CLAMOR DEL CIELO

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CLAMOR DEL CIELO

De una voz que no clama en el desierto,

va el eco repitiendo los sonidos, 
para que se despierten los dormidos 
en los brazos del mal y el desacierto.

Es una voz potente y vigorosa

que al corazón inspira confianza, 
que promete del cielo la esperanza 
de una vida más bella y venturosa.

Es la voz del glorioso Espiritismo,

que brota de las tumbas de los muertos 
para que nuestros pasos sean ciertos al caminar 
del mundo en el abismo.

Su voz es de esperanza y de consuelo, sinónimo del bien y del amor, mensajera divina del Señor, que clama por nosotros desde el cielo.

¡Escucha, Humanidad!…, ¿oyes su acento?, ¿percibes de sus notas inmortales los arpegios divinos, celestiales, que a través de la Vida lleva el viento?

¡Ella clama por ti!… Dios la ha enviado para que te levantes del abismo, del mal y del error, del ateísmo, en que la negación te ha sepultado.

Despierta, Humanidad, de tu letargo, de tu sueño de oprobio y de ignorancia, y deja los pañales de la infancia para del porvenir hacerte cargo.

Es hora de que vuelvas a la Vida, de que pongas en Dios tu confianza y dejes de vagar sin esperanza, por la incredulidad y el mal vencida.

Aleja de tu mente el esperpento del vacio insondable de la nada, y del Cielo responde a la llamada, de la inmortalidad al dulce acento.

Reconoce que el alma es inmortal y que Dios es el centro de la Vida, si quieres del dolor ser redimida y dejar de ser víctima del mal.

La voz del Mas Allá te llama al bien, al seno del amor y la verdad. Responde a su clamor, Humanidad, y busca en sus pilares tu sosten.

Avanza hacia la luz del porvenir con confianza en Dios, con paso cierto, por la voz que no clama en el desierto dejándote llevar y conducir.

¡Avanza, Humanidad!… No te demores, no detengas tus pasos en el mal, y del bien y el amor universal abraza los principios redentores.

Amortaja las sombras del pasado con la luz del radiante porvenir, para poder en paz con Dios vivir y dejar de abismarte en el pecado.

Cuanto más te demores en el mal, cuanto más te resistas a la luz, mayor harás el peso de tu cruz, más triste y doloroso tu final.

Eternamente en sombréis vagarás si reniegas del bien y del amor; si del Cielo desoyes el clamor y por la Vida a ciegas, sin Dios vas.

JOSE MARTINEZ

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