UNA FRASE ESCLARECEDORA

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Una frase esclarecedora

          Hagamos una reflexión y hagámonos, una vez más, esas preguntas que tantas veces nos hemos hecho: ¿Qué es la vida?; ¿qué objeto tiene vivir, las más de las veces, penosamente?; ¿para qué luchar tan duramente a lo largo de la existencia para lograr una meta, y una vez lograda, morir?

          Conocemos la respuesta aunque preferimos obviarla; no nos gusta reconocer que somos deudores de muchas obras mal realizadas a lo largo de varias existencias, sumadas a las que realizamos en esta, y que la única manera de reparar las obras mal hechas es derribarlas y volver a erigirlas, y no hay otro modo de hacerlo que afrontando las dificultades que conlleva derruir un edificio y volver a reconstruirlo, esta vez con unos sólidos cimientos. Dios, en su inmensa sabiduría, ha creado los materiales necesarios para la reconstrucción, y se los ha dado a sus hijos generosamente para su aprovechamiento.

          ¡Sus hijos…! ¿Somos realmente conscientes de conocer el auténtico significado de la palabra «hijo»? ¿Quiénes son los hijos de Dios? ¿Aquellos que son afines a nosotros, que piensan como nosotros? ¿Aquellos cuya religión difiere de la nuestra, considerada por cada cual como la única y auténtica? Somos incapaces de entender que Dios ha permitido la diversidad de opiniones, pensamientos, religiones y formas de vida para fomentar en nosotros la comprensión, la tolerancia y el respeto, esas virtudes sin las cuales el ser humano no puede ser considerado como tal.

          Cada individuo, cada pueblo o nación son diferentes, y así debemos aceptarlo porque es creación de dios; ha sido Su voluntad que así sea, y las herramientas que ha creado para que cada uno de sus hijos revitalice su edificio son iguales para todos, aunque le haya dejado en libertad de elegir el camino y la forma de hacerlo. El final de la tarea será igual para todos y solo serán diferentes el «debe» y el «haber», según haya sido el resultado de la obra terminada.

          Como en todas mis reflexiones, me asalta el mismo pensamiento: Puede que esté equivocada. Y como siempre, me animo a investigar posibles elucubraciones similares a las mías, y leyendo El médico, del escritor Noah Gordon, encontré una bonita y esclarecedora frase:

     La separación entre la vida y el Paraíso es semejante a un río. Si hay muchos puentes que lo cruzan, ¿puede importarle mucho a Dios qué puente elige el viajero?

          Pensemos.

Una frase esclarecedora por: Mª Luisa Escrich

Guardamar, 12 de agosto de 2023 

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