TRISTEZA Y MELANCOLÍA

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Tristeza y melancolía

          La tristeza es un estado de ánimo provocado por acontecimientos ligados a nuestra vida cotidiana y asociada a lo material; nos inunda la tristeza cuando, por ejemplo, perdemos la fe en alguien en quien confiábamos y nos decepciona; cuando no podemos alcanzar aquello que deseamos, una meta que nos habíamos propuesto… y aún mucho más cuando perdemos a un ser querido. A esta tristeza se suma la melancolía, pues ésta tiene más que ver con el estado del espíritu, o alma: es el recuerdo consciente o inconsciente de algo que poseíamos y que creemos perdido para siempre. En este sentido, quizá lo más relevante sea la libertad, pero no la libertad tal como la entendemos, la material, sino la del espíritu. Para comprender este concepto de la libertad, debemos hacer una reflexión acerca de quiénes somos y lo que somos.            

          Para los materialistas somos un conjunto de células, nervios, músculos, etc., etc., y que todo desaparece con la muerte; pero esto no es así. Desde que el ser humano tuvo consciencia de sí mismo, comprendió que en él había algo más que un  cuerpo; algo que trasciende más allá de la simple materia y que es causa de nuestros sentimientos, emociones y también de nuestros miedos… así, pues, ese “algo” trascendente es lo que llamamos alma o espíritu, y que es eterno.

          Cuando el espíritu está encarnado conserva en su memoria espiritual reminiscencias de vidas pasadas, y esos recuerdos se manifiestan de mil maneras distintas. Debido a esa pluralidad de existencias, el hombre ha ido evolucionando hasta llegar adonde hoy se encuentra; para ese fin está sometido a la ley de reencarnación, y en este ir y volver a un cuerpo físico, el espíritu pierde su libertad, que solo recobra en parte durante el sueño corporal, para perderla de nuevo cuando despierta; es entonces, al sentirse nuevamente prisionero, otra vez sometido a los avatares de la vida material, cuando se opera en él ese estado de melancolía al que, en general, no le encontramos explicación.

            No es fácil de comprender, para aquellos que desconocen la ley de causa y efecto, este entrar y salir de esta prisión para el espíritu, esta cárcel que es el cuerpo; sin embargo, esto es así. Según sean nuestros débitos morales y por la propia ley de evolución, se nos impone la pena de privación de libertad tantas veces cuanto sea necesario, dejando así patente la inmensa bondad de Dios, que nos ofrece múltiples oportunidades para nuestro adelantamiento moral, material y espiritual.

          Cuando la libertad se demora mucho en el tiempo, el cuerpo se debilita, se va agotando y es cuando nos invade con más fuerza la melancolía: el espíritu prevé el final del cautiverio y siente la necesidad de que todo se acabe; la vida material se torna muy pesada y urge deshacerse de ella, recobrar la libertad. Pero la libertad solo a Dios compete el concederla, pues solo a Él pertenecen nuestras vidas. Todos venimos a este mundo a cumplir una misión o un trabajo, aunque no recordemos haberlos pedido o aceptado, y debemos permanecer aquí hasta haber cumplido nuestra tarea y esperar pacientemente el momento señalado; más pronto o más tarde todos seremos libres, Dios nos espera. Entretanto, seamos felices; en este mundo no todo es tristeza y melancolía.

Tisteza y melancolía por: Mª Luisa Escrich.

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