarlo con toda su trascendencia.
No hay que ir a buscar la espiritualidad en ningún sitio, porque ella vive en cada uno de nosotros, manifestándose en todas las cosas que realizamos al cabo del día. Se nos brinda la oportunidad de realizarnos al vivir en sociedad, porque es así, como evolucionamos y nos mejoramos interiormente. Es en el roce del vivir diario que podemos sacar lo mejor de nosotros, entregando todas esas cualidades que llevamos en ese espíritu que ansía manifestarse y dar lo mejor de su perfume. Sin miedo, con firmeza, con entrega, con voluntad es como tenemos que vivir, cada minuto, cada segundo de nuestras vidas. Y ver como poco a poco, ese mejoramiento de nuestras capacidades internas, como ese abandono de todo aquello que nos hace inferiores como el rencor y egoísmo; orgullo, impaciencia, ceden, pierden fuerza y terreno porque ya no nos interesan y han perdido todo nuestro interés,  mueren y así, nuestro espíritu coge las riendas del progreso, de nuestra evolución, y nuestras vidas se tornan alegres y dichosas.
Es hacia lo que el propio Universo Evolutivo nos empuja.
José Manuel Meseguer Clemente
© 2014 Amor, paz y caridad
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