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LA FÍSICA DE DIOS

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CONCIENCIA

Como físico, creo que la física cuántica certifica por sí sola la existencia de Dios.”

Dr. Amit Goswami – Físico Cuántico

Desde que Albert Einstein formuló sus descubrimientos sobre las leyes de la física mediante la Teoría de la Relatividad, la importancia de la velocidad de la luz y el concepto del tiempo como una dimensión más, toda la metodología de estudio de la física modificó sus planteamientos y nada volvió a ser igual. Toda la concepción física del mundo se transformó al contrario de lo que era, revelando la inconsistencia de la materia, su permeabilidad, la existencia de la antimateria, la probabilidad de las nuevas dimensiones, etc. Tanto es así que el propio Einstein exclamó:

«El materialismo murió asfixiado por falta de materia»

Pero no debemos olvidar que en un principio el propio Einstein se resistía a aceptar nuevas evidencias de la física como la de un universo dinámico, en expansión y no estático, o la propia teoría del “Átomo Primigenio” (Big Bang) de George Lamêitre. Fueron las evidencias y demostraciones de otros como Alexander Feynman, Lameître o Gödel los que le hicieron modificar sus planteamientos aceptando sin dudar sus propias equivocaciones.

La famosa frase pronunciada por Einstein acerca de la comprensión del Universo por parte de la inteligencia humana no hizo más que expresar su admiración por esa fuerza o espíritu superior que, según él, se encontraba dando origen a todas las leyes y fuerzas de la naturaleza. Y siguiendo en esa línea, el 24 de enero de 1936 afirmó sin ambages:

“Todo aquel que tiene un compromiso serio con la Ciencia se acaba convenciendo de que un espíritu se manifiesta en las leyes del Universo. Un espíritu inmensamente superior al del hombre, frente al cual, con todos nuestros modestos poderes, debemos ser humildes”

Antes, durante y después del gran físico alemán, multitud de físicos tenían diferentes posturas agnósticas, ateas, teístas o deístas acerca del origen de las leyes físicas que gobiernan el mundo atómico. Con la aparición de la física cuántica iniciada por Max Planck y continuada por grandes mentes como Schrödinger, Bohr, Heissenberg, Wheeler o el propio Einstein, el universo de las partículas elementales, sus interacciones y las leyes que lo gobiernan quedó de manifiesto mediante los axiomas y ecuaciones matemáticas y las prospecciones de la física cuántica que paulatinamente fueron confirmadas mediante las evidencias experimentales de la ciencia. Hoy tenemos las evidencias empíricas mediante el colisionador de hadrones en Suiza y otras instalaciones similares en USA, que confirman la física de partículas.

El mundo científico se asomaba a un nuevo universo totalmente desconocido que generó no pocos debates e intensas deliberaciones para intentar conciliar las leyes físicas que rigen el mundo de lo macro (Tiempo,  Espacio, Velocidad de la luz, Relatividad, etc.) con el mundo de lo micro (la física de partículas).

Y precisamente a la integración de estas dos áreas de la física dedicó sus últimos años Einstein en la búsqueda de una ley capaz de integrar ambas realidades de la materia y la energía. No pudo conseguirlo y hasta hoy mismo tenemos nuevas teorías que buscan eso mismo, entre ellas la famosa teoría M o teoría de cuerdas, avalada por físicos actuales como Zukav, Goswami, Kaku o Fritjof Capra.

Es interesante explicar brevemente en qué consiste esta teoría de cuerdas: señala la existencia de varios reinos inmateriales, no locales y bidimensionales de energía de alta frecuencia, en los que existe nuestro universo físico tridimensional, creados y sostenidos por una Conciencia Inteligente Infinita.

“No es posible formular las leyes de la física cuántica de forma coherente sin hacer referencia a la conciencia”

Eugene Wigner , Nobel de Física

La pregunta que nos hacemos ante esta definición sería la siguiente: ¿Qué es una Conciencia Inteligente e Infinita? ¿De dónde surge?. La creación empieza con el pensamiento. Las leyes inteligentes de Dios se conciben en su Mente antes de que se desplieguen en el cosmos mediante el Big Bang, dando lugar a la aparición del universo físico y a continuación originando el nacimiento de la vida.

