“Red Psicosomática”
“Situados en diversas zonas periespirituales, se encuentra un conjunto de vórtices energéticos que funcionan como concentradores y distribuidores de energías provenientes del espíritu y que son canalizadas a través del organismo físico”.
Jon Aizpúrua, libro: Los Fundamentos del Espiritismo
En capítulos anteriores abordamos la naturaleza, la característica electromagnética y las propiedades y funciones del periespíritu. Y también hicimos referencia a la importancia y el desempeño que dentro de la estructura periespiritual tienen lo que se denomina Chakras, palabra de origen sánscrito que significa rueda.
Estos elementos son denominados igualmente como centros de fuerza, centros vitales o núcleos de vibración o vórtices de energía. Todas estas denominaciones significan lo mismo. Elementos que, como si fueran discos de energía y de dimensiones variables según la persona, tienen un permanente movimiento circular variando sus cualidades en cuanto a tamaño, espesor, colorido, brillo y localización.
Según las tradiciones que nos hablan de ellos, existen varios miles de estos núcleos de energía por toda la estructura del periespíritu. Así pues, tenemos chakras en el cuerpo vital y el doble etérico, en el cuerpo causal y en el cuerpo mental del periespíritu. Todos ellos son centros de energía de pequeño tamaño.
Sin embargo, son siete los centros de fuerza principales, los que concentran una mayor actividad energética y que se corresponden en cuanto a su posición e interacción con los plexos principales del organismo biológico. Estos siete chakras presentan características distintas en su función, y por ello mismo se clasifican en tres grandes áreas que se identifican con la regulación que ejercen sobre el organismo.
Estas áreas de influencia e interacción, que determinan la función del chakra correspondiente, son, en primer lugar, el área psíquica o espiritual, influenciada y representada por dos chakras: el centro de fuerza CORONARIO y el FRONTAL.
La segunda área viene representada por las fuerzas emocionales, cuya función principal descansa en los chakras LARÍNGEO Y CARDIACO.
La tercera se caracteriza por los centros de fuerza vegetativos, cuyos tres centros vitales principales son el ESPLÉNICO, GÁSTRICO Y GENÉSICO. Analicemos ahora, muy sucintamente, las funciones principales de cada uno de ellos.
1.- Chakra Coronario: Situado en la parte superior de la cabeza, está relacionado directamente con el sistema nervioso central, impulsa las funciones intelectuales y es el centro de conexión con el espíritu a través de la glándula pineal. Este chakra es el más importante, ya que controla el funcionamiento de los demás centros vitales.
2.- Chakra Frontal: Se sitúa en la frente, cerca del entrecejo. Guarda relación con la videncia y la clarividencia. Algunos hablan de él como “el tercer ojo”, pues este tendría allí mismo su localización.
3.- Chakra Laríngeo: Situado en la garganta, ejerce control sobre la respiración y la fonación, siendo el regulador energético del sistema respiratorio. Además, se vincula con los mecanismos de la mediumnidad parlante y auditiva.
4.- Chakra Cardiaco: Se ubica en el corazón, influye en los procesos del sistema circulatorio y cardiovascular y dirige la emotividad. De aquí viene la relación del corazón con los sentimientos y emociones.
5.- Chakra Esplénico: Lo encontramos a la altura del bazo y se relaciona con el funcionamiento sanguíneo y sus elementos (hematocrito, plaquetas, linfocitos, etc.), así como la regulación del sistema inmunológico.
6.- Chakra Gástrico: Se sitúa al nivel del estómago y participa en las funciones de absorción y digestión de los alimentos. También ejerce un papel importante en el funcionamiento de las neuronas del aparato intestinal y digestivo, lo que se denomina el Sistema Nervioso Entérico, también llamado el “segundo cerebro”.
7.- Chakra Genésico: Lo encontramos en la raíz de la médula espinal. Este chakra, también denominado en la terminología oriental como “kundalini”, estimula y regula las actividades sexuales y reproductivas. La energía sexual es absorbida, dirigida y transferida por el funcionamiento de este chakra.
