INTUICIÓN, INTELIGENCIA E INSTINTO

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Intuición, inteligencia e instinto

“Todos los actos mecánicos son instintivos. El acto que denota reflexión y combinación es inteligente. Uno es libre, el otro no lo es”.

Todo en el universo cambia, se transforma y evoluciona. Esta premisa está más que demostrada en lo que respeta a la materia y la energía, elementos que constituyen la realidad que podemos comprender y experimentar.

En lo referente a la psique humana ocurre otro tanto: la mente, así como la conciencia, están en permanente transformación, pues son fuerzas e instrumentos al servicio del alma inmortal que representa la individualidad de todo ser pensante.

En ese desarrollo de la mente y la conciencia está muy presente el proceso evolutivo antropo-socio-psicológico del ser humano. Y uno de los aspectos más fundamentales de este proceso tiene que ver con las distintas fases que el alma experimenta desde sus inicios (sencilla e ignorante) hasta las etapas más elevadas de su conciencia (perfección relativa) después de milenios de experiencias y aprendizaje que quedan guardadas en su interior.

Del “átomo al ángel” reza un aforismo, tan sencillo como cierto. El principio espiritual que se inicia junto a la materia va evolucionando hasta alcanzar las metas más altas del psiquismo animalizado para posteriormente alcanzar el grado de “humanidad” al convertirse en un espíritu con conciencia propia y capacidad de elección (libre albedrío). A partir de este momento, se ponen en marcha las capacidades más elevadas del ser inmortal que, todavía latentes en la conciencia, deberán desarrollarse para alcanzar los estados perfectibles que nos esperan junto a la dicha y la felicidad que nos están esperando como herederos de Dios.

Este proceso se ve acompañado de las herencias primigenias de todo ser, algunas enraizadas en la etapa animal previa antes de la etapa hominal posterior. Pero esto no es otra cosa que el principio general y básico de toda la creación, donde todo se encadena hacia formas más perfectas y bellas, donde todo está planificado para la armonía, el orden, el equilibrio y las finalidades que Dios otorgó a su creación.

Heredamos el instinto de nuestra etapa animal y vamos desarrollando la inteligencia en la nueva etapa hominal hasta alcanzar el estadio posterior que ya está llegando y que constituye el predominio de la intuición sobre la inteligencia y el instinto. Analicemos algunos aspectos de estas tres etapas de la psique humana, estableciendo como premisa que todas ellas seguirán formando parte de nuestro acervo y herencia individual, aunque en distinto grado de importancia en función de cuál sea nuestro grado de adelanto espiritual. Es decir, el instinto no desaparece por mucho que estemos adelantados, como tampoco la inteligencia puede ser sustituida por la intuición. Los tres forman parte de nuestra alma y esta última se deja guiar por ellos en función de las circunstancias y su progreso moral.

Establecer algunas diferencias entre ellos puede ser útil para comprender este proceso evolutivo de la mente y la conciencia humana. Vemos ahora una definición de los tres conceptos para entender mejor los mismos:

  • “El instinto es la fuerza oculta que impulsa a los seres orgánicos a actos espontáneos e involuntarios, con vistas a su conservación”
  • “La inteligencia se revela a través de los actos voluntarios, reflexivos, premeditados, combinados, según la oportunidad de las circunstancias”
  • “La intuición es un estado superior del alma que ha conquistado su elevación espiritual mediante el adelanto moral, lo que supone indudablemente la respuesta del espíritu directamente”. 

Al no poder extendernos mucho más, comprenderemos claramente la diferencia entre estos tres conceptos con las definiciones mencionadas.

Así como instinto e inteligencia perviven en nosotros en base a nuestra herencia espiritual y grado de progreso, son ambas exclusivamente procedentes de la parte psicosomática del ser, de su inconsciente, sus reflejos o hábitos condicionados, sus pautas de comportamiento, etc.; aunque en la base de las mismas podamos encontrar una fuerza uniforme e inmaterial que es el impulso que Dios concede a su creación para el avance constante. 

El instinto a veces se confunde con las pasiones. Nada tiene que ver lo uno con lo otro. Las pasiones nacen de las necesidades del cuerpo y dependen del organismo más que el instinto. Las pasiones son individuales mientras que el instinto produce efectos generales y uniformes.

La inteligencia es un atributo exclusivo del alma”.

Mientras tanto, la intuición es la “apertura del espíritu” en el campo de la materia, cuando el instinto apenas es residual y la inteligencia cede y se debilita con la aparición de la intuición que supone la guía más cierta, verdadera y firme de todo espíritu inmortal encarnado. 

Esta etapa de la intuición está ahora mismo en sus inicios. El progreso ético-moral de esta humanidad hacia el mundo de regeneración que se avecina supondrá la expansión definitiva del “hombre intuitivo”:

Aquel ser humano que, desterrando el mal de su conducta e intención, procurará alcanzar mayores niveles de adelanto y superación de sus imperfecciones dando curso a la aparición de una nueva conciencia “dirigida por la intuición”, lo que es lo mismo que afirmar que las grandes decisiones que su libre albedrío le permitirá tomar estarán permeabilizadas más por la intuición que por la inteligencia o el instinto. 

La intuición es una expresión de la “conciencia despierta”.

Los tres aspectos seguirán presentes en la psique humana, pero el primero de ellos, por ser la propia voz de su conciencia, o si queremos llamarlo así, la llamada de su espíritu, garantizará el éxito en la toma de decisiones y en las realizaciones que esa nueva humanidad que se aproxima requerirá de todo aquel que opte a formar parte de ella.

Basada en la fraternidad y el deseo de progreso en el bien, serán las percepciones y reflexiones del alma, dirigidas en primer lugar por la intuición y apoyándose en la inteligencia, las que guiarán a buen puerto a la sociedad hasta niveles de equilibrio, igualdad y armonía nunca antes vistos por el hombre en ninguna civilización pasada o presente.

Intuición, inteligencia e instinto por: Redacción

2024, Amor, Paz y Caridad

“El instinto es un guía seguro, siempre bueno. Después de cierto tiempo puede volverse inútil, pero nunca perjudicial. Se debilita con el predominio de la inteligencia”.

Allán Kardec, El Génesis, Cap. III 

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