Palabras de aliento

LA OTRA PRIMAVERA

          ¡Primavera! La más hermosa estación del año. La renovación de la vida; la Naturaleza en todo su esplendor, con el emparejamiento de los animales para la procreación, y con la brotación de la gran mayoría de las especies vegetales, que nos ofrecen su magnificencia, su inagotable belleza a través de la infinita variedad de formas, colores y aromas.

           ¡Primavera! Estación homenajeada por mil y un artistas de todo tiempo y lugar; recitada por infinidad de poetas, retratada por un sinnúmero de pintores; es la inspiración hecha arte.

          Sin embargo, hay otra primavera que pasa más desapercibida, que solo pocas personas (a mi modesto entender) son capaces de apreciar. Es la que podríamos llamar “primavera del alma”; porque, tal y como yo lo veo, cuando el espíritu humano se vuelca hacia los demás, es como si explotase en una primavera interior. Con cada demostración de amor al prójimo, nuestro ser florece; tenemos ejemplos notorios que han dejado sus semillas después de haber florecido y fructificado en buenas obras. Me viene a la memoria el personaje de Teresa de Calcuta: paradigma del tesón y la entrega; a pesar de las dificultades y contrariedades para llevar a cabo su labor, nunca dejaba de abonar y regar sus campos, y acababa por recoger ricas cosechas… y entonces, su sonrisa también volvía a florecer.

          Y qué decir de las madres, en general. Se podría decir que todas las mamás están floreciendo de manera permanente: cada expresión de cariño hacia sus hijos, cada cuento leído en el borde de la cama, cada noche velando una enfermedad, es una corola abierta, exhalando su sutil perfume; tan sutil, que muchas veces solo es capaz de percibirlo el pequeño que está recibiendo la atención materna.

          Lamentablemente, aún son muchos los que mantienen sus espíritus en las tinieblas, en ventiscas y borrascas causadas por las propias actitudes y emociones negativas, y no saben sembrar ni una flor en su jardín interno.

          ¿Qué vas a hacer, Humanidad, con tu alma? ¿Vas a labrarla y a cultivarla con parterres, o la vas a dejar en barbecho por siempre jamás?

          Cierto es que, en determinadas fechas como la Navidad, las personas parecen despertar algo sus instintos jardineros, aflorando sentimientos de fraternidad, lo cual les lleva a formular nuevos propósitos para realizar de ahí en adelante. Pero, no más queda atrás el seis de enero, tales propósitos se guardan en el archivo del olvido, y los humanos vuelven (volvemos) a la oscuridad, a la cueva del egoísmo y la indiferencia. Y el jardín queda yermo un año más.

          Es tiempo ya del cambio; es hora ya de abrir las ventanas para que entren en nosotros el sol de marzo y la lluvia de abril; porque, amigos míos, cada demostración de afecto, cada sonrisa, cada buena acción realizada  a favor de un semejante, es una flor primaveral que se abre en  nuestra alma.

 

La otra primavera por:   Jesús Fernández Escrich

(Guardamar, 14-15 de abril de 2016)

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