“Uno se convierte todo en Mente, la Mente Una de Dios, en la que existen todo conocimiento, todo poder y toda presencia”

Walter Rusell, Escritor, Músico, Filósofo y Místico

Los sabios de la antigüedad respondieron a esa pregunta de manera incontrovertible. Para ellos esta conciencia infinita es conocible, inteligente y consciente, y también nosotros mismos podemos experimentar esta conciencia porque somos indisolublemente uno con ella. A ello se refiere el Bhagavad Guita cuando afirma: “Atman es Brahman”; y también Jesús cuando dice: “Yo y mi padre somos uno”.

Se trata de la conexión del alma inmortal con su creador, Dios, y representa la experiencia trascendente de la unicidad que multitud de místicos de oriente (gurus, yoguis, monjes tibetanos, etc.) y occidente (Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Antonio Abad, etc.) han confirmado y vivido repetidamente.

“En la oración de unión, el alma está completamente despierta para Dios, pero completamente dormida para las cosas de este mundo y para ella misma”.

Teresa de Ávila. Mística, Fundadora de Orden Religiosa

Las investigaciones de la ciencia de vanguardia dentro de la física nos revelan la confirmación de este universo invisible formado por ese campo cuántico de energía, también llamado “conciencia no local”, que viene a ser la conciencia cósmica universal de Dios, en la que todos nos encontramos y mediante la cual vivimos y somos.

La extraordinaria grandeza es la capacidad de poder comprender el universo y las leyes que lo gobiernan, tanto las físicas como las espirituales, como pequeñas conciencias individuales que somos, surgidas de la conciencia cósmica universal, la cual nos ha dotado de la inteligencia necesaria para que por nosotros mismos vayamos descubriendo nuestro origen, el presente que nos ocupa y el futuro que nos aguarda.

Si formamos parte de este universo material, también vivimos en otro universo de energía que interpenetra todos los puntos del universo físico. Como afirma el Dr. Heinz Pages, director de la Academia de Ciencias de Nueva York:

“El mundo visible es la organización invisible de la energía”

Nuestro cuerpo físico viene sustentado por un cuerpo energético bidimensional que recibe diversos nombres: cuerpo astral, cuerpo espiritual, periespíritu, etc., y la muerte solo supone el paso de la conciencia física a la conciencia más completa de este cuerpo energético que nos acompaña después de la muerte.

“El cuerpo muere, pero el campo cuántico espiritual continúa. De esta forma, soy inmortal”.

Dr. Hans-Peter Dürr- Director del Instituto de Física Max Planck

Si nuestra conciencia, que espiritualmente identificamos con el alma inmortal, es capaz de conectar con esa conciencia universal después del abandono del cuerpo físico, no es por casualidad sino porque las leyes y constantes universales que rigen en el universo para la materia y la energía así lo estipulan.

Si el alma es energía purísima cuyo origen es la conciencia universal de Dios, cuando retornamos al plano del espíritu, liberados de la reducción que la materia física nos impone con un cuerpo de varios trillones de células, podemos entrar en contacto con la esencia de la que partimos y que nos dió origen, vida y existencia propia.

La física que Dios ha establecido en el universo presenta la evidencia de la energía superior de la conciencia que todo lo abarca, de donde todo surge, y que con un excepcional grado de suprema inteligencia ha permitido la vida y nuestra propia existencia mediante un grado superior de equilibrio, perfección y orden que aleja cualquier sugerencia derivada del azar o la casualidad.

Todo se articula, se transforma y se entrelaza en el universo; nada se pierde. Y la voluntad de una Mente Superior ha organizado las leyes de la física en sus constantes principales con tal precisión y perfección que la conciencia humana no es más que el puente inevitable que, partiendo de Dios, puede llevarnos a conocerle y alabarle por la sublime planificación y Obra de Amor que es, al fin y a la postre, el sentido y propósito de la vida y el universo.

La física de Dios por: Antonio Lledó Flor

2026 © Amor, Paz y Caridad

“He llegado a la conclusión de que estamos en un mundo hecho por una inteligencia. Es evidente que existimos en un plan que se rige por reglas establecidas y configuradas por una inteligencia universal y no por el azar”.

Dr. Michio Kaku, físico, teórico de cuerdas

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