“El asunto de la existencia de Dios es la cuestión más importante a la que nos enfrentamos sobre la naturaleza de la realidad”
John Polkinghorne – Físico y Matemático en Cambridge
Iniciamos una nueva sección de artículos relacionados con uno de los mayores misterios que el hombre intenta desvelar desde hace siglos y que supone explicar a los lectores cómo se encuentra a día de hoy, en pleno siglo XXI, el debate sobre la existencia de Dios. Es nuestra intención detallar muchos aspectos desconocidos para la mayoría de personas que no están al corriente de las nuevas investigaciones de la ciencia y las reflexiones y argumentos que desde la filosofía actual se plantean acerca de este tema.
Es, como muy bien expresa el científico de la frase de referencia, con diferencia, el mayor enigma que podemos enfrentar a la hora de obtener una explicación de lo que existe (realidad), por qué existe o de lo que somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Y al mismo tiempo argumentar, teorizar o exponer las evidencias que nos sugieren su existencia o no existencia, representa una consecuencia inevitable de tomar partido por una de las dos únicas alternativas: o Dios existe o no existe. Nada más es concebible, pues la realidad del Universo y del hombre es evidente y ante ello sólo cabe preguntarse si esta realidad es fruto del azar o de una inteligencia y causa primera.
Sin duda alguna, atreverse a escribir sobre el concepto de Dios, o lo que entendemos por ello, puede ser entendido por algunos como una frivolidad, pues parten de la base del agnosticismo, que les hace convencerse de la incapacidad de alcanzar algún conocimiento real sobre esta idea. Sobre esta toma de postura el gran filósofo y matemático autor del discurso del método, afirmaba:
“Creo que todos aquellos a quienes Dios ha dado uso de razón, están obligados a emplearla principalmente para tratar de conocerle y conocerse a sí mismos”.
René Descartes – Filósofo y matemático, s. XVII
Para otros, concretamente los ateos, es una pérdida de tiempo debatir, analizar o intentar perder un sólo segundo sobre algo que no existe. En la influencia del ateísmo en la sociedad ha influido notablemente la postura positivista y materialista del siglo XIX que ha llegado hasta finales del XX. A partir de aquí, los descubrimientos de la ciencia de vanguardia y los argumentos filosóficos, cosmológicos y metafísicos exponencialmente demostrados en lo que llevamos del siglo XXI han variado su rumbo notablemente, hasta el punto que hoy día la “fe atea” (*) se encuentra en retirada debido al ocaso del materialismo y a las pruebas y evidencias que apuntan a la existencia de un creador.
Existe un tercer grupo, algunas religiones principalmente, que pueden considerar como atrevimiento, soberbia o incluso herejía cuestionarse nada acerca de esta idea de un Ser Supremo, pues para ellos Dios es el innombrable, aquel que no se puede mencionar ni conocer, y por tanto hay que aceptar su realidad sí o sí, sin cuestionar ni el qué, ni el cómo, ni el cuándo ni el porqué de la existencia o no de Dios.
Hay otro grupo que acepta la idea de Dios únicamente como objeto de estudio, entre ellos incluimos a Filósofos, Teólogos e incluso Científicos que toman como base de sus investigaciones la existencia o inexistencia de una realidad superior que está detrás de los grandes misterios de la Vida que estos intentan desentrañar, misterios como el origen de la Vida o el Universo, la naturaleza de la Conciencia o de la Mente, etc. Este grupo se caracteriza por investigadores que no pretenden extraer de sus resultados ninguna consecuencia ética, moral, religiosa o filosófica que pueda ser aplicada al ser humano en su relación con ese Ser Supremo en el caso de que exista, tan sólo se acercan a las evidencias y los hechos que sugieren indefectiblemente una mente superior, un diseñador inteligente, una causa primera o un agente necesario que origina todo cuanto existe.
Por último, es multitudinario y mayoritario el grupo de personas de toda procedencia, de distintas creencias religiosas, de diferentes escuelas espiritualistas y de variadas doctrinas que no sólo aceptan la existencia de un Ser Superior como causa primera de todo lo que existe, sino que, como consecuencia de ello, sus vidas se ven afectadas por los principios y leyes ético morales que se desprenden de la consecuencia de la existencia de un Dios creador que las ha creado y que a su vez ha dado origen a la Vida y al Universo.
A pesar de todo, la idea de Dios, independientemente de cómo se conciba, tiene un aspecto relevante que centra el motivo de discusión principal: su existencia o no. En este sentido, la ciencia ortodoxa reconoce su incapacidad para afirmar tal cosa o la contraria. Sin embargo, últimamente nuevas perspectivas del paradigma científico abren nuevos campos de investigación para la demostración y evidencia de una “Realidad Superior” que es adimensional (fuera del espacio-tiempo) y que es el origen de todo aquello que somos capaces de percibir como realidad en este mundo físico.
