Palabras de aliento

GANDHI Y JESÚS

Gandhi conocía muy bien a Jesús, de hecho estuvo a punto de hacerse cristiano. Si no lo hizo fue porque tuvo una mala experiencia. Un día quiso visitar una iglesia acompañado de un amigo, y le negaron la entrada a causa de su vestimenta; o quizá porque no era blanco y cristiano. No obstante, no se enfadó con el cristianismo; su primer modelo fue siempre Jesús. Se enfadó con los cristianos.

Cuando le preguntaban el porqué de aquel enfado, respondía: “Mirad esta piedra de río; está siempre mojada, pero si la rompéis y miráis dentro, está seca. Así pasa con los cristianos; llevan siglos mojándose en el río de la verdad, pero si los abres, están como la piedra rota del río: secos”.

Hermosa definición. No creo que haya nadie capaz de definir la purísima esencia de Jesús: El río de la verdad. Al mismo tiempo, dejar patente el poco provecho que los cristianos hemos sacado de esas verdades. A medida que han ido aumentando los conocimientos, han ido disminuyendo los valores morales propugnados por Jesús: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Sed caritativos; tolerantes; comprensivos; respetuosos con aquellos que no piensan como vosotros; respetad sus creencias, porque todas son válidas cuando parten del alma y van dirigidas a Dios, nuestro Padre; todos somos criaturas suyas y todos somos iguales ante Él, aun cuando parezcan distintas.

Todos nos hemos bañado en ese fresco y transparente río de la verdad y, sin embargo, el agua solo nos ha mojado el cuerpo; nuestra alma cada vez está más seca; cada vez somos más intolerantes, y la intolerancia conduce inevitablemente a enfrentamientos pasionales: políticos, raciales, religiosos…

Respeto profundamente todas las creencias o no creencias; sin embargo, esta reflexión es válida para todos, cristianos u otras religiones, porque a todos nos atañe por igual: todos sufrimos las consecuencias de la intolerancia; esta es generadora de guerras, destrucción y muerte.

Es tiempo de despojarnos de la vieja y sucia ropa del alma; volvamos al río de aguas puras a lavarla, hasta dejarla radiante.

Gandhi y Jesús por:    Mª Luisa Escrich

(Guardamar, julio de 2016)

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