Reflexiones

ESTAR DISPONIBLES

Uno de los aspectos más importantes en el desenvolvimiento y consolidación de un grupo espiritualista lo constituye la convivencia armónica y respetuosa entre todos sus componentes; por ello, vamos a tratar de profundizar en esa relación de unión, amistad y solidaridad que debe reinar dentro de un grupo espiritual, sea éste de la ideología que sea, pues los principios, ideas y experiencias que se comenten pueden ser válidos para todos sin excepción.

Queda sobradamente demostrado lo transcendental que supone consolidar en nuestra personalidad una serie de cualidades y valores, que nos permitan desenvolvernos correctamente en la vida y nos aseguren una relación agradable y afectuosa con las personas que nos rodean; entonces aun parece más evidente que dentro de un conjunto también sea muy importante que desarrollemos y fomentemos las mismas cualidades (u otras que gracias a la unión de intereses e ideales resultan más propicias que si no existiera esa sintonía).

En el círculo habitual de nuestra familia o incluso de antiguas amistades, mantenemos un determinado comportamiento que no nos supone casi esfuerzo alguno, estamos acostumbrados a darnos unos a otros un trato concreto y rara vez nos salimos de él; sin embargo, si contamos con conocimientos espirituales, conocemos que no debemos conformarnos con lo ya adquirido, hemos de ir a más, ofreciendo a las personas que nos rodean, empezando por las que nos son más cercanas, nuestro respeto y consideración, amén de esas atenciones y delicadezas que a todos nos agradan y nos hacen más llevadera y animosa nuestra estancia aquí en la tierra.

Así, cuando se nos plantea formar un grupo con otras personas que, como nosotros, mantienen unas mismas ideas espirituales, surge la necesidad del compromiso, del esfuerzo diario para limar asperezas, evitar roces y malentendidos, renunciar a nuestros gustos en favor de las necesidades y aspiraciones del conjunto, en fin se nos plantea la realidad de lo que predica nuestra ideología particular: practicar el altruismo y el amor fraterno, empezando precisamente por las personas del grupo.

Si el razonamiento anterior lo extrapolamos a la sociedad que nos rodea, veremos que existen muchas personas que aunque pertenecen a ideologías o filosofías espiritualistas no siempre llegan a establecer esa comunión de sentimientos (amistad, convivencia, unión fraterna…), con otras personas que como ellas profesan las mismas ideas. Resulta paradójico, pero es así, defender una doctrina particular no es sinónimo de practicarla al cien por cien, pues si así fuera otra sería nuestra sociedad y los valores humanos y morales regirían nuestras normas de comportamiento y conducta.

Lo anterior significa que no resulta tan sencillo como parece cambiar una sociedad de un día para otro, es necesario ir poco a poco desde la base, estableciendo metas que puedan ser factibles para después ir ampliándolas. Así, un primer paso es consolidar y vivir en el propio grupo o conjunto de personas que nos son afines en pensamientos y sentimientos, esos ideales de altruismo, solidaridad, fraternidad… que consideramos como válidos. Si dentro del grupo no somos capaces de convivir con todos, fomentando actitudes de bien, confianza y trabajo,“nuestro ideal podríamos decir que sirve de poco o de nada, y si no hemos sabido (o querido) ponerlo en práctica con nuestros propios compañeros, ¿qué ejemplo de actuación vamos a dar a nuestro alrededor?, ¿qué argumentos o fuerza moral tendremos cuando hablemos a otras personas de nuestra ideología y de lo positivo que resulta su puesta en práctica?

Para empezar es fundamental que nos esforcemos por observar los siguientes consejos:

  • Tener claridad de intenciones. Nuestras intenciones deben ser espirituales y bajo ningún pretexto cabe admitir hipocresías, doblez o intenciones ocultas que dificulten nuestra relación con los compañeros.

 

  • Estar dispuestos a trabajar, desarrollando y colaborando en cuantas actividades se determinen o necesiten.

 

  • Conocer nuestra realidad interior, pues la mayor lucha ha de ser contra nuestros propios gustos, deseos egoístas e imperfecciones del carácter, las cuales nos jugarán muy malas pasadas si no sabemos reconocerlas a tiempo allí donde surgen.

 

  • Fomentar la comunicación y el diálogo, aprendiendo a respetar las opiniones e ideas de los demás y a analizar todas las situaciones o circunstancias bajo un prisma espiritual.

 

  • Pasar el mayor tiempo posible en el grupo, pues gracias al contacto y a la convivencia se logra un grupo compacto, fuerte y unido en intenciones y sentimientos. Esto no significa fanatizarse ni pretender evadir nuestras obligaciones familiares y de trabajo, quiere decir que cuanto más convivamos (se necesita de una buena predisposición), contaremos con mayores facilidades para llegar a la consolidación del grupo. No caigamos en el error de pensar que con asistir es suficiente, es necesario que vivamos plenamente esos instantes y aportemos nuestros mejores sentimientos y cualidades a los demás.

Todas las recomendaciones anteriores pueden refundirse en una sola: disponibilidad. Si estamos disponibles ante las necesidades ajenas (en este caso del grupo y de cualquiera de sus componentes) encontraremos la forma de ayudar y de ser útiles. Podríamos decir que es la primera cualidad que debiéramos cultivar pues ésta pone en juego a nuestra voluntad, nuestras capacidades de entrega y solidaridad también se ponen en evidencia y por tanto evitamos caer en el egoísmo y la comodidad. Aun más, nos ayuda a escuchar los consejos de los demás sin rebeldías ni rechazos, agradeciéndoles sinceramente su apoyo y procurando enmendar y corregir los errores cometidos.

Debemos ser constantes y voluntariosos y si de verdad nos interesa formar parte de un grupo espiritual hemos de comprometernos a estar día a día luchando por lo que creemos. Si así lo hacemos no tardaremos en recibir grandes satisfacciones en nuestro interior al comprobar que el grupo va funcionando cada vez mejor y en él se respiran esos elevados sentimientos de amistad y unión entre todos.

Estar disponibles por: F.M.B.

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