SOLIDARIDAD UNIVERSAL

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Solidaridad Universal

ESTRELLAS HERMANAS DE LA TIERRA: CAPELA Y ALCIONE

“La estrella silenciosa de la noche es la primera parada en el viaje al infinito”

Camille Flammarión – Astrónomo

Si todavía no ha oído hablar de ellas, es posible que se interese a raíz de lo que a continuación le presentamos. A millones de años luz, hoy por hoy, un viaje interestelar es imposible por nuestra parte. Sin embargo, podemos preguntarnos: ¿es igual en el resto del Universo? No lo sabemos. Bajo una mente científica abierta, y en base a la infinita magnitud del cosmos, la existencia de vida inteligente es lo más probable. Si tomamos los argumentos filosóficos, y más concretamente los que nos ofrece la filosofía espírita, no hay duda ninguna al respecto. 

¿Qué ocurriría si esas civilizaciones que puedan existir en otras estrellas o sistemas solares nos llevaran apenas 500 años de adelanto? Estableciendo el paralelismo del progreso científico y tecnológico en la Tierra en los últimos cien años, ¿qué desarrollo científico-tecnológico puede tener una civilización que nos adelante en cinco siglos? ¿Alguien se atrevería a negar la posibilidad de que pudieran llegar hasta la Tierra?

Esto son razonamientos o hipótesis que podemos argumentar para defender la pluralidad de mundos habitados en este vasto universo de más de 200.000 Millones de galaxias con sus sistemas estelares y su trillones de planetas. Sin embargo, no es este el propósito que nos anima a escribir este artículo, sino más bien las informaciones espirituales recibidas; estas sí, avaladas por la concordancia en distintas partes del mundo por distintos grupos y personas, al respecto del protagonismo espiritual que las humanidades de estas estrellas han desarrollado en la Tierra desde hace millones de años y que hoy, actualmente, vienen desenvolviendo.

Antes de continuar la exposición, no es baladí reparar en un hecho: en el año 2005, el Departamento de Antropología de la Universidad de Chicago (Universidad con más de 87 premios Nobel) presentó un estudio acerca del “Eslabón Perdido del Hombre”. Mediante un estudio de tomografías computarizadas y analíticas del ADN de cráneos de homínidos entre 100.000 y 60.000 años de antigüedad, detectaron una mutación del ADN en el Homo sapiens respecto a los homínidos anteriores. Desconociendo en qué momento exacto, cómo y cuándo se produjo, sin embargo la evidencia científica comprobada determina que existe una ruptura en la cadena del ADN del Homo sapiens respecto a su antecesor inmediato. 

Si a esto añadimos que el Premio Nobel Francis Crick, descubridor junto a Watson de la doble hélice del ADN, afirma que “La molécula de ADN no evolucionó de forma natural en la Tierra sino que procede del exterior de la misma”, entonces podemos preguntarnos: ¿De dónde procede? ¿Cómo llegó a la Tierra? ¿De qué forma pudo instalarse en la biología de los homínidos u Homo sapiens-sapiens hasta el punto de producir una mutación capaz de modificar el mapa genético del homínido para convertirlo en humano? 

Preguntas sin responder para la ciencia, pero no así para las informaciones que provienen del plano espiritual, como afirmábamos arriba. Muchas informaciones espirituales en distintos lugares de este mundo nos hablan de la visita de seres de otros planetas, con capacidades tecnológicas muy superiores a las nuestras, que se mezclaron con los habitantes del planeta ayudando en la evolución, el desarrollo y la civilización. Y sobre todo, son variadas las informaciones que avalan y confirman la intervención de seres llegados de Capela (estrella de la constelación de Orión) para ayudar al hombre en esta transición que permitió la transferencia biológico-espiritual del homínido a la especie humana. 

Miré entonces a los seres y vi que había una rueda en el suelo, al lado de los seres de cuatro caras. El aspecto de las ruedas y su estructura era como el destello del crisólito. Tenían las cuatro la misma forma y parecían dispuestas como si una rueda estuviese dentro de la otra. En su marcha avanzaban en las cuatro direcciones; no se volvían en su marcha. Su circunferencia tenía gran altura, era imponente, y la circunferencia de las cuatro estaba llena de destellos todo alrededor...”

La Doble Rueda de Ezequiel – La Biblia – Ezequiel, Cap. 1, – 15-18

Como comprobamos en el párrafo anterior, la referencia a la venida de seres de otros planetas a la Tierra es tan antigua como la propia historia del hombre. No podemos detenernos en los innumerables testimonios escritos, arqueológicos o paleontológicos existentes al respecto en todos los pueblos primitivos, libros sagrados y civilizaciones antiguas de nuestro planeta.

Queremos abordar el sentido de la solidaridad entre los mundos que pueblan el Universo cuando se trata de ayudar en la evolución y los procesos de transición que llevan a los planetas a superar etapas, alcanzando nuevos estadios de progreso y avance en su desarrollo intelectual y moral. Es bajo este contexto en el que deseamos situar la intervención de los habitantes de Capela y Alcione.

Sabemos de la venida de los primeros por la emigración espiritual que sufrieron en su momento en su propio planeta, al ser “desterrados a un planeta inferior” como la Tierra hace miles de años. Son los “ángeles caídos” que llegaron hasta la Tierra, reencarnando como cualquier habitante autóctono, pero con las características psicológicas, intelectuales y espirituales más avanzadas que los nativos miembros de las razas de la Tierra.

