ESPIRITISMO MAL COMPRENDIDO

0
83
Espiritismo mal comprendido

Espiritismo mal comprendido

«Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni le conoce, pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros (…). Mas el Consolador, Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho» (San Juan, 14:15 a 16 y 26). Este párrafo del Evangelio de San Juan, reproducido en El Libro de los Médiums (capítulo XVII – 35), me conduce al número 40 del mismo libro, que nos dice: «El Espiritismo presenta, como nos dice Kardec en el capítulo primero, nº 30, todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús, y que nos dice lo siguiente: «El Espiritismo, teniendo su partida en las mismas palabras de Cristo, como Cristo partió de las de Moisés, es una consecuencia directa de la doctrina cristiana».

No vamos a insistir más en las enseñanzas que en todos y cada uno de los libros de la codificación hemos adquirido; sabemos por qué al Espiritismo lo consideramos como el Consolador prometido, pero… ¿hemos sabido conservar, y aun más, propagar su esencia benefactora? Creo sinceramente que no; no hemos estado vigilantes, permitiendo que esta maravillosa doctrina haya sido adulterada. Hemos permitido que al Espiritismo se le confunda con cualquier manifestación de esoterismo y prácticas extrañas al espiritualismo; no hemos alzado nuestra voz para dejar bien claro que en el Espiritismo no caben ni misas, ni cánticos ni ningún otro ritual extraño o paranormal; que el Espiritismo es tan solo una forma de vida; una guía para fomentar en el ser humano su propia transformación moral que le acredite su condición de espíritu inmortal…

Esto, mis hermanos, a mi entender es aún una asignatura pendiente para muchos grupos espiritistas. Muchos de ellos son auténticas cátedras filosóficas que se cuidan de perfeccionarse continuamente para la divulgación de sus conocimientos a través de simposios, conferencias, etc., etc.… Pero también, muchos de ellos han olvidado la enseñanza primaria; y esa aula debe estar permanentemente dispuesta para la instrucción correcta y veraz de la doctrina, evitando que sea malinterpretada. Todos los que reciban una buena formación en el colegio llegarán a la universidad con un bagaje amplio y firme.
No nos avergoncemos de parecer discípulos neófitos; pensemos, por el contrario, que debemos tener siempre presente la necesidad de ser buenos estudiantes y estudiosos de nosotros mismos, para ser catedráticos de todos aquellos que deseen seguirnos. Si así lo hacemos, habremos cumplido, o al menos habremos puesto toda nuestra buena voluntad, en ser los obreros de la última hora, tal y como el propio espiritismo nos demanda.

El espiritismo mal comprendido por: Mª Luisa Escrich

© 2023 Amor, paz y caridad

Publicidad solidaria gratuita