Como podemos comprobar en este breve resumen de las funciones de estos centros de fuerza, todos ellos son responsables del equilibrio y buen funcionamiento de este vehículo intermediario que es el periespíritu. Son en realidad los centros vitales y energéticos de este cuerpo intermediario, totalmente impresionables por parte del alma y del cuerpo. Por la primera, reciben los impulsos de la mente, la voluntad y la conciencia de nuestro espíritu. Y por parte del cuerpo reciben la sensación y la percepción de los sentidos físicos y las energías que estos conllevan.
No debemos olvidar que la energía que estos centros de fuerza regulan y administran tienen su influencia directa en todos los sistemas biológicos del cuerpo humano: sistema nervioso, digestivo, respiratorio, endocrino, inmunológico, etc. Esta es la prueba de la importancia que el periespíritu y sus centros de energía tienen sobre la salud humana.
Por todo ello, el periespíritu es un cuerpo que recibe información bidireccional, tanto del alma al cuerpo como del cuerpo al alma. Y toda esta información, así como la energía que lleva consigo aparejada, sea positiva o negativa, impregna estos centros de fuerza ensuciándolos, degradándolos y deteriorando su funcionamiento si se trata de energías mórbidas, deletéreas o de baja frecuencia cuando hablamos de pensamientos o emociones tóxicas o sensaciones y percepciones desequilibradas que terminan por afectar los sistemas orgánicos vinculados a los chakras correspondientes, somatizando enfermedades por la energía distorsionada que acumulan.
Lo mismo acontece en el sentido contrario. Cuando los pensamientos, sentimientos y emociones que nuestra alma produce son nobles, y las percepciones y sensaciones que la materia capta y transfiere al periespíritu son equilibradas, nos encontramos con un funcionamiento regulado en estos vórtices de energía, donde la frecuencia de la misma aumenta al estar depurada y donde el equilibrio del núcleo energético se potencia y los colores del aura que estos centros reflejan adquieren una brillantez inusitada, síntoma que es transferido al aparato celular en contacto y que los sistemas orgánicos reflejan como un equilibro y salud en todas las áreas del funcionamiento orgánico y celular.
La vibración de la energía de los chakras, en este último caso, se vuelve más rápida y menos densa, más limpia y menos pesada. Esto conlleva a su vez que toda manifestación de la persona con este periespíritu depurado está en condiciones de tener una salud inmejorable debido al equilibrio mente-cuerpo que el periespíritu propicia mediante la fuerza vital que se transforma en energía saludable. Únicamente la ley de causa y efecto puede romper este bienestar y saludable equilibrio debido a pruebas o expiaciones que se haya comprometido a saldar el espíritu encarnado y que deba afrontar inevitablemente a pesar de su conducta adecuada y elevada.
Siendo la emoción uno de los productos de la mente humana que se proyectan a través del periespíritu mediante los centros de fuerza hacia el conglomerado celular, recogemos a continuación la opinión de la eminente pionera de la psiconeuroinmunología, la doctora Candance Perht, cuyas investigaciones pusieron de manifiesto la existencia de la estructura que ella denominó como “red psicosomática”, y que podemos asimilar perfectamente al periespíritu y sus centros de fuerza.
“Las moléculas de la emoción no se encuentran únicamente en el sistema límbico sino esparcidas por todo el cuerpo, formando un sistema de comunicación que incluye los sistemas digestivo, reproductivo, endocrino y todos los demás sistemas orgánicos. Forman una red de comunicación intercelular bajo los impulsos de estas moléculas, a lo que llamamos como red psicosomática”.
Hablamos de “red psicosomática”, porque, como hemos podido comprobar, Psico (alma) y Soma (Cuerpo) están íntimamente relacionados. Y el agente que los une, los identifica y los regula se denomina periespíritu. Y esta red está formada por todos estos centros de energía o chakras que son el reflejo de nuestra mente, emoción y acción correcta o inadecuada, afectando principalmente el aparato biológico y físico que constituye nuestro conglomerado celular de varios trillones de células.
Centros vitales, chakras, vórtices de nergía por: Antonio Lledó
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