ESPERANZA Y PACIENCIA

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Esperanza y paciencia

Esperanza y paciencia

Todas las experiencias, tanto del pasado como las que vamos adquiriendo durante nuestra existencia, nos dan la oportunidad de averiguar si esas experiencias nos han servido para nuestro desarrollo, tanto espiritual como material. Todos los acontecimientos que vamos «sufriendo» a través de los años, todos, tienen sus características; unos ponen a prueba la comprensión, la tolerancia, el respeto y consideración, la esperanza, la paciencia… y todo va forjando nuestra evolución.
He compartido con vosotros, lectores de la revista Amor, Paz y Caridad, prácticamente todas las experiencias adquiridas en lo referente al tema de la doctrina, en cuanto a los espíritus, y lo que de ellos aprendí. Recordaré, pues, una de las que mayor huella dejaron en mí; me refiero a la primera y única comunicación con el espíritu de mi papá, allá por el año 1944, cinco desde su desencarnación. La lección que recibí jamás la olvidaré; como conté en su momento, unos años más tarde solicité a los hermanos la oportunidad de tener una nueva comunicación con él, y si recordáis, la respuesta fue, más o menos, esta:
Hermanita, este hermano por el que clamas tiene misiones más importantes que cumplir; no lo olvides. No obstante, tengo un mensaje suyo para ti…
No voy a reproducir el mensaje, que no vine al caso, pero aquella respuesta constituyó una experiencia que puso a prueba esa preciosa virtud que, las más de las veces, perdemos: la Paciencia.
Han pasado muchos años de paciente espera, soñando que un día y en algún momento mis deseos se cumplieran; pero eso jamás sucedió, y por ello, esa experiencia me ha dado la oportunidad de averiguar hasta qué punto he sido capaz de perseverar en la paciencia. Como digo, han pasado muchos años, y a lo largo de todos ellos se han ido sucediendo variados acontecimientos que han puesto a prueba nuestra paciencia, y como ya apunté, se nos escapa, pero que es imprescindible para nuestro crecimiento espiritual… La pérdida de la paciencia nos puede conducir a situaciones extremas; y tampoco podemos olvidar que la Paciencia va íntimamente ligada a la Esperanza, y que ambas nos llevan a una incondicional confianza en Dios.
En cuanto a nuestros deseos de comunicarnos con nuestros seres queridos, que por la misericordia de Dios se nos ha hecho posible, debemos mostrarnos aun más pacientes; sabemos que ellos se manifiestan cuando es útil, oportuno y necesario, y jamás por nuestra curiosidad o capricho.
Sí, he sido paciente, y mi paciencia ha tenido recompensa. Mamá desencarnó en el año 1968, y desde entonces jamás solicité una comunicación con ella; quizá por eso, como digo, tuve premio… en 2017 fue autorizada a manifestarse; autorizada a hacerme una promesa; una promesa que, si hubiese en mí tan solo un adarme de miedo a eso que la mayoría llama muerte, se desvanecería como la niebla:
Hija mía: Nada temas, cuando llegue el momento estaré esperándote y vendré la primera a abrazarte. Sabes que en multitud de ocasiones, durante tantos años, cada vez que en tus oraciones has precisado mi ayuda, me has notado a tu lado… Persevera en el camino elegido…
Si mi Paciencia ha sido recompensada, lo ha sido, sin duda, porque nunca perdí la Esperanza.
Todo esto me trae a la memoria el hermoso poema que escribió la excelsa médium del Maestro, Teresa de Jesús:

Nada te turbe
Nada te espante
Todo se pasa
Dios no se muda
La Paciencia todo lo alcanza
Quien a Dios tiene, nada le falta
Solo Dios basta

Esperanza y paciencia por: María Luisa Escrich

Guardamar, 31 de enero de 2022

 

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