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ORIENTACIONES

Cuando tus manos se abran
para darte a los demás,
no cierres el corazón
a quienes te quieran mal.

No les vuelvas las espaldas
ni avives de su rencor
el fuego que les devora
y envenena el corazón.

Al ciego de nacimiento,
al que más luz necesita,
no se le puede alumbrar
esquivando la mejilla.

Haciéndose indiferente
a sus íntimos problemas,
pues su caso necesita
mayor esfuerzo y paciencia.

Es preciso darse al Bien
sin volver la vista atrás,
sabiendo amar y servir
y a los demás perdonar.

Porque si amar es humano
el perdonar es divino,
lo que más eleva al hombre
por encima de sí mismo.

Lo que más le dignifica
ante los ojos de Dios,
y le permite alcanzar
del mal la superación.

Sin perdonar no es posible
amar con sinceridad,
predicar el Evangelio,
ser útil a los demás.

Alcanzar la plenitud
del amor por el amor,
reconocer nuestras faltas
ni alcanzar la Perfección.

La medicina del alma,
el correctivo del mal,
consiste en vencer el odio
y al prójimo perdonar.

No retardes tu progreso,
hombre de paz y de bien,
de los que te quieran mal
rebajándote al nivel.

No le esquives la mejilla
cuando te quieran besar,
para entregarte al dolor
y al sufrimiento moral.

Los ciegos de nacimiento,
los que más luz necesitan,
son los que más nos apremian
y a darles luz nos obligan.

Olvidarlo no es posible,
y tengámoslo presente
cuando el mal nos sale al paso
y apartar del Bien pretende.

Recordemos de Jesús
las divinas enseñanzas,
pidiendo perdón al Padre
para el mal y la ignorancia.

Pues son los males mayores
que sufren la Humanidad,
que la apartan del Amor
y le impiden progresar.

Orientaciones por: José Martínez

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