“Las armas mejor adaptadas a la vejez son la cultura y el ejercicio activo de las virtudes. La cosecha que producen es maravillosa, nunca fallan, porque la conciencia de una vida bien empleada y el recuerdo de muchas acciones virtuosas son sumamente deliciosos”.
Marco Catón en diálogo con Publio C. Escipión y Lelio.
Obra: “De Senectute”. Cicerón, Filósofo y Político romano, s. I a.C.
Atendiendo al concepto de la vejez de sabios de la antigüedad como Cicerón en la frase de arriba en su obra sobre la senectud, comprendemos cuán diferente puede ser el concepto que tenemos sobre la vejez hoy en día.
Actualmente la vejez suele asociarse con la última etapa fisiológica de la vida. Y la pérdida de facultades físicas es lo que estigmatiza la vejez hoy día, donde la salud y la fortaleza física son fundamentales para el éxito social. El “culto al cuerpo” es una percepción extendida en la sociedad y lleva a situaciones equivocadas por parte de una parte de la sociedad.
Tanto es así que, con el paso del tiempo, ese estigma ha dado lugar a una forma de discriminación social por cuestión de edad que afecta a muchas personas y que ha sido acuñada como “edadismo”. Por eso es tan importante una reflexión serena y objetiva sobre la posición, los inconvenientes y ventajas del envejecimiento bajo un prisma integral que no contemple únicamente las modas actuales o tendencias sociales.
Biólogos y genetistas coinciden en la existencia de una “programación genética” que enmarca muchas de las variables de la vida de cada persona, y una de las más importantes es “el consumo de energía que requiere un organismo” para mantenerse vivo. De hecho, entre las investigaciones más importantes que se realizan en todo el mundo en distintos laboratorios y universidades destacan aquellas que tienen que ver con el retraso del envejecimiento celular. En biología molecular tiene una especial relevancia descubrir mecanismos moleculares que nos ayuden a “retrasar la vejez” o al menos sobrellevarla en buen estado de salud.
Desde un punto de vista espiritual, esa programación genética está condicionada y supeditada a una “programación mayor” que planifica el alma humana antes de encarnar en la Tierra con un cuerpo físico. Esta programación a la que aludimos está aceptada y perfectamente diseñada antes de reencarnar. Y comienza a ejecutarse desde el momento de la concepción en el que la unión de los dos gametos (esperma y óvulo) conforma la primera célula o cigoto de lo que será el embrión humano.
Esta ejecución se realiza mediante el M.O.B. (Modelo organizador biológico) que une al espíritu que va a reencarnar con la primera célula que se forma en el útero materno. Este MOB es un cuerpo intermedio, semimaterial, moldeable, plástico, que permite la información bidireccional entre el espíritu y el cuerpo físico, y se le denomina como “periespíritu”, o en otras acepciones “cuerpo astral”. Este organizador biológico va a imprimir en los genes las características de la nueva vida que comienza, así como determinadas condiciones biológicas y fisiológicas que condicionarán la forma del niño, su sexo, sus tendencias acordes a la herencia biológica que porta, etc.
“La duración máxima de la vida de un organismo está codificada en sus genes. Estos se expresan en función de una programación de forma que el envejecimiento se desencadena de forma espontánea e inexorable”.
Dr. Alejandro Navarro, Libro: Ciencia de la inmortalidad
Y una de las más importantes condiciones biológicas que vendrán estipuladas será el nivel de energía o de “fluido vital” que cada cuerpo tendrá para su consumo, confirmando la frase que antecede. Esto determinará indudablemente la edad y el envejecimiento prematuro o no del aparato celular (senescencia celular), con lo que estará condicionando en cierta manera el tiempo en que el aparato biológico (cuerpo físico) debe permanecer incólume hasta que comience su deterioro orgánico y con ello el envejecimiento.