En esta tradición escrita y oral, propia de muchas civilizaciones, se encuentra el origen de la alegoría sobre la “raza adámica”, los “hijos de los Dioses que se mezclan con las hijas de los hombres”, etc. Los sucesivos ciclos reencarnatorios de estos espíritus llegados a la Tierra favorecieron la mutación biológica de la que hablábamos y el desarrollo de mayores procesos de inteligencia y adelanto en la especie humana de la que comenzaron a formar parte.

La realidad es que los habitantes de Capela, sufrieron un proceso de transición de cambio de ciclo planetario en su propio mundo, pasando de un mundo de expiación a otro de regeneración, y aquellos que no tenían adquiridos el nivel moral necesario para pertenecer al nuevo orden social fueron “desterrados espiritualmente” y reencarnaron en un planeta inferior, en aquellos momentos, la Tierra. Sin embargo, lo que nos ocupa es explicar que estos espíritus reencarnaron para ayudar y ayudarse a sí mismos. 

Con sus conocimientos, sus avances e intuiciones de un mundo superior al que pertenecían, fueron los impulsores de grandes desarrollos de las civilizaciones antiguas, potenciando nuevos métodos, inventos y maneras de pensar que hicieron crecer enormemente las sociedades del planeta Tierra. Impulsándolas a nuevos retos de inteligencia y abandonando el primitivismo y la forma de proceder en el instinto para el desarrollo de la inteligencia. La emoción primitiva que caracteriza las primeras etapas evolutivas del Homo sapiens fue igualmente transformada por el desarrollo de los sentimientos conscientes que muchos de estos espíritus procedentes de mundos más avanzados ya traían adquiridos.

Mediante este esfuerzo de venir a la Tierra, muchos de ellos rescataron deudas del pasado y pudieron volver de nuevo a su planeta de origen después de haber ayudado en este a mejorar en muchos aspectos a la raza humana y su progreso moral e intelectual.

“Somos todos ciudadanos del Cielo”

Camille Flammarión – Astrónomo, 1890

Este mismo proceso de selección ha comenzado igualmente en nuestro propio planeta hace algunas décadas, y nos encontramos en plena transición planetaria. Y aquí es donde la solidaridad interplanetaria vuelve a materializarse, esta vez con los compañeros de otra estrella amiga de la Tierra. Procedentes de Alcione (estrella de la constelación de Tauro), miles y miles de sus habitantes están reencarnando desde hace varias décadas en nuestro planeta para ayudar en el proceso de transición planetaria. 

Ellos también recibieron ayuda en su momento de otras civilizaciones más avanzadas cuando tuvieron que transitar por el cambio de ciclo planetario en su propio planeta,  y ahora se solidarizan con el proceso que vive nuestro planeta y reencarnan con conocimientos superiores, sensibilidades especiales, ejemplos notables de firmeza, autoridad moral y rumbo cierto, a fin de guiar en este proceso difícil y delicado, el rumbo de nuestro planeta Tierra hacia ese mundo de regeneración que nos aguarda.

Son hermanos nuestros, procedentes de otros lugares del Universo, empero comprometidos con la planificación espiritual preparada por los grandes mentores de esta humanidad, para impulsar el avance de los hombres y mujeres que habitamos en esta escuela de progreso y evolución que es la Tierra. Al frente de una planificación guiada por elevadas potencias espirituales y bajo la supervisión de las mismas, estos compañeros de otros mundos se mezclan con nosotros y ni siquiera ellos mismos saben de su original procedencia, pero no pueden evitar manifestar su superioridad moral allá donde se encuentran, pues forma parte de su propia naturaleza y valores conquistados en sus planetas de origen.

Estos amigos, hermanos y compañeros de Alcione llegan con la ilusión renovada de ayudar, colaborar, impulsar y guiar el rumbo de nuestra humanidad, poniendo su grano de arena en la gigantesca e inconmensurable obra de transición planetaria que nos llevará a un mundo de Regeneración. Un nuevo orden social donde la maldad no tendrá cabida tal y como la conocemos a pesar de que la imperfección seguirá existiendo. Podremos continuar progresando y perfeccionando nuestra alma moral e intelectualmente, pero ya sin el acoso de las sombras, una vez estas sean liberadas y trasladadas a otro planeta inferior a la Tierra, que acogerá a los nuevos inquilinos para ayudar en su progreso y alcanzar el mérito y la oportunidad que perdieron en este nuestro mundo. Repitiendo así el ciclo evolutivo que encadena el progreso y la solidaridad entre los mundos que pueblan el universo.

El ciclo evolutivo del espíritu es igual en todos los planetas habitados; el espíritu es el peregrino errante que, vida tras vida, alcanza mayores retos de progreso y purificación hasta llegar a la plenitud y felicidad a la que estamos destinados por nuestro propio esfuerzo. Un milenario recorrido a través de las experiencias que todos hemos de vivir hasta el retorno individual y consciente a la Fuente Creadora, de la que un día partimos simples e ignorantes y a donde llegaremos en plenitud de Amor y Sabiduría.

Solidaridad Universal por: Redacción

2020, Amor Paz y Caridad 

La multiplicidad de los mundos es, sin duda poblado por todas las formas imaginables e inimaginables. El hombre terrestre está dotado de cinco sentidos, o quizá sea mejor decir seis. ¿Por qué va la Naturaleza detenerse en este punto?…¡Piense cuán inferiores son nuestras condiciones, que el más genial hombre, la mujer más exquisita, están atados al suelo como cualquier vulgar oruga antes de su metamorfosis! 

Camille Flammarión – Astrónomo

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