La nueva humanidad

EL ORDEN SOCIAL -VII-

 
 
 
   El escalón evolutivo que habrá pasado nuestro planeta tras el próximo cambio de ciclo, nos permitirá el acercamiento mutuo con otras humanidades de nuestra misma condición e incluso más avanzadas; un acercamiento que ahora nos está prohibido porque
nuestra evolución en este planeta es todavía muy baja y podríamos perjudicar a otros mundos. 
 
 Pero entonces, cuando nuestro planeta esté desarrollando únicamente las facetas de la nueva humanidad, con todo lo que ello conlleva, no existirá peligro alguno en ese acercamiento, no habrá ningún carácter belicoso o colonizador por parte de los habitantes de la Tierra, y por ello el contacto, el intercambio y la ayuda con otras civilizaciones de otros mundos será fluido, constante y dirigido a nuestro progreso y aprendizaje. Iremos a sus mundos como ellos vendrán al nuestro y la total y absoluta confianza favorecerá intercambios de toda índole: culturales, científicos y tecnológicos, sociales y fundamentalmente espirituales. 
 
  Son aspectos que todavía hoy escapan a nuestra razón porque nos cuesta comprenderlos, pero si reflexionamos un poquito acerca de la creación divina, de la forma como se manifiestan sus leyes y de la importancia de la cadena de la evolución, lo veremos totalmente lógico y comprensible. 
 
  Podemos poner un ejemplo, una comparación clara que nos ayude a comprenderlo: al igual que en el contacto con el mundo espiritual, aquellos seres de mayor elevación se pueden acercar a nosotros y transmitirnos su amor y sus consejos cuando nosotros estamos en buena sintonía espiritual, así mismo ocurrirá con otras humanidades más avanzadas que la nuestra; mientras no alcancemos ese grado de amor suficiente que nos capacite el paso a la nueva humanidad, no nos será permitido ese contacto, pues no estaremos en la sintonía y condiciones espirituales precisas para poder admitirlo y superarlo. 
 
  Imaginemos por un momento los enormes beneficios que puede reportar para una civilización como la nuestra tener acceso a conocimientos y situaciones de civilizaciones que pueden llevarnos 500, 1.000 ó incluso 10.000 años de adelanto. Las ventajas que esto puede suponer para nuestro progreso personal y colectivo serán inmejorables y son tan difíciles de entender, aquí y ahora, que por el momento sólo nos atrevemos a mencionarlas sin poder detallar ninguna. 
 
   Pensemos pues, la extraordinaria oportunidad que se nos ha concedido al venir a la Tierra en estos momentos y facilitarnos el camino para poder merecer un sitio en la nueva humanidad, que está más cerca de lo que muchas veces pensamos, y que en definitiva debemos de intentar llevar ya dentro de nosotros como un mensaje de esperanza de un mundo mejor, que hemos de saber transmitir y ofrecer de corazón a todos nuestros semejantes. 
 
  Quizás sea ésta una de las misiones a las que nos hemos comprometido antes de encarnar, y si no cumplimos con ella por negligencia o comodidad, será un error importante que recaerá sobre nuestra conciencia y que ineludiblemente hará defraudar la confianza que depositaron en nosotros aquéllos que nos enviaron para realizar este trabajo. 
 
 Seamos consecuentes con estas ideas que mantenemos, trabajemos con ahinco con nuestros semejantes sin importarnos incomprensiones, intolerancias ni desánimos, porque la gran satisfacción espiritual que podemos conseguir si hacemos las cosas bien, será el haber respondido con éxito a la palabra dada ante nuestro Padre antes de encarnar. Una palabra y un compromiso que nuestro espíritu recuerda incesantemente, ya que supone para él la mayor y más importante responsabilidad que ha adquirido durante muchos siglos de su evolución. 
 
  Por ello, no defraudemos a quien nos envió ni tampoco a nosotros mismos; cuando estamos en esta empresa es porque tenemos condiciones para llevarla hacia adelante, sino no hubiéramos venido con este compromiso de Paz, de Esperanza y de Equilibrio que hemos de saber ofrecer al mundo, para nacer brotar la luz en las conciencias de los nombres y facilitarles su ascenso evolutivo a través de la comprensión de las leyes divinas.
A.LL.F.
 
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