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LA MEMORIA

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La memoria
Bezerra de Menezes

Es la memoria un precioso atributo concedido por Dios a sus hijos, tanto encarnados como desencarnados, pues como todos sabemos, nada se pierde al desencarnar; sin embargo, podríamos decir que la memoria posee cierto libre albedrío, ya que con frecuencia juega con nosotros: a veces se esconde cuando más la necesitamos; a veces se empeña en mantener vivo un recuerdo que quisiéramos olvidar. Se vuelve caótica cuando toda una avalancha de imágenes que quedaron guardadas en ella se afanan por aflorar todas a la vez… Y lo más común es que guarda celosamente los recuerdos del pasado más remoto, haciéndolos patentes con toda nitidez en el presente; en cambio, parece darle igual borrar de sí todo ese presente.

He comenzado esta narración a cuenta de, precisamente, esto último que he apuntado, y que en mí hace ya algún tiempo se viene produciendo.

Cuando comencé a relatar las experiencias de mi pasado espiritista en esta querida revista, afirmé que iría contando todo aquello que fuera aflorando a mi memoria, y así lo he venido haciendo; y aquí entra la caprichosa memoria, ha bastado una vieja fotografía del hermano Bezerra de Menezes para hacerla saltar y verme de nuevo recibiendo lecciones de nuestros hermanos de la otra orilla, en aquellos tiempos en los que dependíamos exclusivamente de ellos para ir conociendo la nueva doctrina.

Aquel día, el hermano que tuvo la gentileza de venir a ilustrarnos, nos habló del fanatismo. Todo comenzó cuando un compañero, dando su opinión acerca de las imágenes, afirmó que jamás un espiritista debería llevar consigo ninguna imagen que representara a una virgen o un santo, y por supuesto, jamás colgarían en las paredes de un centro espírita, pues cualquiera podría pensar estar en una iglesia… 

Cada uno de los seis compañeros que formábamos el grupo fue dando su opinión al respecto (todos menos yo, evidentemente…, quince años…). No hubo controversia porque don Julio dijo que ese tema sería consultado a los espíritus (no olvidemos que ese era el acuerdo que teníamos con ellos).

Cuando fue llegado el día de reunión, don Julio hizo la pregunta:

–Hermano. Hace unos días tuvimos un cambio de opiniones acerca de las imágenes que representan a hermanos que fueron seres encarnados y hoy espíritus esclarecidos. ¿Realmente va en detrimento de la Doctrina y de los espiritistas el hecho de honrar la memoria de esos hermanos mostrando su imagen en una fotografía? ¿Podemos realmente sentirnos como estar en una iglesia por el hecho de exhibir una imagen que represente al Maestro o a la Madre María…? ¿Puedes darnos luz en esta nueva materia?

El hermano no se demoró en intervenir:

–Voy a contestar gustoso a vuestras preguntas. Queridos hermanos: jamás un espiritista debe caminar por sendas que conduzcan al fanatismo. Toda cuestión, toda razón que en sí misma es absolutamente natural, llevada al extremismo, se vuelve fanática, y todo fanatismo es peligroso, y, por tanto, no es aprobada por el espiritismo. El hecho de poner en una pared un cuadro, como vosotros denomináis, que representa uno de los rostros con que es conocido nuestro Maestro, o el rostro de nuestra Madre María (recordemos que algunos de esos rostros han sido tomados psicográficamente), ese hecho, repito, no tiene por qué hacernos sentir estar en una iglesia. Si alguno se siente así no es el problema, es su problema. Que cada uno de vosotros saque sus propias opiniones, pero cuidaos de no caer en fanatismos.   

»Amados hermanos, espero haber respondido con claridad a vuestras preguntas, habida cuenta de que no os mueve la curiosidad, sino unos fuertes deseos de aprender. Gracias por escucharme y que Dios os bendiga a todos.

¿Memoria caprichosa? ¡Sí! Hace unos días luchaba denodadamente por recordar el nombre de un actor de teatro al que admiro, y que por ventura aún está entre nosotros; y tuve que indagar en Internet, pues fui incapaz de recordarlo…, y como habéis podido comprobar, han aflorado a mi mente recuerdos del año 1945 del siglo pasado.

La memoria por: Mª Luisa Escrich

(Guardamar, 13 de febrero de 2025) 

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