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ALTERACIÓN DE ESTADOS DE CONCIENCIA

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Alteración de los estados de conciencia

ESPONTÁNEOS, INDUCIDOS O PATOLÓGICOS

“Dante Alighieri reveló encuentros personales entre él y una especie de espíritu o ángel. Giordano Bruno consideraba las apariciones como obvias al sentido común. G. Hamann defendía que el espíritu y el daimon de Sócrates tendrían el mismo origen, por lo tanto, todos los contactos con la realidad espiritual serían posibles fuentes de revelación.«

Los estados alterados de conciencia han existido a lo largo de la historia en todas las épocas de la humanidad. Esta definición no es más que la forma en que la psicología y la psiquiatría denominan multitud de fenómenos como los éxtasis, los desdoblamientos espirituales, los trances, las apariciones, las experiencias cercanas a la muerte, la mediumnidad, los recuerdos espontáneos de vidas anteriores, etc.

Las evidencias sobre estas realidades son incuestionables, y han sido miles y miles de personas las que las han experimentado y vivido. Otra cosa diferente es la interpretación que demos a las mismas y en esto hay dos claras divisiones en función el punto de partida que adoptemos. Para los materialistas que niegan la naturaleza inmaterial de la mente y la conciencia, todas estas experiencias son fruto de alteraciones en el cerebro o procesos patológicos de la mente distorsionada.

Para los espiritualistas, la gran mayoría de estos fenómenos ponen de relieve la realidad incuestionable de nuestra esencia inmortal; el alma humana, donde se originan y se procesan todos estos fenómenos a través de la mente o la conciencia, que no son otra cosa que instrumentos del espíritu. De forma que cuando se producen, no solo entramos en contacto con la dimensión espiritual, sino que podemos recibir información e interactuar con aquellos que allí encontramos.

En una imprecisa clasificación de estos fenómenos podemos calificarlos en procesos espontáneos o inducidos. Los primeros son aquellos que se presentan de forma directa, espontánea y sin que la persona que los siente haya tenido intención alguna de provocarlos. Entre ellos encontramos las apariciones, experiencias cercanas a la muerte, algunos trances y éxtasis, etc.

Los inducidos son aquellos otros que mediante determinadas técnicas, substancias alucinógenas o procesos mentales se buscan, se preparan y se pueden producir, como por ejemplo los estados de éxtasis que producen determinadas drogas psicodélicas (ayahuasca, cannabis, cocaína) u otros psicotrópicos como el L.S.D. (ácido lisérgico). Muchas de estas substancias son también disociativas y permiten desdoblamientos del alma, donde se captan sensaciones, imágenes y percepciones exponencialmente muy vívidas y con frecuencia proceden del plano del espíritu.

También podemos mencionar como inducidos los procesos de trance mediúmnico que obedecen a una metodología claramente definida, así como las salidas del cuerpo al mundo del espíritu de manera consciente mediante determinadas técnicas de respiración o meditación, viajes astrales, etc.

Quien no ha oído hablar de los éxtasis de Santa Teresa de Ávila o San Juan de la Cruz, quien no sabe de las llagas en el cuerpo de Francisco de Asís que se corresponden con las sufridas por Jesús en la cruz. Los místicos cristianos, así como los yoguis, gurús y otros muchos místicos orientales que experimentan trances, levitaciones y otros estados alterados de conciencia, son realidades que hoy día, actualmente, están produciéndose al tratarse de facultades del alma.

Por no hablar de los fenómenos que fueron definidos por la parapsicología en tres grupos: psi-kappa, psi-gamma y psi-theta. Todos ellos bien catalogados, pero torpemente explicados por esta ciencia, al no contemplar en su estudio y análisis el más completo y mejor manual de paranormalidad humana nunca escrito antes: el Libro de los Médiums de Allan Kardec, que había aparecido cien años antes de que J. B. Rhine iniciara los estudios que originaron la parapsicología.

Con la finalidad de aclarar los posibles orígenes de estos estados, debemos considerar que el “Agente Psi” del que nos habla la parapsicología no cubre en absoluto la cantidad de evidencias sobre los estados alterados de conciencia. Es preciso distinguir los procesos originarios del agente psi de aquellos otros que son originados por experiencias espirituales.

Por ejemplo, fenómenos psi como la telepatía o la clarividencia de objetos o lugares a distancia nada tienen que ver con las evidencias de los trances mediúmnicos o los éxtasis místicos o experiencias reencarnatorias de recuerdos espontáneos de vidas anteriores, o experiencias cercanas a la muerte, estos últimos son experiencias espirituales y no capacidades anímicas.

En una clasificación adelantada a su tiempo, Kardec propone la distinción entre fenómenos anímicos y mediúmnicos. En estos últimos se demuestra no sólo la intervención de los espíritus sobre la materia, sino también la inmortalidad del alma y la capacidad de contactar con ese otro plano de vida en el que se manifiestan aquellos que nos precedieron hacia esa dimensión de vida espiritual.

Así pues, los fenómenos psi pueden presentar alteración de estados de conciencia en los sujetos que poseen esas capacidades telepáticas, telequinésicas, mentales o clarividentes. Pero es conveniente precisar que estos fenómenos anímicos no tienen la profundidad y la amplitud de alterar la conciencia de igual forma que las experiencias espirituales.

¿Se pueden inducir estados alterados de conciencia? Sin duda ninguna. Los estados mentales alterados, las proyecciones o desdoblamientos espirituales, los viajes astrales, los estados de sonambulismo o de trance hipnótico, son experiencias que pueden ser inducidas y alterar el estado de conciencia del ser humano, mediante técnicas adecuadas de respiración, sofrología, hipnoterapia, T.V.P. (Terapia de Vidas Pasadas) etc. Y todos ellos guiados por terapeutas, psiquiatras, hipnólogos, entre otros profesionales de la mente.

Pero esto no quiere decir que todos estos estados alterados sean de carácter patológico. La psicología, influida por fisicalismo del psicoanálisis freudiano, estuvo conceptuando estos estados como patologías de la mente durante varias décadas. Todo aquello que suponía una alteración de la conciencia era concebido como enfermedad o deterioro, ignorando que existen “estados de conciencia alterados” que lejos de suponer una enfermedad son experiencias de elevación de conciencia y de integración con el todo que suponen una lucidez, belleza y experiencia sublime de paz y felicidad como ocurre con algunos éxtasis.

A partir de la psicología positiva y transpersonal el concepto fue ampliado. Hoy día, los testimonios de los profesionales actualizados distinguen claramente unos estados de otros y saben diferenciar los estados patológicos de aquellos otros placenteros, elevados y singularmente sublimados, que ofrecen ejemplos de conciencia lúcida en estados a los que la mayoría no alcanzan.

Ya en tiempos de Kardec, décadas antes de Freud, se llegó a considerar la mediumnidad como un estado patológico que inducía a la locura. El propio codificador del “espiritualismo moderno” (Espiritismo) salió al paso de estas afirmaciones respondiendo lo siguiente a esta pregunta:

«¿Es la facultad mediúmnica un indicio de algún estado patológico, o simplemente anómalo? Anómalo a veces, sin embargo, no patológico; hay mediums robustos de salud; los enfermos lo son por otras causas.”

 Allan Kardec, Libro de los Médiums, it. 221

Alteración de los estados de conciencia por: Antonio Lledó Flor

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