Evidentemente, los malos usos o hábitos perniciosos adquiridos a lo largo de la vida, una actitud mental intoxicada por pensamientos contrarios al equilibrio y la salud o una emoción descontrolada y tóxica (sentimientos de odio, envidia, venganza, rencores, etc.) conspiran en el consumo acelerado de la energía disponible, acelerando procesos de deterioro celular y anticipando el envejecimiento y la muerte.
Las casualidades no existen y la planificación del alma es determinante en el proceso del envejecimiento, pues toda ella está supeditada a los objetivos de progreso, expiaciones y pruebas que el espíritu reencarnado debe enfrentar para seguir progresando, superando sus imperfecciones y evolucionando en la trayectoria inmortal que le compete realizar.
“El envejecimiento está codificado en el ADN”
Dr. Alejandro Navarro, libro: Ciencia de la inmortalidad
Retornando a las reflexiones que nos van a permitir entender mejor la vejez e incluso valorar sus posibles beneficios en vez de los inconvenientes, hemos de convenir que la naturaleza no permite nada al azar, todo obedece a leyes.
En relación a los inconvenientes que presenta la vejez mencionaremos alguno de ellos invocados por Cicerón por boca de Catón en su obra “De Senectute”, así como las reflexiones y el enfoque que convierten esos inconvenientes en ventajas.
En primer lugar, la vejez nos retira de la vida profesional activa. Sin embargo, como objeción a esto podríamos argumentar: ¿No existen profesiones que se dirigen mediante la inteligencia independientemente de la debilidad del cuerpo?
En segundo lugar, la vejez debilita el cuerpo físico, esto es innegable, la clave está en no echar de menos la fuerza corporal de cuando se es joven. Debemos, pues, usar lo que tenemos, y hagamos lo que hagamos, hacerlo con todas nuestras fuerzas. Por otra parte, el ejercicio activo y la templanza preservan en la vejez parte de la antigua fuerza. No olvidemos que muchas veces, las debilidades de las fuerzas corporales en la vejez se deben a los vicios de una juventud disoluta que desgasta el cuerpo y llega a la última etapa de la vida notablemente deteriorado.
Otro argumento que se usa para denostar y rechazar la vejez es que esta etapa nos priva de casi todos los placeres físicos.
“No hay maldición más mortífera que el placer sensual; es una fuente de traiciones, revoluciones, etc. No hay crimen, ni acto malo, al que el apetito por los placeres sensuales no nos impulse provocados por las seducciones del placer y solo por ellas”.
Arquitas de Tarento – Filósofo
Cuando somos esclavos del apetito sensual y la concupiscencia no hay ni autocontrol ni virtud. De aquí que la vejez nos hace un favor inmenso al privarnos de la inclinación hacia el mal, porque el placer obstaculiza el pensamiento, es enemigo de la razón y ciega los ojos de la mente. Afirma Catón en la obra mencionada arriba: “Estoy agradecido a la vejez, que ha aumentado mi avidez por la conversación, mientras que me ha quitado la avidez de comer y beber”.
Como podemos observar, ya desde antiguo el tema del envejecimiento ha ocupado las reflexiones y argumentos de muchos sabios, y es preceptivo hablar de ello porque en los momentos actuales tenemos una “lacra social” llamada “edadismo” en la que se desprecia la vejez y tiende a marginar las vidas de las personas que alcanzan esta etapa de la vida tan importante.
Esta discriminación por motivos de edad que supone el edadismo genera comportamientos negativos, prejuicios y otras agresiones psicosociales hacia los mayores, afectando su salud mental y física, marginándolos y limitando sus posibilidades.
Es pues conveniente destacar las ventajas del envejecimiento y de vivir una vida sana y equilibrada durante la juventud y la madurez que constituye la antesala de una vejez plena y saludable.
Envejecimiento: programación y ventajas por: Redacción
“El curso de la vida es fijo y cada parte de nuestra vida tiene algo especialmente apropiado: la debilidad de los niños, el espíritu de la juventud, la sobriedad de la madurez y la madura sabiduría de la vejez. Todo tiene una ventaja natural que debe ser asegurada en el momento apropiado”.
Marco Catón, s.I a.C.