Como un ejemplo de lo anterior podemos mencionar el “pensamiento sistémico”, integrado en la Teoría de Sistemas que nos ofrece una visualización de la realidad con la siguiente configuración:
Dios es la “inaprensible realidad” sin posibilidad de ser definido por el conocimiento humano, lo que nos lleva a una realidad inmutable e inalcanzable, un Suprasistema, del que se derivan los subsistemas que mencionamos a continuación: Vida, Filosofía Espírita, Espíritu, Defensa de la Vida (realidades que subyacen del suprasistema mayor o la verdad que los integra).
Ref.: Libro: “Pensamiento Sistémico y Espiritismo” de João Passos Gonçalves
Esta circunstancia, una realidad superior inaprensible (Dios), obliga a replantear muchas cuestiones que hasta ahora permanecían acalladas por el materialismo y positivismo científico que sólo admite la materia como única realidad del universo y lo que podemos percibir como la única realidad.
Hace ya bastantes décadas que el positivismo está en entredicho; concretamente disciplinas científicas como la física, la biología molecular, la epigenética, así como la filosofía y la psicología transpersonal, y otras muchas como las llamadas ciencias de la complejidad (Teoría de Sistemas, Holismo, etc.), están poniendo en cuestión la naturaleza del universo materialista, la función del ser humano y su relación con la existencia de una Mente Superior que es el origen de los procesos intelectuales y de conciencia que se ven reflejados como efecto en la naturaleza humana.
Dios proporcionará “suficiente luz para los que quieran ver” y “permitirá suficiente oscuridad para los que no quieran ver”.
Blais Pascal – Matemático y filósofo – S. XVII
El planteamiento materialista situaba la “carga de la prueba” en aquellos que creían en la existencia de este Ser Superior invitándoles a probar su existencia. Ahora el planteamiento ha cambiado de bando; son los nuevos descubrimientos y el avance de la ciencia los que están situando la “carga de la prueba” en aquellos que niegan la existencia de una Mente Superior o Realidad que es el origen y causa de todo lo que existe. Debido a los grandes descubrimientos y avances de la ciencia de vanguardia que apuntan a la existencia de un Creador, son ahora ellos, los materialistas que no aceptan esta hipótesis, los encargados de demostrar que Dios no existe, y como es obvio, no desean ni quieren entrar a ese debate que ya saben perdido de antemano, pues se sienten superados por el mismo al no poder aportar argumentos lógicos o pruebas irrebatibles que defiendan su posición.
Estamos en tiempos de profundos cambios. Uno de ellos y no menos importante, es el cambio de paradigma en la ciencia convencional. El reduccionismo materialista y su exclusivismo están en entredicho. La mente no es materia, la conciencia no se sabe de dónde procede, el universo no es esa máquina material que nos habían presentado desde el siglo XVI derivada del mecanicismo cartesiano. La realidad es energía, que tiene una de sus manifestaciones en la materia (energía atómicamente agrupada). El átomo indivisible (paradigma de la materia) en otro tiempo, es hoy más divisible que nunca y en su estructura íntima ya no hay materia sino energía en vibración.
“La cuestión es el asunto del origen. ¿Cómo llegamos aquí? La ciencia NO sabe cómo surgió la vida y ni siquiera tiene una hipótesis plausible”
Dr. Douglas Axe – Biólogo Molecular
El origen de la vida es sin duda un punto oscuro a lo largo de la historia de la ciencia y lo sigue siendo hoy. A través de profundizar en ello encontraremos explicaciones plausibles que nos acercarán a las hipótesis que sugieren la existencia de un diseñador o creador inteligente que lo produce. Los científicos honestos en este aspecto reconocen su absoluta ignorancia, lo que desafía rotundamente los postulados del ateísmo.
“Bajo la hipótesis de una Mente Universal, la Conciencia es lo que crea toda la realidad. La Mente colectiva influencia el despliegue de la realidad a través del libre albedrío de los seres humanos”.
Dr. Eben Alexander, Neurocirujano, libro: “La Conciencia Infinita”
El “problema duro de la conciencia” que los científicos actuales admiten es otro punto de referencia a la hora de explicar el origen de la misma y su procedencia, pues como bien sabemos, en filosofía se puede ir desde el efecto a la causa, probando mediante argumentos perfectamente justificados aquello que mediante el método científico es inaprensible, pero no por ello deja de ser perfectamente real, demostrado y cierto.
