Leyes Universales

BÚSQUEDA DE LA VERDAD

Es deber de todo ser humano que ha llegado a una mediana evolución, la búsqueda de la Luz de la Verdad. Mas, para encontrarla, necesario es estar poseído de un gran anhelo, y no de una mera curiosidad; necesario es buscarla con una mente clara, libre de preconceptos, libre de prejuicios y sectarismo; y un corazón limpio de ambiciones personales.

En la búsqueda de la Verdad, jamás pretendamos encontrar una verdad que se acomode a nuestras creencias, ya que de ese modo la mente no está libre para identificarla. Pues, la Verdad tiene múltiples aspectos, y cada cual irá comprendiendo aquellos aspectos de la Verdad que su capacidad intelectual pueda asimilar.

Ninguna religión ni filosofía puede satisfacer a todos, dado que nuestro conglomerado humano se halla en diversos estados de evolución mental y espiritual. La Verdad es Una, pero infinita en sus manifestaciones; y diversos son los aspectos conocidos y por conocer. Y cada cual percibirá y tan sólo aceptará aquellos aspectos de la Verdad que sea capaz de comprender, ya que su capacidad intelectiva y conceptual no podrá captar más allá de su desarrollo.

La Verdad es una sola; pero, los caminos y etapas para llegar a ella, son múltiples. Destellos de la Verdad han llegado en todas las épocas de la humanidad. Las enseñanzas contenidas en las antiguas escuelas filosóficas y esotéricas, así como las contenidas en los fundamentos de todas las religiones, ofrecen aspectos de la Verdad; aun cuando los convencionalismos y las pasiones, han ido velando y desnaturalizando; que, conjuntamente con los dogmatismos y los abusos de todas clases, han llevado a las gentes al escepticismo y a la indiferencia; contribuyendo con ello a la extensión de ese materialismo embrutecedor en que se mueve la sociedad actual. ¡Cuántos buscadores honestos, pero confusos y perplejos ante la aseveración de las teologías divergentes, han anhelado poseer la Verdad de la Vida!.

La Verdad no ha sido nunca privilegio ni propiedad exclusiva de ninguna religión, grupo o secta religiosa. Ha sido y será siempre de todo aquel que la busque con la mente libre de ideas preconcebidas, de prejuicios, de partidismos; con sana intención y corazón libre de ambiciones personales. Pues, a medida que el hombre avanza en su búsqueda y comienza a vislumbrarla, más siente en sí el ansia de acercarse a ella. Y a medida que va avanzando en el camino de la Verdad, más se conoce a sí mismo y el por qué de su existencia, y más claramente ve sus errores y por ende más se perfecciona y espiritualiza, único modo en que su mente podrá lograr contacto con la Divinidad, que es la Verdad Absoluta.

“CONOCERÉIS LA VERDAD Y LA VERDAD OS HARÁ LIBRES” -rezan las versiones actuales del Nuevo Testamento-, como palabras de aquel gran filósofo incomprendido, llamado Jesús de Nazaret, que vino a nuestro mundo en misión de enseñar a las gentes el camino de su propia felicidad, de enseñar una doctrina de Amor y Verdad; que vino a redimir a la humanidad corrupta, pero no con su sangre, sino con sus enseñanzas de amor para una vida armónica y feliz, con sus principios de una moral elevada y establecer la Religión Universal del Amor. Pero, los hombres, en su ceguera psíquica y afán de dominio, la han deformado.

Pero, ¡ay, de aquellos que ocultan la Verdad Divina por conveniencia! ¡Ay, de los que se lucran con el engaño y la mentira, impidiendo el progreso evolutivo de las gentes! Porque todos ellos están generando las causas de terribles expiaciones futuras.

Toda ética fundada en una teología, es dogmática por su propia naturaleza humana. Y todo dogma limita la libertad de pensamiento, es una valla que impide el avance hacia el progreso intelectual y moral, y por ende espiritual de la humanidad. Es por ello, que no debemos aferramos a ningún concepto dogmático ni viejas creencias porque hayan sido heredados de nuestros mayores, si carecen de verdad, si esos conceptos no resisten el análisis de la lógica; porque, ello impide avanzar en el camino del progreso. Muchos hay que, sin el menor análisis, rechazan todo concepto de verdad que no encuadre dentro de sus conceptos o su verdad; sin pararse a meditar que, las verdades que hoy sustentan han reemplazado a otras verdades del ayer. Y lo que hoy consideramos como verdad, será también reemplazado por otras verdades más amplias y grandiosas, a medida que la capacidad intelectiva y conceptual de la humanidad vaya desarrollándose.

Desde el punto de vista de la evolución y progreso del ser humano, el tradicionalismo en las ideas es parálisis, es un anquilosamiento que priva a la mente, al hombre como ser pensante, uno de sus mejores ejercicios: el análisis. Y los dogmas limitan la libertad de pensamiento, la libertad de pensar y actuar; pues, al imponer una idea, intentan privar de la libertad de escoger aquella que está más en consonancia con su grado de evolución. Impidiendo con ello el avance del progreso, que es ley divina implícita en la Ley de Evolución, que nos enseña que todo el Universo avanza hacia estados más perfectos.

Búsqueda de la verdad por: Sebastián de Arauco

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