En el origen de la conciencia humana deberíamos encontrar las características que la definen. De ahí que actualmente ya se admite por muchos especialistas que la conciencia y la mente no son epifenómenos del cerebro sino algo totalmente independiente del mismo, aunque sean capaces de interactuar con él y manifestarse por su intermedio. Conocer el origen de estas capacidades humanas a través de la realidad subjetiva que cada una de ellas produce en el ser individual que somos, nos acerca a Dios, o en su caso si ustedes quieren, a una Conciencia o Mente Universal de la que procede como efecto la conciencia y mente humana a su imagen y semejanza.
Alguien puede preguntarse, ¿qué tiene esto que ver con el concepto de Dios? Mucho y todo. El concepto del universo ha cambiado, y el de la materia y el origen de la vida también; es preciso replantear nuevamente el debate.
“Dios es verdad. No hay incompatibilidad entre ciencia y religión. Ambas buscan la misma verdad. La ciencia muestra que Dios existe”.
Derek Barton – Nobel de Química 1969
Como la filosofía va siempre por delante de la Ciencia, y a fin de introducir la primera cuestión, recojo aquí la frase de uno de los más grandes filósofos de todos los tiempos; el prusiano Imanuel Kant afirmaba: “Es absolutamente necesario persuadirse de la existencia de Dios; pero no es necesario demostrar que Dios existe”. Completando la reflexión, si Kant viviera hoy añadiría a su frase lo siguiente: “no obstante, si la ciencia demuestra su existencia confirmaría la necesidad de Dios para el hombre”.
Uno de los más importantes filósofos de las últimas décadas, de formación y convicción atea durante más de seis décadas, Anthony Flew, presentó su última obra titulada “Dios Existe” en el año 2004, creando un verdadero terremoto ideológico en las filas de los científicos y ateos materialistas que lo tenían como referente. Considerado “el filósofo del ateísmo”, abandonó su militancia y se convenció de la existencia de Dios siguiendo argumentos racionales e interpretando los descubrimientos de esa ciencia de vanguardia de la que hablábamos en líneas anteriores.
“Podría ser que nadie esté tan sorprendido como yo de que mi exploración de lo divino después de tantos años haya cambiado desde la negación hasta el descubrimiento… No, no oí ninguna voz. Fue la evidencia misma la que me llevó a esta conclusión”.
Prof. Anthony Flew – Filósofo, líder del ateísmo durante 60 años hasta el 2004, en que aceptó y pasó a creer en Dios.
Como vemos, la idea de Dios está cada vez más presente y de actualidad que nunca, por mucho que la propaganda materialista y la ideología que la sustenta sigan intentando marcar los rumbos de la ciencia y el adoctrinamiento hacia una visión exclusivamente materialista de la realidad. Una visión que cada día que pasa se ve refutada con mayor fuerza por los descubrimientos en distintas áreas de la ciencia de vanguardia y que cada vez muchos investigadores aceptan, mientras otros callan y pretenden que el tiempo y el silencio de sus opiniones contrarias sean capaces de triunfar en un futuro.
Y por último, los capítulos que vendrán a continuación en esta sección pondrán también de relieve las cuestiones más relevantes que tienen que ver con la presencia de Dios en nuestras vidas.
Además, en la construcción de este edificio, que pretende ayudar a desvelar el enigma que supone la existencia de Dios, necesitamos una base filosófica que lo sustente y justifique mediante argumentos racionales, y otra de orden científico que la sugiera y aporte las evidencias.
La primera no es preciso inventarla, pues ya existe desde hace más de un siglo y se concreta en la Filosofía Espírita de Allán Kardec, también denominada como “espiritualismo moderno” por el filósofo León Denis. Y en cuanto a la segunda, tenemos por un lado los cimientos sólidos de los descubrimientos de la ciencia de vanguardia en las tres últimas décadas, y por otro, el carácter del método científico basado en la observación y la experimentación que presenta la ciencia espírita, perfectamente alineada con el cambio y las investigaciones filosófico-científicas que se presentan en estos inicios del siglo XXI.
“El Espiritismo, marchando con el progreso nunca se desbordará, pues si la ciencia le demuestra estar errado sobre un punto, se modificará sobre ese punto, y si una nueva verdad se revelara, la aceptaría”. Allán Kardec
Presentación: «Desvelando el enigma» por: Antonio Lledó Flor
2025, Amor, Paz y Caridad
“No existe ningún conflicto entre ser un científico riguroso y una persona que cree en un Dios que tiene un interés personal en cada uno de nosotros”.
Dr. Francis Collins, Director del Proyecto Genoma Humano
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(*) Así denominamos a la postura dogmática y acientífica de “los nuevos ateos” que iremos mencionando y viendo a lo largo de este trabajo y que ha tomado postura ideológica olvidando las bases principales del método científico.






